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domingo, 5 de julio de 2015

Cambio radical.

Cuando ya ha pasado un mes desde tu cambio radical, todo se ve con mejores ojos. Las cosas se van poniendo en su lugar y los sentimientos de nervios y estrés se van apaciguando. Soy odontóloga y de eso no hay duda. Puedo. Todo es cuestión de seguir aprendiendo. Y tener a gente a tu alrededor que te ayude a ello, es todo un lujo que no todo el mundo tiene al alcance. Eso y tener a un jefe y un equipo que te valora y que te transmite confianza, no tiene precio. 


Marta siempre dice que soy ese tipo de personas valientes y emprendedoras que por regla general se lanzan a donde sea pero que de vez en cuando necesitan que les digan que lo están haciendo bien. Que te digan que te apoyan. Que confían en ti. Y que están orgullosos de tus progresos. Ahora mismo, podría decir que se ha abierto un nuevo libro. Con portada conocida pero sin final aparente. Un libro cargado de de nuevos objetivos y metas, de superación máxima. 
Ahora es el momento de exigirme un poco más. Es el momento de seguir dando lo mejor de mi a cada uno de los pacientes que entran por la puerta de mi consulta.

Y por todo lo demás... estupendo. Tras varios años, ha sido el momento de cambiar de casa y aprender a compartirla. Sí, mi ocupación ha sido máxima; quedándome con dos habitaciones y dos baños, pero cada vez voy encontrando más mi lugar en cada rincón de este hogar. Parece que se me había olvidado eso de compartir la cena tras el trabajo, ver una película los domingos por la tarde, abrazar a alguien a medio metro de tu cama o tener las típicas discusiones de quién se ha dejado el champú abierto en la ducha. Pero es que sabéis qué? Me encanta. 

lunes, 27 de octubre de 2014

Pastelitos y flores.

Trabajar bien, no cuesta tanto. Y sonreir a los pacientes, tampoco es tan dificil. Miles de veces he oído eso que los dentistas son bordes, serios, aburridos, con mala leche y con cara de "lo que voy a hacerte va a dolerte un huevo y medio".

¿¡Por qué!?
No lo entiendo. En serio.

Pero..., sabéis qué!.... los dentistas (al menos, los dentistas como yo) ni somos malos, ni tenemos la intención de dar miedo, y mucho menos queremos hacer daño a nadie. La anestesia se inventó para algo, no? Pues eso. Y en serio, sólo es el pinchacito. Un mal menor para evitar un mal mayor. 

Os aseguro que es tremendamente distinto pinchar sonriéndole al paciente que con cara de mala leche.
¿Tan difícil es sonreir?
Me gusta llevarme bien con mis pacientes. Crear ese vínculo que creo indispensable para el trato con el odontólogo. Alguna vez he escuchado que hay que marcar ciertos límites. Tú eres el doctor y ellos los pacientes, dicen. 
Estoy de acuerdo. No lo discuto. Pero simpatizar con ellos, tratar temas que no tienen que ver directamente con su boca, "crear la conexión", lo llamo yo. ¿Desde cuando es incompatible ser simpática y trabajar bien? Desde nunca.


Tengo que admitir que el otro día, cuando me di cuenta que una paciente había cogído hora sólo para preguntarme cómo estoy, para decirme lo bien que le está yendo el tratamiento que le hice y para traerme una planta....me hizo muchisima ilusión. Supongo yo que eso quiere decir que tampoco hago las cosas tan mal. 
Aunque fué mejor el momento en que uno de mis pacientes a primera hora de la mañana, me trajo el desayuno.. Ricos y deliciosos pastelitos de chocolate. Aix...! Si es que son un amor!

Y a todo esto....¿Sabéis lo más curioso? Mientras le realizaba una higiene, me dijo: "el otro día, cuando leía e iba de blog en blog por internet, acabé en Cosas de una Tía Curiosa, y me di cuenta que eras tú. Te pasan muchas cosas a ti, no?". Imaginaros cual fué mi cara. Vergüenza máxima. Luego, pensándolo mejor, me hizo hasta ilusión. #Pacientesque descubren tu blog sin que tú lo sepas. Yey. 

No se, es guay. 

miércoles, 25 de junio de 2014

Seis meses después.

¡Ey!, que sigo viva.

Empezar nuevas etapas tiene sus pros y sus contras. Hasta ahí todos estamos de acuerdo. Pero si me pongo a evaluar estos primeros seis meses aquí, han sido toda una locura. Nuevo lugar, nuevo pueblo, nuevo trabajo, nuevos compañeros y 0 tiempo para nada. Lloret ha pasado a formar parte de mi vida tan rápidamente que casi no me he dado cuenta. Cuando vine, los niños estaban aún de vacaciones navideñas y ahora ya han terminado el curso. Vacaciones de verano. Y todo en un abrir y cerrar de ojos. Un suspiro, pero de esos que salen y se van sin enterarte. 

Lloret me ha acogido con los brazos abiertos. Cada vez me siento más a gusto en mi lugar de trabajo. Me gusta ser LO que soy, QUIÉN soy y sobretodo, me encanta el CÓMO soy. Eso, que jamás cambie. Han pasado muchas cosas en todos estos meses.. Melancolía, alegrías, tristezas, lloros, risas, agobios, nuevas experiencias...de todo.
Ya queda muy atrás aquellas primeras semanas de vida laboral en que sentía que podía hundirme en un vasito de agua. En las que cada paciente me parecía un mundo. Soy dentista. La REINA de mi consulta. Y lo mejor de todo es que me encanta esto. Soy lo que quería ser y cómo quería serlo. El dónde, al final es algo irrelevante. 

Al final, Lloret ha ido cambiando con los meses, al igual que yo. Este pueblo me ha ido acompañando poco a poco. Empezó siendo algo sombrío, triste, con poca gente por sus calles, tiendas enteras cerradas y dónde el ambiente discrepaba muchísimo a mi idea de este pueblo. Bueno, la mía y la del mundo entero. Fiesta máxima, borrachos por las calles, guiris color tomate desde las 9 de la mañana a primera linea de mar y calles a rebosar. La primavera y después el verano ha llegado de otro color. Mucho más movimiento. Eso sí ahora puedo decir que Lloret incluso me gusta. A pesar de estar aislada del mundo, no poder ver a mi gente y necesitar algo de oxígeno, vivir en un lugar de playa siempre es muy agradecido. Poder salir del trabajo y mojarte los pies en el mar o tomarte una cervecita con los compañeros en cualquier chiringuito con este tiempo tan fabuloso, es lo más. 

Me gustaría tener más tiempo para pasarme por aquí y escribir de vez en cuando. Marta siempre dice que ya se verá. Que las cosas jamás sabemos cómo van a ser hasta que suceden. Así que eso. Ya se verá. Hasta entonces, sed felices chicos. 

lunes, 13 de enero de 2014

El magnetismo del primero.

Marta siempre dice que tengo como una especie de aura a mi alrrededor. Ese magnetismo que desprende buenas vibraciones y que las contagia. Me gusta escuchar eso porque es precisamente lo que pretendo. Soy así y me gusta ser así. 

Ha pasado la primera semana desde que empecé con todo esto. Y parece que mi cuerpo se ha puesto de acuerdo para hacermelo un poquito más difícil de lo que podía ser. 38,5º. Fiebre. ¿Tenía que tener fiebre en mi tercer día de trabajo? Nadie dijo que esto fuera a ser fácil. Se que tengo 26 años y que cualquiera me diria aquello de "yo a tu edad ya llevaba muchos años trabajando", pero las cosas van así. Mi vida ha ido así y hasta ahora no había llegado el momento. Pero ha llegado. 

Podría describir la primera mañana que sonó mi desperador a las 8:30 habiendo pasado mi primera noche en Lloret. Podría decir que los nervios se me iban a salir por los ojos y que la incertidumbre de lo desconocido me iba a matar el estómago pero también podría describiros cómo me miré al espejo y me dije: "Clara, tú puedes". Creo que siempre recordaré el instante en que llegué al CAP y me dijeron que tenía un paciente. Mi primer paciente como odontóloga en el ambulatorio. Manuel se llamaba y tenía que sacarle una muela. Sus nervios eran comparables a los míos. O eso parecía. Peró fué sentarme en mi silla, mirarle, sonreírle y ambos supimos que en ese momento todo iba a salir bien. Y así fue. 
Se que se sintió bien y percibió mi magnetismo y mis buenas vibraciones porque al irse me agradeció infinitamente que aquello que suponía que iba a ser un rato tremendamente traumático, le había ayudado a entender que hay dentistas que logran ver algo más allá de una boca y unos dientes. Detrás de todo eso, también hay una persona.

Y aquella mañana, aquel hombre de 68 años, Manuel, con su pelo canoso, su expresión temblorosa y sus ojos de miedo al dentista, sin él saberlo, había abierto la veda. Mi veda al mundo laboral.

lunes, 6 de enero de 2014

Momento clave.

Lloret de mar. He llegado. Aquí estoy. 

Hoy es día 6 de enero del 2014. El dia 6 de enero de 1976, mi padre salió de casa para ir a la mili. Y el mismo día del año 1928, nació mi abuelo paterno. Quizá sean casualidades, coincidencias o que es el inicio del año laboral tras las navidades. Sea como fuere, parece que es una fecha importante en mi familia.

Sentir el abrazo de mi padre apretandome contra su pecho ha sido cómo si le arrancaran un trocito de él mismo. Muchos pensaréis que 100 kilometros de distancia tampoco es tanto pero empezar a vivir en un lugar desconocido, con gente desconocida y sin saber qué depara el futuro, es al menos, inquietante.
Acaban de marcharse y me he quedado sola. Miro a mi alrededor. La habitación es pequeña pero me parece acogedora. Me siento en mi cama y me quedo un rato en silencio sepulcral. Analizo mi situación y cómo voy a estar a partir de ahora. El estómago me da vueltas. Tengo unas inmensas ganas de llorar y el pánico me sobrecoge de arriba a bajo. En realidad este va a ser mi primer trabajo desde que terminé y ni siquiera se si voy a ser capaz. Como dice mi tía, si he podido sobrevivir a una caída de 7 pisos cual gato aventurero, puedo con todo. Incluso con esto. Ser dentista tiene sus cosas buenas. O eso dicen. 


Mañana va a ser definitivamente mi primer día; ese que nunca se olvida. No se ni cómo voy a estar, ni cuantos pacientes voy a recibir, ni siquiera cómo va a ser la gente con la que voy a compartir mi día a día. Sólo se una cosa, que voy a dar lo mejor de mi a todos y cada uno de mis pacientes.

Me gusta ser dentista y se que sirvo para ello. Mientras escribo estas lineas, una lagrimilla resbala por mi mejilla. Este es un momento clave para mi, un ahora y un después. Me acabo de dar un tortazo con la realidad pura y dura. Hoy es el inicio del resto de mi vida. 

martes, 2 de julio de 2013

Momento único. Fin final.

Llevas días que te cuesta dormir y por una cosa u otra siempre te acabas despertando la primera. Tu descanso es pésimo y no entiendes por qué. Acabas aceptando que hay alguna que otra cuestión que no para de dar vueltas por tu cabeza pero sabes que es algo que no depende de ti. Hay amistades que son lo que son. A pesar de eso, sabes que no es eso lo que te quita el sueño. El día 19 de junio terminaste tu último examen y no tener la certeza absoluta de que lo hiciste bien, te desconcierta. Las tremendas ganas de terminar, no te las quita nadie. Más que por tus padres, tus familiares, amigos o gente que te aprecia, por ti misma. Esta es una etapa que se debe cerrar. Con dos cojones. 

Te das cuenta que estás temblando. Los dedos no responden a lo que quieres hacer. Acabas de enterarte que tu última nota ha sido publicada. Sólo te queda mirarla y después, todo habrá terminado. Y eres tremendamente consciente que este es uno de esos momentos que sólo suceden una vez en la vida. Tienes miedo. Con la puerta de tu habitación cerrada, sola sobre tu cama, la suave brisa de verano entrando por la rendija de la ventana y un gran nudo en la garganta miras la lista. El corazón se te va a salir por la boca, e incluso por las orejas. Taquicárdica. Y de repente, tanto golpeteo en el pecho, tanto nudo, tanta tensión, salen con desasosiego por los ojos en forma de un gran mar de lágrimas. Y es que soy una completa llorona. Te acabas de proclamar, señorita Odontóloga. Dentista. Creadora de sonrisas. Y la verdad, no eres ni siquiera consciente.

Ha costado. No ha sido facil. Lo reconozco. En ese preciso momento te acuerdas de aquella persona que una vez te dijo que jamas serías capaz de sacarte una carrera. Si aún siguiera viviendo, le estamparía el titulo en toda la cara. Y sigues llorando. Coges el teléfono. Sabes que no debes pero en ese momento todo te da igual. Nada te importa. Se que si descuelga, vas a acordarte de ese instante, toda la vida. Porque a la primera persona a la que le dices que ya eres licenciada, nunca se olvida. Y aunque jamás nada es como esperas, ni siquiera como te mereces, no importa. Y te acabas de licenciar. Ya me da igual todo. Incluso que tu padre te diga su típico "Ya era hora" y tu madre te de una abrazo repleto de lágrimas. Y hables con tu tía y esté dando rienda suelta a la gran característica de todo Juidías. Llorar de emoción. Porque somos así. 

Siempre me habían dicho que terminar una carrera es como lanzarte al vacío. Es ese momento en el que pasas de tener todo controlado al nada en absoluto. Y es que en ese instante se acababa algo, pero un gran abanico de posibilidades se abría ante mi. Y yo, había sido capaz. Con esfuerzo y ganas. Ahora iba a empezar mi experiencia en el mundo real. Feliz. ¿Y sabéis lo mejor de todo? Me encanta lo que hago. Y si tuviera que volver a escoger una profesión para el resto de mi vida, sin duda, volvería a repetir.




miércoles, 29 de mayo de 2013

Mi última editorial.


Y aquí dejo mi última editorial del número 39 de la revista de ANEO. 
Desde este momento, empieza la cuenta atrás.
ÁNIMO.
"Ver una luz al final del túnel. La luz que te va a hacer terminar una época y cerrarla definitivamente. Ahí es donde me encuentro en este preciso momento. Con ganas, ilusión y algo de miedo.

A todos, alguna vez se nos ha despertado una pequeña inquietud en lo más profundo de nuestro ser, un nerviosismo extraño que no sabes de dónde procede, una intranquilidad por lo desconocido. Y es que cuando ves tan próximo el fin, todo son emociones. Terminar una carrera no es cualquier cosa y menos cuando es algo por lo que sientes pasión y a lo que te vas a dedicar el resto de tu vida.


Odontología.


De pequeña siempre había querido ser bióloga. Pero de esas que hacen cosas a gran escala para los demás. De las que trabajan frente a un microscopio investigando para ayudar a la humanidad. Bata blanca y todo. Con los años, fui cogiendo un poco más de perspectiva y me di cuenta de lo que realmente me gustaba. 

Quería ser, creadora de sonrisas.

Seguía conservando los mismos objetivos, pero quizás a menor escala; el blanco continuaría estando en mí día a día y ayudar a los demás sería mi filosofía.
A pesar de tener sueños claros, todo esto no ha sido fácil. Muchos días y muchas noches por adquirir el aprendizaje adecuado para ser la mejor en algo, no es sencillo. Ahora, que estoy en el punto final, me doy cuenta que todo el esfuerzo ha valido la pena. Cada vez que consigo una sonrisa de alguno de mis pacientes al salir de la consulta, lo compensa absolutamente todo.

Y de repente. Hace ya varios años, me topé con ANEO. Gente magnífica de los que he aprendido infinitamente y con los que he compartido reuniones, risas, fiesta, lucha, esfuerzo y superación. Os invito a todos a echar un vistazo a esta revista y no dudéis en visitar http://aneo.es/ para saber todo acerca de la Federación.


A los futuros dentistas, a los que tengáis la sensación de que el final nunca se acerca, daros ánimos y luchad por lo que realmente queréis. La carrera de odontología y el futuro que tenemos por delante, a pesar de ser tan confuso en nuestros tiempos, se puede combatir con mucha ilusión, ganas y movimiento. Así que desde aquí, desde el número 39, mi último número como editora de la revista ANEO, os mando mucha fuerza.


Todo llega, chicos."


lunes, 23 de enero de 2012

#findesemanaespiritualderetiromontañesco.


Un fin de semana que se anunciaba desde hacía meses pero que parecía que nunca acababa de llegar. Un fin de semana del trio tralará por un pueblo en medio del Solsonés, en la provincia de Lleida, entre montañas, lagos, presas y carreteras de curvas.

Sant Vicenç de Morunys nos ha recibido este fin de semana y nos ha regalado paz interior, silencios que duelen, tranquilidad necesaria  y un aire tan fresco que podría despertar a un muerto.





Con extraordinario y magnífico podría quedarme corta. Así que tan sólo diré que gracias. Esto, hay que repetirlo chicos.


Mientras tanto.... ¿Nos hacemos unas coronitas?

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Fines de semana fuera de lo común.

Sí, hace días que tengo cosas por escribir pero no he encontrado el momento de sentarme y hacerlo. No es que no pasen cosas en mi día a día, porque últimamente me muevo más que un garbanzo en la boca de un viejo.

Repasillo de las últimas semanas. 

El puente de todos los santos me dio 4 estupendos días de #puenteruralfamiliar por un pueblecito a 112 km de la provincia de Zaragoza. Cetina, es un lugar bastante desértico, tanto en paisaje como en personas, y lo único que se respira es el cálido aroma de las chimeneas por las mañanas llenas de niebla y las tardes otoñales propias de estas fechas. Porque sí, aunque en algunos lugares parece que hace unos dias seguíamos en verano, en ese pueblo hacía frío. Muchos paisajes, rutas, paseos, pero sobretodo, mucha comida. Demasiada. Y es que esto es lo que ocurre cuando tienes a tu madre de cocinera en una casa rural dónde lo único preocupante es preguntarte mientras desayunas, qué vas a comer y mientras comes, qué vas a cenar. Un verdadero empacho. Estoy necesitando muchas horas de ayuno para compensar esos cuatro días.

Y este pasado fin de semana....Oviedo, Asturias. Una maravilla. Eso sí, mucha lluvia al llegar, mucha lluvia al irnos, y mucha lluvia mientras estábamos allí. 
Probablemente nadie crea que las Asambleas que se realizan en algún lugar de España sirvan de algo, pero desde la Asociación de estudiantes de odontología de Catalunya puedo asegurar que pasarse desde las 11 de la mañana hasta las 2130 de la noche en un lugar reunidos, no se hace en vano.
ANEO, la Federación nacional de Estudiantes de odontología debería ser más conocida y sin duda os digo que se tratan temas verdaderamente importantes para nuestra profesión. 
A parte de la asamblea, estas reuniones sirven para intercambiar ideas, ver cómo van las otras universidades de nuestro país e interactuar con todos aquellos que creen que la odontología es mucho más que una carrera.
Un verdadero placer señores. De verdad.

La vuelta, fue algo tortuosa y llena de aventuras pero creo que eso lo dejamos para próximos posts. Debo volver a Asturias, porque como dice Neus: "és molt Heidi". Además, tengo que ver más de cerca las vacas y no solo desde el autobús.


Genial.

lunes, 10 de octubre de 2011

De cenas improvisadas a películas gore y el arte de ser encantador.

Esta mañana, mientras estaba en mi puesto de trabajo, concentrada en hacer las cosas bien, me pareció oír una voz que decía: Solo de Loewe. Me sorprendió. ¿Qué hacían hablando precisamente de ese perfume, a esas horas de la mañana y con esta entonación tan singular? Seguí en silencio y escuchando la conversación. El olor me vino a la mente y no pude evitar sonreír y acordarme de la noche del viernes. De repente, alcé la mirada y les dije, "una vez alguien dijo que con esa colonia, un hombre ligaba seguro." 
Mi compañera de trabajo me ha echado una mirada furtiva intentando descubrir si tras mi frase se escondía algún mensaje. Pero no. Yo ya estaba pensando en la gran velada del viernes.

Todo empezó con una llamada a lo desesperado. Mi móvil hacía rato que se estaba quejando. Low battery. Y yo no me acordaba de la calle y del número a dónde tenía que ir. Al final, lo hice. Esa ha sido la primera vez que he cogido un taxi en Barcelona. Sí, ya ves, como te lo digo. Curioso. Tras dar una cantidad que me pareció excesiva al taxista por los 5 minutos de trayecto, llegué. Subí y como es habitual en mi cuando me lo permiten, yo, cómo en casa. Me metí en la ducha de un baño ajeno mientras fuera oía conversaciones amistosas acompañadas de una copa de vino. Como si tal cosa. 
Esa noche iba a ser una cena más de todas las #cenas4sq, solo que esta vez iba a ser algo diferente y pintaba muy curiosa. Y de 4sq nada. Después de que uno de los asistentes cancelara, había que improvisar. Y esta vez, tenía un as escondido bajo la manga, mi amiga Ainara. Ya se sabe que a mi me encanta aventurear y a veces, incitar y hacer sonreír a Ainara, cuesta más de lo que me gustaría. Pero se había animado. Pensé, ¡estupendoh'!.
Después de mis indicaciones absurdas y de demostrar que mi orientación es nula, una moto tuvo que ir en busca de un coche blanco entre los callejones de la parte alta de la ciudad. 

La verdad, no esperaba nada de esa noche, pero si conseguía que ella bebiera su primera cerveza y se sintiera cómoda, la noche, prometía muchas risas. Y así fue. Un restaurante arrinconado en una esquina, una terracita muy agradable y mucho don en el arte de colarse en los restaurantes crearon el ambiente adecuado para mezclar producciones de películas gore, autopsias, Badoo, carreras de coches, matrimonios, divorcios, relaciones a distancia, la sosería, abogacía, los espacios necesarios para las personas, dientes, motos, rubias, morenas, chistes y un sinfín de temas que a primera vista no pegan ni con superglu. Pero ahí estábamos, cuatro individuos, charlando, riendo y disfrutando de la velada. 

Y una vez mas, me di cuenta que sólo personas como ellos pueden hacer que un Gin tonic enganche y entusiasme tantísimo. Y es que ellos fueron los que una vez me enseñaron la ciencia de las copas globo. Ellos me iniciaron y las manos del barman italiano me mostraron todas sus variedades. Lo habíamos pasado bien y sin duda, cuando se pudiera, íbamos a repetir.


Ya es que ya lo dicen, los Gin Tonics enamoran, tienen algo especial, pero lo importante es con quién te los tomes.

miércoles, 20 de abril de 2011

#viajefinaldecarrera

Después de hoy, puedo decir que la Clara ha creado una resistencia al jetlag. Eso sí, me he levantado a las 12 de la mañana.
En fin, un balance general. Bien, ha estado bien. Sus más y sus menos. Momentos magníficos, eso sí, pero he descubierto algo, no me gusta viajar en grupo y mucho menos en grupos grandes. Y nosotros éramos 63. A mi me va más eso de las cortas y pequeñas distancias en una conversación en grupos reducidos, porque luego, intentar conversar y relacionarse con chiquicientosmil, nunca sale bien. Por todo lo demás, genial.

El viaje de final de carrera ya se ha terminado, ha acabado, pasó, y se esfumó sin casi darme cuenta.
Eso sí, tengo que decir que mi tercera visita a México no ha sido sólo para tener un tercer sello en mi pasaporte, sino porque esta vez ha sido una manera más, y diferente a las anteriores, de visitar tierras mexicanas y debo reconocer que me quedo con las anteriores veces. Creo que prefiero la aventura y lo inesperado, la desesperación del qué puede pasar y la inseguridad de cómo vas a afrontar situaciones concretas; la vergüenza de pedir un taxi y regatear el precio de vuelta, porque sí, en México todo se regatea, al menos, si vas de visitante.
En fin, que eso de tenerlo todo hecho, que absolutamente todo te lo hagan, te lo den, te lo pongan, te lo quiten, que tengas a tu servicio autobuses que te pasean de allí para aquí, que todo esté programado y que te miren como a un cebo del que se puede chupar la mayor cantidad de dinero, no mola mucho. A mi me va más el plan mochileo.

Y vale, sí, el macroresort del hotel Gran Palladium era impresionante, todo hay que decirlo y la pulserita es lo más. Me encanta eso de salir de cualquier restaurante haciendo un "sinpa" sin que te persigan, poder ir a cualquier barra y pedir lo que se te antoje en ese preciso momento o cambiar tu toalla por una nueva, limpia, planchada y calentita sin necesidad de poner una lavadora. Qué queréis, a lo bueno, todo el mundo se acostumbra rápido.

Ahora, de nuevo por aquí, con mil historias, mil fotografías, mil recuerdos, mil instantes y mil canciones que cada vez que lleguen a mi oído, de forma súbita e inesperada, me transportaran por un momento a las playas caribeñas de la riviera maya.
Porque un final de carrera, pasa, se esfuma, se evapora, y con el tiempo se desvanece, pero nunca, nunca, nunca se olvida.





martes, 26 de enero de 2010

Diálogos de silla y sillón.

Y vamos a hablar de las cosas realmente serias:

- ¿Porque usted, cuantas veces se lava los dientes al día?
Hombre, pues yo...,(silencio tensional), pa' que te voy a mentir, pues una vez y eso, cuando lo hago, que a veces, ninguna.
- Bueno, ¿y que piensa hacer al respecto a partir de ahora?
Hombre, pues yo..., ej'que pa que te voy a mentir señorita, pues yo quiero lavármelos pero nunca tengo tiempo.
- ¿Pero no me ha dicho usted que está en paro ahora mismo?
(Ha notado que le he pillado la escusa)... Ya, pero ej'que yo tengo muchas cosas que hacer, sabes?
- Bueno, nadie ha dicho que usted tenga que dejarlas de hacer, pero sabe que...
No, no, si yo se que me he dejao' mucho la boca en estos últimos años y no tendría que habérmela dejado tanto porque ves, con la vista, yo me operé y luego pos uno se lava las manos porque ya no tiene que preocuparse y no ahora, que mira como estoy con... ¿Cuantas caries me has dicho que tengo?
- Honorio, le he dicho que con esas dos últimas son un total de 9 caries.
Coño!, nueve... joder.., pero esto me va costar una pasta, no? Porque aquí, cuanto os pagan?
- Honorio, aquí no nos pagan nada, somos estudiantes.
Ahh.., pero...., y... tú cuanto hace que estás aquí estudiando.
- Cuatro años.
Ah bueno, entonces me puedo fiar de ti.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Os presento a mi nuevo amigo.

Como seguidora empedernida de dimesydiretes, la Clara se ha lanzado a hacer sus propias creaciones.

Mi nuevo amigo el dientecito.

lunes, 31 de agosto de 2009

Surgery.

Al fin y al cabo, la cirugía no es tan horrible, aunque me vaya a pasar media vida estudiándola.

Me gusta el quiste aneurismático o el solitario/simple o el nasolabial. Y cuando me digan de extraer un molar superior, le voy a dormir el nervio palatino anterior y no el medio. Y a todos los negritos del africa subsahariana, cuidadín con el ameloblastoma!
Y aquél que tenga osteomas, cuidao que puede tener un síndrome de Gardner.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Me encanta.

Hoy es un día soleado y no por eso me siento mejor. Bueno, en realidad si que ayuda a ello.
Y es que ahora que estoy en tiempos de estrés y estudios para exámenes no se porque pero uno le da más vueltas a la cabeza de lo habitual.
Digo, no, afirmo y corroboro que la carrera que estoy haciendo me encanta, de verdad que me encanta, cada vez me doy más cuenta.
Ha tenido que ser en este curso, tercero, el que se supone que es el más complicado de todos, el que me haya hecho ver al fin que estoy en lo correcto, que me encanta lo que hago, que a lo mejor me va a costar o me está costando un poquito más de lo que debería, pero odontología me encanta.

Me encanta.Me encanta.Me encanta.Me encanta.

lunes, 26 de enero de 2009

Escribiendo desde la biblioteca.

Sí, estoy escribiendo aquí cuando debería estar leyendo cómo poner dos coronas contiguas de acero inoxidable en molares inferiores. Pero es que esto de tener un examen de odontopediatria el dia 29 de enero cansa, y cansa mucho. Después de haber hecho unos cuantos exámenes ya, el último siempre se hace eterno.
Hay que decir que también se está haciendo más pesado porque personalmente nunca me gustaron los niños (bueno, no es que no me gusten los niños, es que trabajar con ellos es insufrible y por lo tanto opino que aquel que se dedique a la odontopediatría como especialidad es que le tiene que encantar hablar con diminutivos, cambiar el nombre de composite o acido ortofosfórico por "plastelina" y "liquidito azul" y además debe tener paciencia infinita.)
Yo ahora, después de que se acabara el turno de tarde en la biblioteca y después de haber hecho este mini kitkat, me voy a quedar un rato más aprovechando que hay turno de noche.
Porque sí, la biblioteca de Sant Andreu de la Barca durante épocas de exámenes abre hasta la 1.
Ya ves, qué privilegio!

lunes, 13 de octubre de 2008

Vaga d'odontòlegs, 16 d'octubre del 2008.

Volem una explicació.

Volem respostes.

Volem tenir unes pràctiques com ens mereixem.

Volem una educació digne!



LA VOLEM I LA VOLEM JA!



Dijous 16, vaga davant la central de la universitat de Barcelona, Plaça Universitat.


PERQUÈ VOLEM SER ODONTÒLEGS DE NIVELL!

martes, 30 de septiembre de 2008

Cirugia.

¡Qué no me aclaraba coñe!

Puñeteras agujas....
Ahora ya está Claríssssssimo!

martes, 16 de septiembre de 2008

3.

Es 15.
Hoy empezaron de nuevo las clases.
Y la Clara ya está en tercero.

o_OhappyO_o

domingo, 22 de junio de 2008

hacesolhacesolhacesol.

En Barcelona hace un sol de narices.
Eso todo el mundo lo ve.
Y un calor de mil demonios.
Fíjate tú si hace calor que desde ayer, en mi casa ya hemos puesto el aire acondicionado.
Y es que esto es de locos.
Cómo puede ser que hace 2 semanas estuviéramos de inundaciones hasta el cuello, en pleno mes de junio y que ahora mismo la piscina que hay delante de mi casa (que por cierto, me martiriza bastante ver como la gente se baña mientras yo estudio..), esté llena de gente tomando el sol y refrescándose.
Esto no puede ser.

Y es que yo debería estar de vacaciones ya, y no pensar que aún me queda hasta el dichoso 4 de julio para terminar.
La odontología me va a matar.
Pero todo tiene su recompensa teniendo en cuenta que dos asignaturas chungas, chungas, chungas de la carrera como son farmacología y fisiología, la Clara, las ha aprobado!


Y ahora solo esperar al 4 de julio, luego a trabajar duro durante un mes y rumbo a México!
Sólo 36 días!

Quiero piscina, quiero playa!
Puaj!