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miércoles, 27 de mayo de 2015

#Changes.

Los cambios se acercan. 
Marta siempre ha dicho que la vida está llena de cambios. Que sin ellos, jamás progresaríamos. Que vivir de la misma forma siempre, es aburrido. Que a veces hay que renunciar a lo que eres, por lo que puedes llegar a ser. El cambio es la esencia de la vida. Siempre hay que arriesgarse más de los que los demás creen seguro. Cuidarse a una misma más de lo que los otros creen que es razonable. Soñar mucho más de lo que los demás creen que es práctico y esperar infinitamente más de lo que las otras personas creen posible. 

Aún recuerdo como si fuera ayer el primer día que pisé Lloret de Mar. Recuerdo sentir la misma sensación que cuando me lancé al vacío haciendo parapente. Un sinfín de sensaciones y emociones que siempre guardaré en un rinconcito de mi ser. Era algo nuevo y a lo que me enfrentaba sola. Y tenía muchísimas ganas de aprender. Lo que no sabía es que lo haría tan rápido. Y la verdad, estoy muy contenta de ello. Se que tengo mil y una infinidades por aprender pero el primer choque contra la realidad, me lo dió este pueblecito que todos creen lleno de guiris pero que yo lo he hecho muy mío. 

Ahora es el momento de volver a cambiar.  De sentir esa sensación de nervios. De descubrir una nueva experiencia. De cambiar de lugar, de pueblo, de casa y de trabajo. De progresar. De vivir esas cosas que en un momento u otro te dejan sin aliento. Porque en realidad la vida no se mide por el número de veces que respiramos, sino por los momentos que nos dejan sin aliento. Y los cambios, siempre lo hacen. 

[[Cuando me siento bien. - Efecto Pasillo.]]
Sonríe :)

lunes, 6 de enero de 2014

Momento clave.

Lloret de mar. He llegado. Aquí estoy. 

Hoy es día 6 de enero del 2014. El dia 6 de enero de 1976, mi padre salió de casa para ir a la mili. Y el mismo día del año 1928, nació mi abuelo paterno. Quizá sean casualidades, coincidencias o que es el inicio del año laboral tras las navidades. Sea como fuere, parece que es una fecha importante en mi familia.

Sentir el abrazo de mi padre apretandome contra su pecho ha sido cómo si le arrancaran un trocito de él mismo. Muchos pensaréis que 100 kilometros de distancia tampoco es tanto pero empezar a vivir en un lugar desconocido, con gente desconocida y sin saber qué depara el futuro, es al menos, inquietante.
Acaban de marcharse y me he quedado sola. Miro a mi alrededor. La habitación es pequeña pero me parece acogedora. Me siento en mi cama y me quedo un rato en silencio sepulcral. Analizo mi situación y cómo voy a estar a partir de ahora. El estómago me da vueltas. Tengo unas inmensas ganas de llorar y el pánico me sobrecoge de arriba a bajo. En realidad este va a ser mi primer trabajo desde que terminé y ni siquiera se si voy a ser capaz. Como dice mi tía, si he podido sobrevivir a una caída de 7 pisos cual gato aventurero, puedo con todo. Incluso con esto. Ser dentista tiene sus cosas buenas. O eso dicen. 


Mañana va a ser definitivamente mi primer día; ese que nunca se olvida. No se ni cómo voy a estar, ni cuantos pacientes voy a recibir, ni siquiera cómo va a ser la gente con la que voy a compartir mi día a día. Sólo se una cosa, que voy a dar lo mejor de mi a todos y cada uno de mis pacientes.

Me gusta ser dentista y se que sirvo para ello. Mientras escribo estas lineas, una lagrimilla resbala por mi mejilla. Este es un momento clave para mi, un ahora y un después. Me acabo de dar un tortazo con la realidad pura y dura. Hoy es el inicio del resto de mi vida. 

martes, 4 de septiembre de 2012

Noches de escándalo. #holidayspartII

Bilbao. El norte huele a cantábrico, el aroma de aire fresco que siempre invade todos mis sentidos cuando voy hasta allí. Y esta vez no iba a ser menos. Días de tranquilidad, paseos, comidas, cenas, ratos de sofá y dormir, dormir mucho. Con Jr, siempre se está estupendo. Pero este año...este año iba a presenciar, las Aste Nagusia 2012! Vamos, la fiestas mayores de Bilbao. 
Muchos conocidos me habían hablado de ellas, pero de todas las veces que había subido al País Vasco, jamás coincidían fechas.

La noche empezó de la forma más placentera posible. Un bocadillo de chorizo bilbaíno iba a preparar la que yo creía que sería una corta noche de un par de horas hasta ver los fuegos artificiales.
Tengo que decir que los bilbotarras no beben en vasos normales. Ya lo dicen, los vascos son unos exagerados y como tal, vasos de medio litro. Toma ya. Sorprendentemente, el primer Kalimotxo (sí, con k y tx), me sentó de maravilla. Al pan del bocadillo, con ese chorizo, le iba muy bien. Todo para dentro! Y cuando me daba cuenta, el vaso volvía a estar lleno. Señores, a verrrr... Que yo no se cual es mi límite.... Cuidadín! 
Y tras finalizar la fabulosa cena, nos despedimos de las chicas con las que compartíamos el rato y nos fuimos a buscar a un par de ya conocidos para mi. ¿Conocidos? Vale, sí, solo de oído. Y de repente, fue verlos, intercambiar unas pocas palabras y sentirse como en casa. Increíble. Unirse a ellos fue una de las mejores cosas que hice en esa noche y Joserra, ya lo sabía. Me dejaba en buenas manos. Fue una noche increíble. 

Y así..., descubrir cómo dos muletas son capaces de ser la mejor silla de descanso en medio del un tumulto extasiado de fiestas. Y sorprenderme una vez más, viendo en alguien que no soy yo, que la fuerza interior hace maravillas. Con las ganas y el querer vivir, se va a cualquier sitio. Te lo digo yo, que de eso, se un pelín. 


Decir que tipos de ese calibre, no se conocen así como así; de esos que en un santiamén pueden nombrarte Diosa del Olimpo y de repente hacerte sentir como si los conocieras de toda la vida. Contarte que esquiar es una aventura al alcance de cualquiera; que si yo quiero, se me pueden hacer unas estupendas y cómodas botas a medida. Explicarme que son capaces de tomar un café, y al día siguiente estar viajando a NY, así, sin meditar. Improvisando. 
Me gusta esta gente. Sin prejuicios, espontánea, muy simpática, abierta y sonriente.

Intentos de boas fucsia al cuello, de sombreros brillantes, risas a tutiplén, fotos prohibidas, conversaciones de lo más excitantes y secretos inconfesables cual más emocionante mejor, se disfrutaron con varios gintonics que caían del cielo.....momentos que crearon una noche que duró hasta la salida del sol. 
Bueno, la salida del sol y mas allá. Porque sólo un par como ese, por muy perjudicada que estés a las 7 de la mañana, es bastante difícil que lleven a una desconocida a casa, te metan en una cama y te preparen el desayuno a las 12 de la mañana.


Y no, no se dónde está mi límite. Pero.....¿Alguna vez lo he tenido?



PD. Os espero pacientemente impacientemente para hacernos de guía por la ciudad.
 Así que ya estáis organizando una repentina salida a Barcelona.

sábado, 18 de agosto de 2012

#holidayspartI


Me gusta el turquesa. Pero el turquesa azulado vivo, el tirando para azul cielo. El de la hora azul. El azul cían. Es el color que más me inspira a verano. Refrescante y muy relajante. Tranquiliza y envuelve a cualquiera. 

Han sido unos días de mucha tranquilidad, de muchas conversaciones, de mucho silencio y muchas risas. La primera parte de las vacaciones de este verano ha sido de lo más. 
Después de una gran boda (Felicitats Sandro i Núria!!!) en la que hubo comida a tutiplén, vaquillas, emoción y mucha fiesta, vinieron unos días casi a pie de playa donde el 3G brillaba por su ausencia y el sonido de la brisa marina con las olas se escuchaban dese la ventana de la habitación antes de irte a dormir. 

Marta siempre dice que cuanto menos haces, menos ganas tienes de hacer. Cuanto más duermes, más cansada estás y cuanto más comes, sorprendentemente, mas ganas tienes de comer. Puedo corroborar cada una de esas cosas y decir que soy una cocinera innata, que cualquiera que quiera contratarme, lo valgo. Si no, preguntárselo a esta panda de gulas y gordos que los adoro infinito.


Peñíscola, fuera de ser un lugar que muchos puedan tachar de lugar de veraneo para guiris, tiene su encanto especial. Sobretodo los banquetes de frituras de pescaitos, las partidas a las palas en la playa con Enric, el volley sobre la arena a las 9 de la noche o los combinados de horchata con granizado de fresa.

¡Gracias chicos!
Y ahora.....#holidayspartII...Fiestas de Bilbao!


Verano 2012'

sábado, 28 de julio de 2012

Todos deberíamos tener mil primeras veces.

Aishhh. 
Sonaba como una exhalación que desprendía obligación, pocas ganas y pereza. Era una sensación como cuando un familiar te pone el vídeo cansino de sus vacaciones en el caribe. 
El primer abrazo tampoco es que fuera lo mas. Sólo faltaban unas palmaditas en la espalda y entonces ya hubiera sido unapaga y vámonos
A Marta, eso de reencontrarse tras un gran viaje, la experiencia de toda una aventura y las sensaciones vividas, le entusiasma a más no poder. Se sentó y escuchó atentamente para no perder ni un detalle. Pero no estaba recibiendo lo que había imaginado. La emoción no llegaba y la verdad, era una lástima. Al no notar esa sensación positiva, se iba apagándo más. Y eso, creo que no ayudaba demasiado a crear momentos de sonrisas de lo mas amistosas.

Es posible que Marta sea una creadora innata de expectativas. También es posible que no tenga remedio y siempre tienda a emocionarse con cualquier cosa, crear grandes historias de diminutos instantes que probablemente su cabeza haya formulado de la forma más filosofal posible. 
Pero es que sabéis qué? Sin todas esas montañas rusas mentales, todo sería demasiado aburrido. 

Dicen que hay cosas especiales que de tanto realizarlas, uno se acostumbra y dejan de ser cautivadoras y emocionantes. Dicen, porque yo, sin duda, discrepo. De hecho, estoy casi segura que hay cosas a las que jamás deberíamos acostumbrarnos. Sentir todas las veces como si fuera la primera vez. La primera vez que subes una montaña, la primera vez que cruzas una frontera, la primera vez que te encuentras solo en medio de la nada, la primera vez que llegas al punto final o la primera vez que que te has dado cuenta de todo lo que eres capaz. Esas primeras veces son las que te enseñan a disfrutar del preciso momento en el que te encuentras. Te enriquecen.
Marta siempre dice que deleitarse del recuerdo del pasado es exactamente lo mismo que recrearse en el futuro próximo. Que debemos sentir el ahora, el ya y el hoy. 


Y sí. Es posible que una sorprendente tortilla de patatas, no sea la mejor forma de festejar un punto final repleto de cansancio. Y seguramente un frappé de caramelo a media tarde, tampoco lo sea. Es posible que todo lo que diga Marta se tome a la ligera. Pero a pesar de eso, ella va a seguir en sus trece de que todo debería celebrarse por todo lo alto, incluso los momentos que tachamos de prescindibles para el recuerdo. Con emoción y ganas. Sin suspiros exhalativos. Porque esos precisos momentos, habrán sido disfrutados, como una primera vez. Y las primeras veces, las recordamos siempre.

sábado, 21 de abril de 2012

Instantes de Marta.

Eran las 10 de la mañana. El sol ya alumbraba y el suave cantar de los pájaros formaba una melodía digna de la mejor sinfonía que se pudiera escuchar en ese preciso momento. La ciudad amanecía y desde el verde primaveral de Villa Borghese, Marta saludaba toda esa inmensidad que tenía a sus pies. Hubiese deseado que ese instante perdurara durante siglos.

El olor a tierra mojada de la tormenta de mayo del día anterior, había dejado un aroma sutil pero tan intenso a la vez que incluso a esas horas, aún se percibía. A lo lejos, se veían calles ordenadas de la forma más caótica posible, pero que desprendían una melancolía inevitable. En la ciudad eterna, parece que el tiempo la atraviesa con mucha lentitud. Acumula claramente una especie de escepticismo de siglos en todos sus escenarios pero mantiene la luminosa viveza mediterránea. 
Marta siempre dice que allí, la Mamma del restaurante más escondido del Trastevere, al fondo a la izquierda de la calle principal, es la que te hace la mejor pasta en su punto y la pizza más estupenda del mundo; esas de las que disfrutas sobre un emblemático mantel a cuadros rojos y blanco con una tenue luz nocturna. 


A pesar del desorden desequilibrado y absurdo característico, sin duda, alguna vez, Marta me ha contado que en esa ciudad, los lugares e instantes mágicos, abundan; los encuentras sin buscarlos y francamente, me parece algo muy curioso, sorprendente y extraordinario. 



viernes, 2 de marzo de 2012

#momentosenvidiables.

Me encanta esta ciudad. Tiene un no se qué especial.
Sentada en una terracita del café del parque frente al emblemático museo del Guggenheim, me dispongo a pasar la mañana del día de hoy. Una palmera y una coca cola, con su hielo y su rajita de medio limón me acompañan; todo bajo un sol que encaudilaría a cualquiera. Este es uno de esos momentos que yo pondría en mi lista de #momentosenvidiables. Sin ninguna duda.

Mi amiga Elena siempre dice que estos momentos son muy propios de mi; esos momentitos que al parecer no tienen nada de especial pero que se convierten en toda una maravilla; en caviar del bueno para los que saben degustarlo. Suena de fondo la grave voz de Sinatra, con su Fly me to the moon y me da una BSO magnífica para este instante.
No me gusta estar sola, nunca me ha gustado. Supongo que la soledad me agobia pero con el tiempo, he ido aprendiendo a disfrutar de ella y de estos momentos en solitario, sólo para mi. Y me fascinan. Sin plan, sin objetivo ni finalidad, sin reloj en la muñeca y sin necesidad de medir el tiempo a cada segundo. Disfrute máximo conmigo misma, un desayuno, el sol y un paseo entre callejones escondidos o terrazas con paisajes de lo más agradables. Y algún que otro aparatejo para fotografiar el instante. Dicen que momentos como este no es necesario retratarlos para recordarlos pero a mi me encanta hacerlo; creo que en una imagen se guarda las esencias y las sensaciones vividas en el momento y sitio donde hiciste la foto.

Así que os voy a dejar un poquito de mi, de la esencia de este momento que estoy viviendo mientras leo un buen libro y escribo estas líneas desde la bonita ciudad del norte llamada Bilbao.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Volando. Madrid-Barcelona.

Voy volando. Volviendo de la capital. Y cuando digo volando, es literalmente volando. Vamos, que estoy a no se cuantos miles de kilómetros de altura, sobre nubes que parecen algodones acabados de mullir. Cómo si alguien los hubiera colocado intencionalmente en una posición determinada. Fantásticos. Dan ganas de saltar sobre ellos. Son las 13:46 y acaban de decir que quedan 20 minutos para el aterrizaje. Me han timado, dijeron que eran 55 minutos y van a ser algunos más. Y encima, turbulencias.

Mientras voy sentada en el vuelo VY1096, (esta vez, sin control alguno), me doy cuenta que han sido unos días intensos. Viajar sola tampoco está tan mal y pasarte el día sin hablar con nadie conocido te muestra que el silencio, tampoco es tan estresante.
Qué decir, los días de congreso me han demostrado que realmente me gusta y me interesa lo que estoy estudiando, me llena mucho y aprender nuevos conceptos y arraigar los ya adquiridos me hace sentir bien. Lo diré siempre, la odontología ayuda al bienestar de las personas, y los dentistas poco a poco estamos dejando de ser los ogros barberos de tiempos atrás. Las nuevas técnicas, tratamientos, procesos y protocolos, además de la buena ética del profesional de las nuevas generaciones, va a ayudar a que los odontólogos sean algo más queridos. O eso espero.

Madrid, fabuloso, como siempre. Esta vez, iluminado con sus luces navideñas de mil colores que hacen de la noche el día. Me gustan las calles llenas de gente, el ambiente no está nada mal y se respira buena gente. Aún me parece increíble la facilidad de los madrileños por ir de cerveceo. Tengo que reconocer que yo con dos, voy fina. Menos mal de unas buenas patatas bravas, que al menos, permiten que sobrelleve la situación.
Excelentes rutas foursquareadoras, buenas conversaciones desconocidas que ahora son algo más conocidas, cenas de traje en creperías escondidas y bares divinos del 82 con risas de lo más simpáticas. No's que acaban siendo sí's y películas que te enseñan que una manta y una mesa de Ikea te pueden dar una siesta de lo más curiosa. 

Y sentirme como en casa cada vez que voy a casa de Pilar, porque aunque esta vez hayamos compartido pocos ratos, siempre me siento como en família. Así han sido mis días de congreso en Madrid, con comidas domingueras hasta las tantas, paseos por la gran vía, puerta del sol y preciados. Y frío. Mucho frío. Frío madrileño.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Fines de semana fuera de lo común.

Sí, hace días que tengo cosas por escribir pero no he encontrado el momento de sentarme y hacerlo. No es que no pasen cosas en mi día a día, porque últimamente me muevo más que un garbanzo en la boca de un viejo.

Repasillo de las últimas semanas. 

El puente de todos los santos me dio 4 estupendos días de #puenteruralfamiliar por un pueblecito a 112 km de la provincia de Zaragoza. Cetina, es un lugar bastante desértico, tanto en paisaje como en personas, y lo único que se respira es el cálido aroma de las chimeneas por las mañanas llenas de niebla y las tardes otoñales propias de estas fechas. Porque sí, aunque en algunos lugares parece que hace unos dias seguíamos en verano, en ese pueblo hacía frío. Muchos paisajes, rutas, paseos, pero sobretodo, mucha comida. Demasiada. Y es que esto es lo que ocurre cuando tienes a tu madre de cocinera en una casa rural dónde lo único preocupante es preguntarte mientras desayunas, qué vas a comer y mientras comes, qué vas a cenar. Un verdadero empacho. Estoy necesitando muchas horas de ayuno para compensar esos cuatro días.

Y este pasado fin de semana....Oviedo, Asturias. Una maravilla. Eso sí, mucha lluvia al llegar, mucha lluvia al irnos, y mucha lluvia mientras estábamos allí. 
Probablemente nadie crea que las Asambleas que se realizan en algún lugar de España sirvan de algo, pero desde la Asociación de estudiantes de odontología de Catalunya puedo asegurar que pasarse desde las 11 de la mañana hasta las 2130 de la noche en un lugar reunidos, no se hace en vano.
ANEO, la Federación nacional de Estudiantes de odontología debería ser más conocida y sin duda os digo que se tratan temas verdaderamente importantes para nuestra profesión. 
A parte de la asamblea, estas reuniones sirven para intercambiar ideas, ver cómo van las otras universidades de nuestro país e interactuar con todos aquellos que creen que la odontología es mucho más que una carrera.
Un verdadero placer señores. De verdad.

La vuelta, fue algo tortuosa y llena de aventuras pero creo que eso lo dejamos para próximos posts. Debo volver a Asturias, porque como dice Neus: "és molt Heidi". Además, tengo que ver más de cerca las vacas y no solo desde el autobús.


Genial.

lunes, 29 de agosto de 2011

Etapa 20. Fin.

Hoy seré breve. Es lunes 29 de agosto del 2011. Y alrededor de las 20:00 finalizó #larutadeoriente, primera ruta en moto contada a diario que he seguido con curiosidad y emoción. Por su gran conquista a Estambul y de los Balcanes pasando por 15 países. Todo en 21 días. Un total de 10.100 kilómetros. Y todo esto, desde Terrassa. 
Y mira que yo siempre he creído que los de la capital del Vallès Occidental no molaban. 
Dale una moto a un terrassenc, y conquistará el mundo.

Terrassa y el final de la Ruta de Oriente. - http://thelongwaynorth.com/?p=848

viernes, 19 de agosto de 2011

Esto merece algo especial.

Tengo que decir que nunca había seguido un blog tan de cerca. No al menos durante más de 3 días seguidos. Y no, no soy de las que tienen RSS y por lo tanto no me llegan avisos a mi correo anunciándome de nuevas actualizaciones. Soy más de F5. Y de tener una especie de rutina diaria antes de ir a la cama. Eso es lo bueno de no seguir muchos weblogs, que puedes hacer repaso rápido sin emplear excesivo tiempo.
Por cosas de la vida y mis inquietudes de curiosa, hace unos meses descubrí uno que me llamó la atención. Vale, tengo que reconocer que no me impresionó por la forma que tenía de escribir, ni tampoco por lo que a primera vista decía, sino que fueron las ganas que ponía en contar las cosas y por la razón y finalidad que tenía en ello. Querer compartirlo es estupendo. 

Empecé leyendo acerca de su viaje en el 2010, 14.000 kilómetros en 25 días habiendo recorrido 16 países en solitario. Cabo norte era el destino. Seh, me impresionó, sentí curiosidad y verdadero interés por conocer a la persona que se escondía detrás de ese casco que había llegado tan lejos. Eso sí, todo lo que leía estaba en pasado. Pero este verano había una nueva ruta que hacer, #larutadeoriente y ya que me consideraba una principiante pero buena seguidora, iba a tener el privilegio de seguir los preparativos previos, el viaje día a día y el destino ansiado. Y todas las aventurillas, pequeñas y grandes peripecias que  ello comportaba. Y lo he hecho. 

Hace unos minutos he podido ver que después de 11 largas y duras jornadas, ha llegado al destino esperado, Estambul. ¡Casi lloro de la emoción señores! ¿Y ahora qué?, pues ahora, la vuelta. Casi toda persona que disfruta con grandes trayectos en moto te dirá (y voy a mencionar la cita que encabeza su blog) que lo importante no es el destino, sino el camino. Y yo, habiendo podido seguir el día a día de este último viaje, ahora lo he entendido. Así que os invito una vez más a todos aquellos interesados en los grandes viajes en caballos de dos ruedas, que visitéis esta bitácora llena de preparativos y aventuras; The Long Way North. 

Lo mejor de todo, que lo cuenta en primera persona y eso, ya lo hagas mejor o peor, siempre te da puntos extra. Y si además lo acompañas de fotos impresionantes de todos los parajes recorridos, mejor que mejor. 
Con el tiempo me he dado cuenta que además de ser un excelente fotógrafo, ha evolucionado en todos sus viajes así como en la redacción de ellos.

Siempre he dicho que en este mundo hay dos tipos de post, los que al final del texto me ponen la piel de gallina y los que no. Y sin duda, sólo de imaginar la aventura del viaje que cuenta, ya te estremeces de emoción. Ahora que ha llegado al final, solo le queda volver. 
Ah sí, pero antes, como todo buen motero, comprar la pegatina de su destino.

¡Mis más sinceras felicitaciones por su gran andanza!

martes, 9 de agosto de 2011

¿Puc jugar a la Witt?"

El par de mexicanos que nos ha estado acompañando durante estos últimos casi dos meses se han marchado, han regresado a su tierra natal  no sin decirme antes que me cuide, que sonría y que los voy a tener aquí, muy pronto. ´

A pesar de todo el jaleo de habitaciones, de luces encendidas más rato de la cuenta, de montañas de platos por fregar y mil lavadoras que tender, partidas al uno en el tren, metro o funicular, partidas a la wii o al Ashon, excursiones por Barcelona, idas y venidas a parques de atracciones o las risas con mi primo Agustí, lo han valido.


Un beso muy fuerte chicos, os veremos pronto, lo se.

sábado, 9 de julio de 2011

TourEuropa11'

El trío de mexicanos se han ido de tour por Europa. Qué suerte la suya. A disfrutar por Amsterdam, Ibiza, Roma, París y Londres. 
Mientras, yo estaré por aquí, disfrutando del solecito, de la playa, de las buenas compañías y de las conversaciones interesantes. Porque Barcelona y alrededores, también es digna de unas buenas vacaciones.

sábado, 4 de junio de 2011

Yeah.Yeah.

¡Y ahora que digan que van a poner un Coco Bongo en Barcelona!

miércoles, 20 de abril de 2011

#viajefinaldecarrera

Después de hoy, puedo decir que la Clara ha creado una resistencia al jetlag. Eso sí, me he levantado a las 12 de la mañana.
En fin, un balance general. Bien, ha estado bien. Sus más y sus menos. Momentos magníficos, eso sí, pero he descubierto algo, no me gusta viajar en grupo y mucho menos en grupos grandes. Y nosotros éramos 63. A mi me va más eso de las cortas y pequeñas distancias en una conversación en grupos reducidos, porque luego, intentar conversar y relacionarse con chiquicientosmil, nunca sale bien. Por todo lo demás, genial.

El viaje de final de carrera ya se ha terminado, ha acabado, pasó, y se esfumó sin casi darme cuenta.
Eso sí, tengo que decir que mi tercera visita a México no ha sido sólo para tener un tercer sello en mi pasaporte, sino porque esta vez ha sido una manera más, y diferente a las anteriores, de visitar tierras mexicanas y debo reconocer que me quedo con las anteriores veces. Creo que prefiero la aventura y lo inesperado, la desesperación del qué puede pasar y la inseguridad de cómo vas a afrontar situaciones concretas; la vergüenza de pedir un taxi y regatear el precio de vuelta, porque sí, en México todo se regatea, al menos, si vas de visitante.
En fin, que eso de tenerlo todo hecho, que absolutamente todo te lo hagan, te lo den, te lo pongan, te lo quiten, que tengas a tu servicio autobuses que te pasean de allí para aquí, que todo esté programado y que te miren como a un cebo del que se puede chupar la mayor cantidad de dinero, no mola mucho. A mi me va más el plan mochileo.

Y vale, sí, el macroresort del hotel Gran Palladium era impresionante, todo hay que decirlo y la pulserita es lo más. Me encanta eso de salir de cualquier restaurante haciendo un "sinpa" sin que te persigan, poder ir a cualquier barra y pedir lo que se te antoje en ese preciso momento o cambiar tu toalla por una nueva, limpia, planchada y calentita sin necesidad de poner una lavadora. Qué queréis, a lo bueno, todo el mundo se acostumbra rápido.

Ahora, de nuevo por aquí, con mil historias, mil fotografías, mil recuerdos, mil instantes y mil canciones que cada vez que lleguen a mi oído, de forma súbita e inesperada, me transportaran por un momento a las playas caribeñas de la riviera maya.
Porque un final de carrera, pasa, se esfuma, se evapora, y con el tiempo se desvanece, pero nunca, nunca, nunca se olvida.





martes, 5 de abril de 2011

#findevasco.

Unas plantillas para los pies eran el motivo principal por el que la señorita curiosa salía ese viernes de buena mañana hacia el aeropuerto de Barcelona dirección Bilbao. Eran las 5 de la mañana cuando el HTC empezaba a bailar al son del odioso despertador de todas las mañanas.
En ese preciso momento odié una y mil veces no haberme gastado 30 euros más para salir dos horas después. Es lo que tienen los vuelos baratos, que para ahorrar, hay que madrugar.

Todo bien, llegué a la terminal 1, me bajé del coche, despedí a mi madre, le di las gracias por acompañarme y entré al aeropuerto. Diez minutos después me di cuenta que llevaba sus llaves en el bolsillo de mi chaqueta, pero ya era demasiado tarde. Yo ya estaba esperando en la cola del control de seguridad y ella ya había casi llegado a casa. Ahí me di cuenta de lo que siempre me dice, que soy un puñetero desastre. Y te preguntarás que ahora por qué?; bien..., pues antes de ir hacia el aeropuerto, al salir de mi casa, bajar con el ascensor y mochila en mano, la Clara se había dejado los billetes encima de la mesa. Ese era el motivo por el que tenía sus llaves.

En fin; en el aeropuerto, poca relevancia..., igual un par de cosas destacables.... la cantidad de personas que les da por viajar a las 7 de la mañana en tiempos de crisis me parece absolutamente impresionante (eso es que no viajo mucho, ya ves) y lo otro.... se ve que siempre, siempre, siempre, sea por lo que sea, sea cuando sea y toque donde me toque ir, a la Clara siempre tiene la suerte de que su puerta de embarque es la que está más lejos, a la que no se puede llegar con cintas mecánicas y la que está menos indicada. Suerte la mía.

Y allí llegué. Me esperaban en el aeropuerto, con la sonrisa de siempre y bañado de azul. Un fin de semana por tierras del norte genial. Mirador en acantilados, playa de Laga, juegos con Nora y Erik por colchones en el suelo, baños en el mar cantábrico a principios de abril, bailes típicos, paella "a la vasca", hamburguesas en el bar del pueblo, paseos, excursiones con lluvia, niebla que da miedo por Orduña, baños en balneario de agua salada, fotos en la moto, paseos por la gran vía y pinchos en el casco viejo. Vamos, todo un #findevasco sensacional.

A Marta voy a tener que contarle que hay amistades infinitas que son realmente curiosas. Que hay hombros que se prestan solos y que hay manos que estrechan las tuyas cuando hace falta. Que hay abrazos que resucitan a un muerto y que hay conversaciones que sientan como una brisa primaveral de abril.



Fantástico.
Siempre dije que el norte me sentaba bien.




Eso sí, nunca dejes que un par de vascos te reten. Aunque sean dos pequeñajos.

jueves, 31 de marzo de 2011

Marzo 11' - III

Segunda mitad de mes finalizada. Fin finito final. Marzo, marzo, marzo. Tercer mes del año, con sus 31 días debía ser uno de los meses más bucólicos para nuestros amigos lo romanos, pero también de lo más bélico. Por eso a Marzo le pusieron Marzo, de Mativs de Mars, nombre en latín de Marte, el Dios romano de la guerra. Ya veis, todo un mes revolucionario. En marzo llega la primavera con su dicho tan típico, que la sangre altera, pero a mi me da que yo la tengo alterada siempre.
Han habido días de todo, pero realmente marzo ha sido un buen mes,no vamos a negarlo. Al principio parecía que el mes no había empezado demasiado bien, pero haciendo un repaso mental de todo, estos 31 días han dado para mucho y hoy, siendo jueves 31, puedo corroborarlo.

Y sí, ha acabado estupendamente con una super extracción complicada en las prácticas de cirugía con la cual el Dr. Alaejos no pudo resistirse y me felicitó por ello. Y sabéis qué, la Clara más feliz que unas pascuas. Qué queréis, a pesar de todas las exodoncias realizadas, un proyecto de odontóloga siempre tiene sus miedos y sus inseguridades, y yo, igual que Marta, también tengo los míos. Vamos a admitirlo. Bueno, eso y que soy un desastre, pero eso ya lo decía mi madre desde tiempos A. Además, al descubrir que mis empanadas tienen un éxito descomunal y que cuando las sirvo a la mesa, no queda ni una miga de hojaldre, decidí organizar una comida de empanades molinenques que fue estupenda. Con pancakes, pipa, chupitos y reportaje incluidos. Vamos, toda un hervidero de risas infinitas.

Y sí, mañana me voy a tierras del norte, de visita exprés de fin de semana. En fin, que Marta va a alucinar cuando le cuente todas mis aventuras pendientes.
Y a finales de la semana que viene..... uyyy a finales de la semana que viene....miedo voy a dar. Pero eso, eso ya será otro mes. Abril.

martes, 29 de marzo de 2011

Visual.

No soy muy aficionada a explicar mis pequeñas/grandes rutas, porque para eso ya tenemos a otros que las cuentan estupendamente.
Lo mío es más eso de escribir acerca de Marta, del sinsentido, de las quejas diarias, de las experiencias cotidianas y de los pensamientos internos. A pesar de eso, a veces hago alguna excepción, como el primer lunes de marzo que me brindó un estupendo día barcelonés. Plasmé el recorrido y ahora quiero hacerlo visual.
Ahí va.

sábado, 19 de marzo de 2011

Por fin.

Yeah!
Después de años diciciéndolo, Aaron viene a Barcelona!
Lo prometido es deuda. Y así ha sido.

Este 2011 va a llenar Molins de mexicanos que huyen de su país :)

lunes, 14 de marzo de 2011

El gusiluz y el seat127.

Hoy, después de una corta y repetitiva discusión con mi padre para que deje de fumar que ya cansa de lo usual que es, le he dicho que como no lo deje por sus propios medios, voy a llevarle a que le metan unas de esas charlas (que él tanto suele desprestigiar) para a ver si así, consiguen que un exfumador, actualmente fumando, se sienta un poco más culpable y peor de lo que yo pretendo hacerle sentir cada vez que le digo lo horrible que huele el tabaco, lo terrible que es y lo horroroso que nos sienta a los demás; -vamos, nada fuera de lo que se suele argumentar-.

Habitualmente, cuando empiezo a darle la paliza con el tema, su respuesta es silencio sepulcral o meterse uno de esos cigarros que se han puesto tanto de moda últimamente en los que chupas cual pajita de un vaso de Coca-cola durante una peli de cine, y en vez de saciar tu sed, lo que hace es encenderse una lucecita; como si un gusiluz fuera a converstirse en ceniza, pues igual.

En fin, que hablando y hablando con mi padre, la conversación se ha desviado a algo que me ha sorprendido. Lo que yo digo, casualidades.
Hace relativamente poco, supe acerca de un destino privilegiado que enloquece a amantes de las motos que viajan de todos los puntos de Europa. Un viaje que por lo ue se ve es una de las mayores experiencias del mundo de las dos ruedas. Ese lugar es el llamado Cabo Norte, al norte de Noruega, en la comunidad de Nordkapp. Tengo que reconocer que hasta el momento en que empecé a leer acerca de ese sitio, no tenia ni idea de que exixitía un sitio como tal (vale, sí, soy una inculta de la culturilla general, lo reconozco), pero ya poco a poco he ido sabiendo hasta varias rutas para llegar allí.

La cuestión es que mi padre, el Señorito González, en sus años mozos, cuando molaba y se pegaba viajes a diestro y siniestro, cogió un seat127 (vale, sí, son 4 ruedas, no dos) de color verde, y se fue hasta Cabo Norte. ¡Toma ya!

Un punto más para mi padre.