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lunes, 6 de julio de 2015

Y ahora para qué.

Bueno, contesté. 
Ha sido uno de esos momentos en que un pequeño clavito ha ido entrando poco a poco entre los resquicios de una cicatriz aparentemente cerrada. Una vez más. Tras un año. Soy así. Y cuando sabes que hubieras metido tu mano en el fuego por una amistad que sin ninguna explicación te ha abandonado, duele. Pero es que, a veces, a las decepciones, hay que darles una oportunidad. 

domingo, 6 de julio de 2014

Tocando los cojones. O algo. Con una flor en el culo.

Con 27 años, y tras un breve y corto trocito de mi vida, he podido llegar a la conclusión que existen 3 tipos de personas en este mundo; las que viven, las que mueren, y a las que les gusta tocar los cojones. A ese último grupo, sin duda, es al que yo pertenezco.

Cómo ya es sabido por todo el mundo, hace 15 años a mi inconsciencia juvenil le dio por hacer puenting sin cuerda y sobrevivir para contarlo. Y esas cosas. Con dos cojones. Todos los que me conocéis, habéis sido testigos de mi evolución, en grandes o pequeños fascículos. Pero para los que no hayáis tenido suficiente, tengo que deciros que el lunes pasado, volvió a repetirse algo muy similar; algo que una vez más, demuestra que los que tenemos la peor de las suertes, nacimos con una flor en el culo. O algo.

El día 30 de junio del 2014, ocurrió algo que si me hubieran filmado, bien sería propio de peli de acción. Morir era lo mínimo que podía pasarme. Sentir como el coche en el que vas montada revienta una rueda, empieza a dar vueltas de campana, choca contra el quitamiedos derribándolo y cae dos metros y medio estampándose contra un muro de hormigón, es propio de peli de Hollywood. En aquél momento, con el coche cabizbajo, mi cuerpo colgando del sillón y mil cristales rotos en pequeños trocitos sobre mi piel, di gracias a todos aquellos inventores del cinturón y de los airbags. Ellos me habían salvado la vida. 
Os prometo que no me esfuerzo en poner a prueba mi vida. En serio. Son cosas que me ocurren sin querer. Prometo que no pretendo demostrar que un humano puede ser igual que un gato. Lo de las 7 vidas, que se quede en 5. Lo prometo.

La chica de hierro. Eso fue lo primero que dijo la doctora que me atendió en una de las 5 ambulancias a pie de la autopista. Ella y las demás 20 personas que me miraban con los ojos como platos. A las ambulancias las acompañaban 3 furgonetas de mossos, 2 camiones de bomberos y un helicóptero que estaba en camino. Y yo allí, caminando sobre mi propio pie, con el coche de mi padre hecho una hamburguesa y como única preocupación que ningún diente se me hubiera roto. Vamos, que la había liado parda. De nuevo. Y sin quererlo.


Unos dicen que mi sangre fría hizo que saliera de ahí. Que a pesar de estar colgada del cinturón y con muchísima tierra en todos los orificios de mi cara, me pusiera a recoger y guardar todo lo que había dentro de mi bolso había sido una locura. Otros piensan que estoy zumbada por estando en esta situación, comprobar que mi ipad no había muerto. Pero qué queréis, podía ser una forma de comunicación teniendo en cuenta que el móvil estaba bajo cristales y piedras y sin cobertura!!! Estoy segura que si hubiera apretado al botón FOTO, en vez de sólo mirarme la cara con la cámara frontal de la pantalla del ipad, mi selfie accidente hubiera sido como mínimo, #trendingtopic.

Y sí, río. Sonrío. Porque una vez más, he podido morir en un abrir y cerrar de ojos. Y aquí sigo. Con la clavícula izquierda y el esternón fracturados. Y una cara llena de una gama colorida de azules, morados, amarillos, naranjas y rojos. Pero nada más. Al final, estas experiencias (por así llamarlo) hay que tomárselas con humor. Y sacarles el lado más positivo.

Lo mejor de todo es que este tipo de cosas posicionan a cada uno en su sitio y te ponen las prioridades donde tocan. Te tomas la vida con otra filosofía. Valoras un poco más el día a día. Vivirlo. Disfrutar de los detalles más pequeñitos. Preocuparte única y exclusivamente de ser feliz. Nada de dar demasiada importancia a cosas que al fin y al cabo, son minudeces.
Gracias a todos aquellos amigos, compañeros, familiares que se han preocupado, me han visitado y me siguen cuidando, preguntando… siguen siendo los mejores. 

A ellos y a mi familia les doy las mil gracias por haberme permitido, una vez más, detener unos breves momento de sus vidas, para dedicármelos, dejar que les toque un poquito más los cojones, y cuidar de mí.

Gracias.

lunes, 19 de agosto de 2013

Hay que dejar que las personas tropiecen. Tropezar nos hace más fuertes.

¿Por qué siempre acabo en el centro de todo?
¿Por qué cuando sabes que haces las cosas bien, te sale el tiro por la culata?
¿Por qué el simple hecho de querer ayudar a los demás parece que es al revés?
Qué pasa, que no se puede permanecer en un lugar neutro, en el centro de todo? ¿Siempre hay que posicionarse de un lado o de otro?  
Que me hagan sentir tonta nunca ha sido de mi agrado y menos cuando lo has dado todo y sigues dándolo. Sabes que no son momentos fáciles y que aquí todo el mundo está muy sensible. Pero por favor, solo pido que no se precipiten en las decisiones tomadas.

Qué puñetera necesidad tenía yo de meterme en estos jaleos. Cómo si no tuviera ya suficiente con los míos propios. Que por qué?, pues porque por los amigos, yo hago infinidad de cosas.
Y sí, por todos. Aunque sepa que han actuado mal. Todos somos capaces y tenemos la oportunidad de equivocarnos. Una, dos, tres o mil veces. Aunque sepa que hay cosas que en un primer momento están perdidas. Siempre, siempre, siempre les daré mi opinión, nunca se la impondré. Siempre dejaré que ellos mismos sean quien tomen sus propias decisiones y no tomarlas yo por ellos. Por muy perdidos que crea que están. 

Ahora espero..., solo espero a que las aguas vuelvan a su cauce, a que quien debe darse cuenta que yo siempre estuve ahí, despierte de una vez y me lo diga. Ya he dado mi primer paso. Ahora toca a los demás.


Y es que... sabéis una cosa? A la gente que realmente nos importa hay que dejarles que tropiecen con todas las piedras que hagan falta. Marta siempre dice que en realidad, tropezar no es malo, solo que hay que intentar no encariñarse con la piedra.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Calma tras la tormenta.



Siempre te habían dicho que jamás te juzgarían, que nunca te etiquetarían. Crees que te conocen al dedillo y que nunca podrías llegar a esa situación. Que hay límites que de alguna manera han sido traspasados, pero no por ti. Te das cuenta, que en ese preciso momento has llegado al límite. Estallas en lágrimas injustas y sientes miedo. Te están dando el día, la noche, la madrugada de un 25+1 y no entiendes por que si no has hecho nada malo. Te sientes como la mismísima suela de un zapato. Para ti, todo sigue igual. Nada ha cambiado.

Todos sabemos que en momentos extremos podemos extralimitarnos y que las pequeñas tonterías pueden significar instantáneos pálpitos de corazón. Hasta ahí, todo es entendible. Pero no comprendes el por qué de esas reacciones tan extremas. Tú eres así. Así te conocieron y así te enseñaron a ser. Libre. Sin límites. Siempre te has comportado tal y como eres. Simple, directa y sencilla. Tienes claro que la seguridad de esos lazos que te unen permanece en las pequeñas cosas compartidas. O al menos, eso creías.  Por qué, ahora que por una vez has tenido al alcance algo que te beneficia y que alguien es capaz de prestarte su ayuda deinteresadamente, te dicen que decidas y escojas? Has entregado y demostrado de sobras todo lo que aprecias y lo especial que es para ti. Nunca te mueves por el interés. Eso está claro. Y te hace un daño tan profundo que te diga eso que lo único que decides hacer es silenciar, que las aguas se apacigüen, vuelvan a su cauce y que la desconfianza desaparezca. Pero por favor, que tanto aprecio no se vaya al carajo. Soy yo.

Y es que... ¿Para qué buscar teorías irracionales del por qué de este poco común cruce de caminos? ¿Para qué darle vueltas a algo que no hace falta, que nunca ha sido necesario y que es absurdo? Se llama amistad.   En mayúsculas. Aquí no hay límites que valgan. Y si eso, los finales dramáticos, para otro día. O para las pelis.

viernes, 22 de febrero de 2013

[...]

IN-JUS-TO.


#shhhh...sad.

lunes, 28 de enero de 2013

PLAF.


"Algún día...algún día, por muy remoto que sea y por poco que vaya de paso, me echarás de menos. Y entonces, pensarás en todos esos bofetones que debería haberte dado en algún momento y que jamás te di."

domingo, 30 de diciembre de 2012

Curiosidades que matan.

Marta los había conocido en un momento, por lo menos, divertido. Vestida de rojos y con un corazón en sus manos, conversaba a la suave luz del gintonic. La curiosidad empapó el ambiente, las miradas se cruzaron, y lo amable llevó a lo divertido y lo divertido a lo complaciente. 

La mente era como la suya, abierta, madura, de gran espectro, despejada y libre. Sin prejuicios y totalmente sensata y clara. O eso parecía. Lo había pasado bien. Amistades pasadas, conocidos de nuevo y patatas bravas con vodka a las 4 de la mañana. Y sobretodo, morbo. Y atracción. Mucha atracción. 

Y el rato pasó, y la noche, y los días y el juego parecía haberse apoderado de la situación. Abierta a nuevas experiencias y a matar curiosidades varias, pensaba que seguir el hilo daría una complicidad totalmente amistosa. Poco a poco, le pareció oír. Poco a poco le dijeron. Poco a poco, tenía que ir la historia. Sin forzar, sin preparar, totalmente espontáneo. Los curiosos como Marta es lo que tienen, de repente se encuentran en instantes de lo más extraños, en lugares de lo más singulares y compartiendo mesa y libros con dos conocidamente desconocidos que preparaban te y desayunaban muffins de chocolate rellenos de yogurt de buena mañana.

Y esa vez, había estado bien. Con toques graciosos, eso sí. No podía ser de otra forma. Las primeras veces siempre deben ser así. Y aunque Marta no estaba totalmente concienciada, se sintió cómoda. A gusto. Habían aceptado la negativa y las medias seguían en su lugar. Mientras el agua caliente caía sobre sus hombros, era imposible abandonar el shock que le invadía la mente. Y después de un "mañana más", se fue. Todo aquello había sido muy nuevo para ella. Y tenía ganas de más.


Y el mañana, jamás llegó. Confiaba que no habían habido problemas. Que lo que ella había hablado, estaba claro, que no habían habido malos entendidos ni recelos de por medio. Ni dudas, ni celos, ni pensamientos equívocos. Sin problemas. Y que si los había habido, que fueran igual de claros que ella era. Que se lo dijeran, que se lo contaran y tan amigos. Pero no, lo mejor fue tratarla como si no estuviera, no hablarle, no preguntarle, no hacerle partícipe de lo que había pasado. Ignorarla. Si habían habido jaleos, confusiones o mosqueos, no importaba. Iba a entenderlo. Un "no ha pasado nada", en ese momento, no colaba. Para nada. Eran personas distintas a las del día anterior. Nada que ver. Absolutamente nada. Calladas. Austeras, serias y totalmente moderadas. Ni intercambio de miradas, ni complicidad. Nudo en la garganta. 

Le habían hecho pasar uno de los peores ratos en mucho tiempo. Y no se merecía algo así. Marta va de buenas, es mucho mejor que todo eso. Y pasa por esa situación una vez. No más. El truco está en la palabra. Hablar. Compartir conversaciones. La claridad y la transparencia, sin duda, son la clave. ¿Pero es que sabéis qué? Al fin y al cabo, ellos se lo perdían.

domingo, 23 de diciembre de 2012

:(

Sin inspiración.
Y no por falta de cosas que contar.
Parece que últimamente vivo momentos con tanta intensidad que me cuesta escribirlos.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Guía práctica.

Qué hacer cuando alguien importante te aparta de su vida por completo:

  • No busques razón, no la hay.
  • No te martirices, tú no tienes la culpa.
  • Pasa de absurdeces. Aunque te moleste. Aunque te duela.
  • Suda de comportamientos de preadolescente. De niño de 15 años. Esto no es un patio de colegio.
  • No te límites, sigue con tu vida.
  • Basta de gilipolleces de tres al cuarto.
  • Continúa haciendo las cosas que siempre has hecho y cómo las has hecho.
  • No te preocupes de más. Ya no. no seas tonta. Ya se apañará.
  • Siéntete estupenda y magnífica.
  • Eres genial. 
  • 0% juzgable.
  • Saber que molasmil.
  • Sonríe.
  • Y al Rubio, que le den. En serio.

Y punto.

lunes, 28 de mayo de 2012

Mira para adelante que para detrás ya has mirado bastante.


No puedo permitirme el lujo de ponerme así cada vez. Debería ser mas práctica, pero sencillamente es imposible. Hagamos un esfuerzo porque esto, esto no vale la pena.

jueves, 17 de mayo de 2012

Habladurías de jueves.

Recuerda bien aquella vez, porque fue la primera y la última. 

A veces me pregunto si las personas reservadas lo son con absolutamente todo el mundo, incluso brindándoles el mayor tiempo, oportunidad y predisposición para abrirse. Quizás es que directamente, no quieren, no lo necesitan, no les interesa o no acaban de sentirse cómodos. 
Dicen que la mayoría de estas personas adoptan un perfil bajo pretendiendo pasar inadvertidas, pero no estoy tan segura de ello. Les gusta que les reconozcan las cosas que hacen bien y aunque sus emociones muchas veces brillen por su ausencia, hay que buscar esas pequeñas señales para descubrir que realmente tu compañía les hace sentir bien. O que quizás no.
Malhumoradas, poco expresivas, usuarias habituales del humor negro, extremadamente inteligentes y en la mayoría de veces, políticamente incorrectas pero que de tan odiosas que pueden llegar a ser, tienen su pequeño encanto. Se te despierta una incógnita que en muchas ocasiones no se puede resolver y quizás, eso es lo que llama la atención.

Marta siempre dice que este tipo de personas, una vez entran en confianza y se sienten como en casa, ya no hay marcha atrás.
Ojalá Marta, tuviera razón.

domingo, 13 de mayo de 2012

Dando alas.

Pues sí, que queréis. Me resulta difícil. No puedo hacer nada. En el fondo, en lo más profundo, cualquier decisión resulta complicada. En realidad es cierto, nunca he sido muy fan de tomar decisiones difíciles. Y no es simple cobardía, sino que nunca he tenido que hacerlo en grandes proporciones. Pero seguir la corriente del río, puede que ya no funcione. Sin duda, no puedo quejarme de mi (aún corta) vida. A pesar de eso, puede que vaya siendo el momento de decirme; Eh Clara, venga, espabila que ultimamente sueños, ideas, pensamientos y pesadillas te van a consumir!

Cuando evaluas y te das cuenta que en varias ocasiones te has regido por el mismo patrón, puede que lo tuyo sea mala suerte. O mala suerte o simple casualidad. La historia siempre se te repite y no ni una, ni dos veces..., sino incluso tres. Una vez alguien me dijo que yo ayudaba a desplegar las alas y luego, cuando ya están preparados, parten, y salen a volar. Pero es que sabéis qué?, para eso hay que tragarse lo peor del camino. La preparación, el esfuerzo, el tiempo, las faltas de ganas, los silencios, las distancias...; todas esas cosas que al parecer desaparecen al alzar el vuelo. Y sinceramente, es algo que da rabia. Sí. Te das cuenta que tú te has pasado los momentos más difíciles, que has puesto todo tu empeño e ímpetu aguardando y esperando que el mañana será mejor, y cuando llega el mañana qué ocurre? Que no eres tú la que disfruta del esfuerzo, sino que es otra persona. Y no mola. No mola nada.


La falta de comunicación, los silencios, los instantes sosos, la falta de comprensión, de sorpresa, de aventura, de confidencias, de entendimiento, de compartir inquietudes, ganas, deseos, apetencias; el afán, las ambiciones y las cosas anheladas; Compartir todo eso y no volverse completos desconocidos dejando que poco a poco la llama se apague, se te escape entre las manos y desaparezca. Ese es el secreto. 
El amor no es infinito ni eterno cuando no se sustenta ni se lucha por él; cuando se habla de cómo podría ser pero el paso de los años no te dan ese disfrute máximo. Y al final se enfría y no hay manera de volver a calentarlo. ¿Y la culpa de quien ha sido? De todos, o de nadie.

jueves, 10 de mayo de 2012

Conversaciones matrimoniales, cariño y otros cuentos.

Peleillas en la cama, guerras de cojines, besos sin lengua, abrazos cercanos, quédate un poco más, no te vayas todavía, acércate, qué comiste hoy o que tal el día de ayer. 
Aparentemente cosas que implican cariño, obviamente. 

Pero....¿qué es el cariño en realidad? Unos buenos días o unas buenas noches en su debido momento, no lo es? Un qué tal, como te va, cómo ha ido el día, tampoco lo es? Noooo...claaaaroo... Eso vas tú por la calle y se lo preguntas a todo el mundo. Claro que sí. Sales un martes por la mañana y preguntas al primero que te cruzas por la calle... Oiga señor, usted cómo está? qué cenó ayer por la noche?, qué va a hacer o dónde va a ir este fin de semana o... Le apetece un te con canela? 
Si cosas así o por el estilo son las típicas preguntas que sueles hacer a cualquiera, definitivamente, el cariño que puedas tenerle a cualquiera es el mismo que......a un posavasos. Sí, un posavasos muy bonito de murano que alguien te trajo de recuerdo, pero al fin y al cabo, un posavasos. Un objeto inanimado, sin vida, sin emociones. Un cacho de cristal, vamos.

¿Dónde está la franja permisible con cada persona de muestra de cariño? Al final, cariño no comporta aprecio, risas, pasarlo bien, sentirse cómodo, distraerse, hablar de los gustos, las ideas o los pensamientos de uno mismo...? La amistad siempre implica cariño señores. Sí, en mayor o menor grado, vale; pero ahi está. Todo con quién se quiera y a su justa medida. 
Marta siempre dice que depender de lo preestablecido es la excusa más cómoda para justificar algo injustificable. El cariño, es lo que es y si en muchas ocasiones dejáramos que se guiar un poquito más por la visceralidad y le diéramos un poquito menos vueltas al tarro, todo sería más sencillo. ¿No creéis?


Y sí, me encantan las peleillas cercanas en la cama, con almohadas, cojines y esas cosas. En la cama, en el sofá o en el suelo. Me da igual. Una vez has disfrutado de una amistad con eso, ya te puedes morir. O simplemente, disfrutar de ello.

martes, 10 de abril de 2012

Good luck. O cómo ser especialista en Leyes de Murphy.

Sí, lo mío es ser masoca, masoca de remate. Primer día después de Semana santa. Síndrome postvacacional a flor de piel y sueño infinito con dolor de cabeza y picor de ojos incorporado. Cansancio acumulado por varias noches de tos y encima, mocos. Los mucolíticos del armario del baño de mi casa, definitivamente, no funcionan. La garganta me sigue picando y los mocos, siguen siendo igual de espesos, de igual color y exactamente con la misma cuantía. Y no, no voy a darle más vueltas al tema porque de mocos, todos sabemos, todos tenemos y ya somos conscientes de todas sus características. El caso es que llamémosle poca suerte o estado mental caótico, las cosas son así. Sí, ese es el mío. Caótico. Eso o un completo desastre.

Digamos que mi gran especialidad es levantarme a las 6 y media de la mañana para ir a clase el día que no hay clase, ya sea porque es Santa Apolonia, porque ese día resulta que al profesor no le ha dado la gana venir, porque las prácticas las han cambiado de día o porque he pensado que es martes en vez de lunes. O de eso que estás a punto de salir de casa para ir a la biblioteca con un sol radiante, y en el tiempo que vas al baño y vuelves, cae una granizada de mil demonios. Sí, esas son mis especialidades . Eso sólo tiene un nombre: Pringada. PRINGADA en mayúsculas. Pero ya estoy acostumbrada. No os penséis. 
Soy el vivo retrato de las leyes de Murphy, cuando algo puede salir mal, sale mal. Qué queréis, no nací con una flor en el culo. Cuando yo nací, sólo me repartieron un cupo de suerte y va a ser que ya la gasté. Vamos, que sobrevivir a 7 pisos de altura, digo yo que no es cualquier cosa... eso no es solo tener suerte, eso es tener mucha potra. 

Lo gracioso es que la suerte nunca va conmigo y eso que tengo a más de un amigo que me dice lo afortunada que soy. ¿Afortunada? Afortunada! Los cojones!, afortunado al que le toca la lotería, no a mi, que por no tocarme, no me tocan ni los tickets de regalo para comprar alimentos de interés en el Caprabo. Yo soy de las que siempre me hacen descuento en la compra de alcaparras. Y vamos a ver, yo alcaparras, como que no voy a comprar en la vida, señores.
Y si por una extraña circunstancia, los planetas se alinean, el cosmos está de mi parte y no llueve, truena o hay tormentón, resulta que los extraterrestres de marte nos vienen a invadir. Y si creía que ya nada podría salir peor....MEEEEC... me equivoco. Desde esta mañana, las 6 partidas de #Apalabrados que había empezado ganando de 20 puntos, resulta que me están apalizando con una diferencia de 30 puntos. #estupendoh.

¿Y aún creéis que yo, voy a tener chiripa en algún momento? #Claaaaro. Seguro que sí. Y no digáis que soy negativa porque no es cierto. #Positivizando. Siempre habrá un "no hay mal que por bien no venga". Eso sí, igual que Marta, yo, voy a seguir creyendo en las remotas, curiosas y sorprendentes casualidades de la vida.

[[Escuchando: Rafita Perestroika - Rafa Pons]]

sábado, 7 de abril de 2012

Ya.

No puedo ver nada, no puedo tener nada, no pudo escuchar nada, ni puedo pensar en nada que tenga que ver con él. Ya dicen que todos debemos pasar por unas etapas ya prestablecidas y generalizadas y yo, como siempre, voy tarde, me cuesta, qué queréis que os diga. Siempre voy tarde para todo. Es algo que me sucede normalmente, que alargo las cosas. Aunque pensándolo bien, yo no le pondría la palabra alargar, para mi no es un alargo. Yo no pongo añadidos, ni anexo suplementos, simplemente sumo momentos. Verdaderamente paso la página, pero sigo escribiendo la historia. Entiendo, comprendo y hasta puedo imaginar por qué, pero no lo acepto, no me digáis que es lo correcto, lo normal y lo que se debe, porque no. No me lo creo. Entiendo las distancias, la sequedad, la sosería, el frío, el reparo, el pasotismo e incluso la leve impertinencia, pero no me creo que borrarme por completo sea la solución. No lo es. Pero lo respeto, lo respeto porque cuando alguien es tan genial,  se lo merece todo.

Ale, ya. 
Como siempre le digo a Marta, escribirlo me ayuda a sacarlo. Y ahí está. Escrito solo para mi.

jueves, 20 de octubre de 2011

Personas que sí y personas que no.

He aprendido 3 cosas:

- Que hay personas a las que no les gustan las sorpresas y que por mucho que se tenga la intención, es imposible arrancarles una sonrisa porque si.

- Que aunque mi orientación es nula, soy capaz de llegar sin apenas  indicaciones a donde me proponga. Los retos son lo mío.

- Que es muy difícil hacer entender a alguien que no logra considerar esa opción, que hay cosas que simplemente se hacen porque si. Sin objetivo ni finalidad. Improvisando y con la mejor de las intenciones. 

Marta siempre dice que, a pesar de no ser nada competitiva, yo me pico muy rápido, incluso conmigo misma, y que siempre acabo haciendo tonterías, pero tonterías de las buenas, ocurrentes, sorprendente y especiales. Y es que, ¿tan difícil es entender mi forma de ver la vida y de hacer las cosas? 

Hay una cosa que siempre digo y con la que Marta coincide conmigo, las pequeñas locuras son las que marcan la diferencia.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Final de verano.

Una farola alumbraba la solitaria calle. Eran las 11 de la noche pasadas y parecía que el ambiente caluroso de esos últimos momentos de verano estaba más cargado de lo habitual, incluso bochornoso. Marta se había propuesto pasar un buen rato; una buena conversación, complicidad, emoción y risas. 

¿Nunca os habéis encontrado en esa situación en que oscurece de repente y buscas desesperadamente una farola en un lateral de la avenida trasera? Pues eso buscaba Marta. Con tanta risa, tanta conversación y tanta aventura de ese final de verano, se le hizo de noche y cualquier rincón con un poquito de claridad, hubiera sido suficiente. Mientras tuviera una luz alumbrando, todo podía pasar. Y lo encontró. Se detuvo, alzó la mirada y lo que vio le gustó. Se sentía bien. Cómoda y acompañada. Pero se dio cuenta que con tanta luz, había dejado de ver las estrellas. Y es que claro, tanto repaso del último mes, se había distraído. Algo la deslumbraba. Era septiembre que llegaba con fuerza. Pero Marta no quería despedirse de ese final de agosto. Todavía no. De repente, la luz se apagó, oscureció y las estrellas volvieron a brillar. Aún era 31 de agosto y podía disfrutar un ratitio más de verano. Suspiró.

Ahí acababa el mes de agosto. Y sin que Marta se diera cuenta, ya era 1 de septiembre. Tenía la sensación de que había empezado con buen pie. Curiosamente, septiembre venía cargado de sonrisas.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Rodeada de pingüinos.


Pensar en verde, caminar sin destino y revivir lo vivido. Aire de verano con brisa húmeda, empalagosa y muy calurosa. Así están siendo las tardes de agosto. Y recorrer Barcelona en busca de una refrescante horchata que te devuelva las ganas de pensar. Y refugiarte en cualquier rincón con aire acondicionado; sea tienda, papelería, restaurante o biblioteca.

Este mes de agosto me voy a llevar el cupo de bibliotecas. De hecho en 4sq ya me han dado puntos extra por visitar más de tres días seguidos sitios como este. Incluso me han acusado de haberme enamorado del bibliotecario. Lo gracioso es que normalmente, las bibliotecas a las que voy, hay bibliotecaria, nunca bibliotecario. Eso sí, hay algo que me llama mucho la atención. Los pingüinos. En la mayoría de bibliotecas hay pingüinos correteando por todos los rincones, entre estanterías y leyendo libros en los sofás de descanso. Pingüinos que hacen cola para entrar ya desde antes de que abran. Pingüinos que me obligan a ponerme pantalón largo y chaquetilla en pleno mes de agosto si no quiero entrar en estado de hipotermia. Y claro, cuando sales a la calle, después de varias horas de estudio rodeada de pingüinos, te desnudas, te deshaces de todo lo que puedes quitarte de encima porque crees que vas a derretirte en cuestión de segundos.

Sí, de eso venía yo a quejarme hoy, de los pingüinos en las bibliotecas y del agosto caluroso en Barcelona. 

miércoles, 10 de agosto de 2011

¿Entendido?

Momento calmado, pausado, sereno, difícil y duro. Tranquilo y sosegado, pensativo y muy reflexivo. Así tiene que ser. Hay momentos en que es necesario un cúmulo de adjetivos como este para pasar un trance que a la larga te va a proporcionar una etapa llena de mejoras. Todo sigue su curso, transcurre poco a poco, cual río lleva sus aguas a su cauce y que, con el tiempo, desemboca en alta mar, suave, templado y muy despejado.

Cuando todos los que a mi me importan lleguen a entender que esto no es, ni ha sido un simple capricho, un arranque egoísta o un cúmulo de acciones inconscientes, todo irá mejor, sin duda. Por lo pronto, me basta con saber que en casos como este las personas implicadas son las que realmente son importantes y que curiosa y típicamente se reducen a un par de pares de ojos, dos pensamientos distintos, cuatro manos que se estrechan y dos voces que se entienden. Todo lo demás, es secundario. ¿Entendido?

Marta siempre dice que el tiempo nos ayuda a sanar y apaciguar las cosas, tranquiliza espíritus y mentes y nos regala instantes que todos merecemos. Nunca te apagues, nunca cierres los ojos, nunca te engañes ni dejes que te presionen y sobretodo, nunca dejes de sonreír porque si no, ahí estará el problema.

lunes, 8 de agosto de 2011

D.E.P.


Es como esas cosas que no te esperas, que te vienen de sopetón y sin avisar. Esas noticias que no quieres oír o que nunca creerías que las ibas a oír. Al menos, no ahora, no tan pronto. Y es que es muy complicado para uno mismo saber que un amigo ya no está y que no volverá a estar nunca más. 

Dudo que pueda despedirme como lo ha hecho ella así que si tenéis tiempo y queréis comrobar cómo es una despedida como él se merecía, sólo tenéis que leer. 


Adiós amigo. Hasta la vista.