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domingo, 5 de julio de 2015

Cambio radical.

Cuando ya ha pasado un mes desde tu cambio radical, todo se ve con mejores ojos. Las cosas se van poniendo en su lugar y los sentimientos de nervios y estrés se van apaciguando. Soy odontóloga y de eso no hay duda. Puedo. Todo es cuestión de seguir aprendiendo. Y tener a gente a tu alrededor que te ayude a ello, es todo un lujo que no todo el mundo tiene al alcance. Eso y tener a un jefe y un equipo que te valora y que te transmite confianza, no tiene precio. 


Marta siempre dice que soy ese tipo de personas valientes y emprendedoras que por regla general se lanzan a donde sea pero que de vez en cuando necesitan que les digan que lo están haciendo bien. Que te digan que te apoyan. Que confían en ti. Y que están orgullosos de tus progresos. Ahora mismo, podría decir que se ha abierto un nuevo libro. Con portada conocida pero sin final aparente. Un libro cargado de de nuevos objetivos y metas, de superación máxima. 
Ahora es el momento de exigirme un poco más. Es el momento de seguir dando lo mejor de mi a cada uno de los pacientes que entran por la puerta de mi consulta.

Y por todo lo demás... estupendo. Tras varios años, ha sido el momento de cambiar de casa y aprender a compartirla. Sí, mi ocupación ha sido máxima; quedándome con dos habitaciones y dos baños, pero cada vez voy encontrando más mi lugar en cada rincón de este hogar. Parece que se me había olvidado eso de compartir la cena tras el trabajo, ver una película los domingos por la tarde, abrazar a alguien a medio metro de tu cama o tener las típicas discusiones de quién se ha dejado el champú abierto en la ducha. Pero es que sabéis qué? Me encanta. 

viernes, 9 de enero de 2015

2015. Repaso dosmilcatorce. Parte III

[...]

Agosto. Agosto fue el mes de mis vacaciones. Un mes en que descubrí que un crucero puede ser una de las mejores experiencias de tu vida. Incluso si necesitas biodramina para no vomitar por la borda. Y más si es por islas griegas. Viajar al lugar que siempre has querido visitar, descubrir playas cristalinas escondidas de Corfú, perderte entre los miles de blancos de Santorini o mirar fijamente mientras la puesta de sol se esconde en el mar, son cosas que no se viven todos los días. Fueron unas vacaciones extraordinarias. Increíbles diría yo. Y con un gusto y un cuidado digno de un profesional. Cada detalle marcó la diferencia.

Septiembre. Uyyyy septiembre.... todos mis miedos creados en carretera, cualquier trauma, shock o variante tuvieron que ser eliminados en décimas de segundo. Porque el momento que ves que bajo esa gran tela roja está tu primer coche, no lo olvidas jamás. Porque por muy huevo que sea, pequeño, redondito, con un maletero minúsculo y morro achatado, me encanta. Me fascina. Es mi coche. Y es genial. Lágrimas mezcladas con miedo y felicidad podrían describir todo lo que significó para mi ese mes.

Octubre. Octubre fue el mes de los amigos. Seh. Barbacoas con los odontólogos, vermuts con los de Cornellà, cines nocturnos, vinitos tras el trabajo con los de Lloret, bravas infinitas, cenas de chicas en el born y gintonics casi primaverales en esas fechas en la playa de Castelldefels pusieron la guinda del pastel al mes. Ah sí, y empecé mi segundo posgrado. Yey, Un mes lleno de sonrisas.

Noviembre. Alguna fecha que otra señalada para mi. Y....Digamos que en noviembre se votó. Bueno, votar, votar...no se si es la palabra. Se dejó opinar a la gente, aunque fuera de forma extraoficial. Catalunya pudo hablar. En mayor o menos medida, pero pudo hablar. Ya no se trataba de independencia si o independencia no. Aquello era simplemente: Democracia. Y creo que el poder de expresión no es discutible. Es un derecho. 

Diciembre. Navidades. Familiares, comilonas, regalitos. Teatro. Nuevas experiencias que llevabas tiempo queriendo disfrutar. Manos, aceite, música relajante y velas. Las nubes y el cielo. Un mes para la valoración del año. A mis casi 28 años, primer fin de año tomando las uvas fuera de casa. Y lo mejor de todo es que ni siquiera fueron uvas. Pero Puigcerdá fue perfecto. Tanto la compañía como el relax que necesitaba para terminar el 2014. Y empezar el 2015 pisando nieve. Disfrutando. Sonriendo. Extrañando algunas cosas y dando la bienvenida a otras. 

Un dosmilcatorce lleno de vivencias que me han hecho aprender de todo y de todos. Superarme. Quererme un poquito más. Sonreír con la más pequeña tontería. Ver que te conocen sin verte. Creer que el tiempo te hace olvidar, pero hay detalles que no se olvidan. Echar de menos cosas aparentemente tan insignificantes que son un mundo para ti. Saber que cada mañana cuando suena mi despertador, amanece un día repleto de cosas geniales. De vida. Que es necesario mirarse al espejo mientras te cepillas los dientes y pensar...hoy, voy a vivir. Voy a disfrutar a tope. 

:)

2015. Repaso dosmilcatorce. Parte II

[...]

Abril. Abril fue un mes jodido. Personalmente...muy jodido. Tengo que reconocerlo. Yo le daría el título de "mes del punto de inflexión". Una inflexión casi forzada. Melancólica y triste. Mucho. Demasiado. Aunque el positivismo siempre ayuda y estoy segura que en algún momento, poco a poco, con el tiempo, las cosas irán volviendo a su cauce. Las amistades infinitas siempre quedan ahí. Perduran en el tiempo. Hay guiños que siempre ayudan y te hacen sonreír.

Mayo. Lo más cerca que puedo estar yo de ser folclórica fue en este mes. Con volantes, flor al lado y pendientes enormes. Seh. La Clara disfrazada. Me dije....ya que vas, te mimetizas. La verdad es que más que la Feria de abril (que aún no entiendo porqué se llama así si se celebra en mayo) me hizo ver otra cara de Sevilla. Descubrí uno de los mejores hoteles con un encanto estratosférico. Amadeus - Hotel de la música. Totalmente recomendado. Azoteas hechas terrazas con desayuno y vistas bajo esa suave brisa de la mañana. Supe lo que era cenar bajo las estrellas frente al guadalquivir y me di cuenta que a mi los toros me llevan a un estado casi catatónico. Qué queréis que os diga. Yo soy más de castellers.

Junio. Este junio quedará marcado por los siglos de los siglos como el mes de mis aniversarios. Si no tenía suficiente con celebrar los 15 años de mi segundo cumpleaños, ahora 2 cumpleaños en un solo mes. ¿Ansiosa, yo? Nah. Contra todo pronóstico obtuve la puntuación máxima. Nada de game over. Este fue el mes de mi accidente de coche.

Julio lo pasé entero de baja. Descanso, reposo, algo de playa, mucho de piscina, ejercicios varios, visitas de amigos, compañeros, familiares y poco a poco ir recuperando la movilidad. Nada relevante. O sí. Que alguien que sientes que jamás va a fallarte, pilar fundamental para ti, te juzgue, te cuente mil y una películas al azar que nada se corresponden a la realizad, te mande al carajo sin saber por qué, pues que queréis que os diga, duele. 

[...]

2015. Repaso dosmilcatorce. Parte I

Hola hola.
Vaya! Mi primera entrada del 2015. ¡Yey!
Mi madre el otro día me decía que este año ha echado de menos mi típica carta de reyes anual. Le dije que yo también. Pero es que estas navidades han sido una locura. Tiempo 0. Igual que la víspera de reyes del año anterior. Ni carta ni nada. Pero mil deseos. Mil deseos que en este dosmilcatorce han hecho que por muchas cosas haya sido mi año. Un año, sin duda, lleno de aventuras. Unas más, otras menos, pero aventuras. 

Enero estuvo repleto de miedo. Miedo escénico. Miedo laboral. Miedo infinito a la distancia. De padres, de amigos, de gente importante para mi. Nuevo lugar. Nuevo trabajo. Nuevo entorno. Miedo a lo desconocido. Miedo. Pero sorprendentemente fue un mes lleno de positivismo. 

Febrero vino con mi asentamiento, algo más de tranquilidad, cervezas con mis nuevos compañeros, mi cumpleaños, momentos especiales en pequeños rinconcitos por barcelona. Un mes digno de ser marcado con estrellita en mi calendario. Marta siempre dice que lo que no me pase a mi no le pasa a nadie. Cosas raras. Casi de película. De historias de los best sellers más intrepidables. Cosas raras. Surealistas. Espontáneas. Extrañas. Curiosas.
Sólo tres segundos serían suficientes para despertar esas inmensas ganas de hacer una pequeña gran locura. Tres segundos frente a una pantalla, con un mensaje casi en blanco directo al cerebro.  Comunicación no verbal, le llaman. Y así, casi sin quererlo, conocí a una persona magnífica que me hace sonreír y engrandecerme como la que más.

Marzo fue el mes en que tras 15 años, me subí sobre unos esquís. Sí, sí...yo, la Clara, sobre la nieve. Monguer, patosilla, miedosa muchas veces y terriblemente lanzada en  otras. Los esquís, las vistas, la gastronomía, la compañía, la nieve, los nórdicos blancos y mis increíbles ganas de superación de aquellos 4 días, hicieron de marzo, un mes de total aprendizaje. De comprobarme a mi misma, una vez más, que podemos ser capaces de cualquier cosa, incluso cuando durante años te han dicho que jamás podrías esquiar.

[...]

viernes, 19 de septiembre de 2014

Conversaciones conmigo misma en el tren.

En realidad, tengo que reconocer que me gusta ir en tren. El traqueteo me relaja. Sobretodo a estas horas de medio sol. Me da en la cara y es agradable. Son las 18:15 de la tarde, es viernes. Veo el mar desde el vagón y en cada estación, absorvo su brisa marina desde aquí.

El tren me ayuda a pensar, a ordenar mis ideas, a volver a mis orígenes, a darme cuenta lo que ha cambiado todo. Extraño muchísimas cosas. Me da tiempo para dar vueltas a historias y pensamientos que el día a día no me deja, y eso, me gusta.

Me pregunto cómo estarás tú, como estará ella o cómo le irá al hermano de la vecina de en frente. Todas esas personas que sea como sea, siempre serán importantes en mi vida. Y sonrío. Sonrío porque es lo único que siempre he sabido hacer. Y me gusta hacerlo. Sólo porque sí. Y para mi misma. Marta siempre dice que por más que haya mil cosas por las que estar triste, siempre habrá una más por la que sentirse feliz. Y las hay. De una forma u otra, deseo que todo esté bien. Además, es viernes. Y los viernes no son como los domingos. Así que, momento zen.

Miro el reflejo del cristal. Me veo a mi, con cara de cansada, una trenza al lado y el flequillo resbalando sobre mi nariz. Me hace cosquillas. Me acuerdo en un gran amigo que una vez le dió importancia a mi flequillo, tanta que me lo puso de mote. Vuelvo a sonreír. La semana ha sido dura y el día de ayer ni quiero recordarlo pero sabéis qué, hoy es viernes y me voy de cena. Entre amigos, risas y buen vino, todo lo negativo, se desvanece.

domingo, 6 de julio de 2014

Tocando los cojones. O algo. Con una flor en el culo.

Con 27 años, y tras un breve y corto trocito de mi vida, he podido llegar a la conclusión que existen 3 tipos de personas en este mundo; las que viven, las que mueren, y a las que les gusta tocar los cojones. A ese último grupo, sin duda, es al que yo pertenezco.

Cómo ya es sabido por todo el mundo, hace 15 años a mi inconsciencia juvenil le dio por hacer puenting sin cuerda y sobrevivir para contarlo. Y esas cosas. Con dos cojones. Todos los que me conocéis, habéis sido testigos de mi evolución, en grandes o pequeños fascículos. Pero para los que no hayáis tenido suficiente, tengo que deciros que el lunes pasado, volvió a repetirse algo muy similar; algo que una vez más, demuestra que los que tenemos la peor de las suertes, nacimos con una flor en el culo. O algo.

El día 30 de junio del 2014, ocurrió algo que si me hubieran filmado, bien sería propio de peli de acción. Morir era lo mínimo que podía pasarme. Sentir como el coche en el que vas montada revienta una rueda, empieza a dar vueltas de campana, choca contra el quitamiedos derribándolo y cae dos metros y medio estampándose contra un muro de hormigón, es propio de peli de Hollywood. En aquél momento, con el coche cabizbajo, mi cuerpo colgando del sillón y mil cristales rotos en pequeños trocitos sobre mi piel, di gracias a todos aquellos inventores del cinturón y de los airbags. Ellos me habían salvado la vida. 
Os prometo que no me esfuerzo en poner a prueba mi vida. En serio. Son cosas que me ocurren sin querer. Prometo que no pretendo demostrar que un humano puede ser igual que un gato. Lo de las 7 vidas, que se quede en 5. Lo prometo.

La chica de hierro. Eso fue lo primero que dijo la doctora que me atendió en una de las 5 ambulancias a pie de la autopista. Ella y las demás 20 personas que me miraban con los ojos como platos. A las ambulancias las acompañaban 3 furgonetas de mossos, 2 camiones de bomberos y un helicóptero que estaba en camino. Y yo allí, caminando sobre mi propio pie, con el coche de mi padre hecho una hamburguesa y como única preocupación que ningún diente se me hubiera roto. Vamos, que la había liado parda. De nuevo. Y sin quererlo.


Unos dicen que mi sangre fría hizo que saliera de ahí. Que a pesar de estar colgada del cinturón y con muchísima tierra en todos los orificios de mi cara, me pusiera a recoger y guardar todo lo que había dentro de mi bolso había sido una locura. Otros piensan que estoy zumbada por estando en esta situación, comprobar que mi ipad no había muerto. Pero qué queréis, podía ser una forma de comunicación teniendo en cuenta que el móvil estaba bajo cristales y piedras y sin cobertura!!! Estoy segura que si hubiera apretado al botón FOTO, en vez de sólo mirarme la cara con la cámara frontal de la pantalla del ipad, mi selfie accidente hubiera sido como mínimo, #trendingtopic.

Y sí, río. Sonrío. Porque una vez más, he podido morir en un abrir y cerrar de ojos. Y aquí sigo. Con la clavícula izquierda y el esternón fracturados. Y una cara llena de una gama colorida de azules, morados, amarillos, naranjas y rojos. Pero nada más. Al final, estas experiencias (por así llamarlo) hay que tomárselas con humor. Y sacarles el lado más positivo.

Lo mejor de todo es que este tipo de cosas posicionan a cada uno en su sitio y te ponen las prioridades donde tocan. Te tomas la vida con otra filosofía. Valoras un poco más el día a día. Vivirlo. Disfrutar de los detalles más pequeñitos. Preocuparte única y exclusivamente de ser feliz. Nada de dar demasiada importancia a cosas que al fin y al cabo, son minudeces.
Gracias a todos aquellos amigos, compañeros, familiares que se han preocupado, me han visitado y me siguen cuidando, preguntando… siguen siendo los mejores. 

A ellos y a mi familia les doy las mil gracias por haberme permitido, una vez más, detener unos breves momento de sus vidas, para dedicármelos, dejar que les toque un poquito más los cojones, y cuidar de mí.

Gracias.

martes, 2 de abril de 2013

Rice.

Hay días en que desconectas totalmente. Te pones a prueba. Un comentario días antes sobre una cama deshecha, te reta contigo misma. Y te preguntas si los espacios que ocupas son los que quieres ocupar, cómo quieres ocuparlos y de qué manera. 

Te encanta confirmar que tenías razón. Estabas en lo cierto. Las sonrisas compartidas te han proporcionado una relación innata. Pero la dependencia es relativa. No significa necesidad. Ni mucho menos. Te sorprende la capacidad que tienes de acostumbrarte a los solemnes buenos días matutinos o los clicks de las noches. Sabes que todo le marcha bien y que la desconexión a veces va estupendamente. Ahora mismo, no te hace falta más. 

No te abruma la idea de la distancia ni de la falta de recuerdo. Buscas otras formas de comunicación. Y es que entre líneas, todo se entiende. Los guiños compartidos son los que transmiten la complicidad que te hace falta. Pero no necesitas rellenar espacios vacíos porque no los hay. Eres como eres, con tus puntos fuertes y tus puntos débiles pero ahora mismo, en esta etapa, no hay espacios. Estás llena y rebosa. El arroz no se te va a pasar. Y si se pasa, ya cocinarás más. 


jueves, 28 de marzo de 2013

:)

Estoy muy Zen. 
Y me siento bien. 
Divertida.

#Seh.

lunes, 29 de octubre de 2012

El cielo o el infierno, una de dos.


Amigos. Amistad. Aprecio. Cariño. Cosas especiales. Ganarse el cielo. O quizás el mismísimo infierno. Cruzar la línea sin darte cuenta. Meterte en arenas movedizas sin poder dar marcha atrás. Cuando las cosas vienen rodadas, ya no puedes decir que no. Sin querer. Una cosa lleva a la otra. Pum. Ahora ya lo tengo. De la forma más espontánea. Inocente. Simple. Con sonrisa. Con emoción e ilusión. 

¿Dónde esta el límite y cómo se hasta dónde puedo/debo cruzarlo? 

Chungo. Difícil. Miedo. Expectativa. Secreto. Curiosidad. Imaginar mil y una vez ese momento. Saber que puede ser una despedida. Un hasta luego. O un hasta siempre. Ahora ya está. Lo hecho, hecho está. Sólo queda esperar. 

A ver que pasa. 

viernes, 29 de junio de 2012

13.

Trece años después, ni 12 ni 14. A pesar de sentir que tu segundo cumpleaños nunca debería haberse celebrado, no puedes evitar despertar un 29 de junio y sonreír. Pensar desde tu cama que hace ya algunos años, fuiste la mayor heroína jamas conocida.

La supernena, la del puenting sin cuerda, la fuerza de voluntad personificada; esa que vive y alardea de sus cicatrices cual heridas de guerra se trataran. Esa que un día sorprendió a muchos mientras tomaban el sol en la playa, mientras disfrutaban del principio de sus merecidas vacaciones o veraneaban con los abuelos a finales de ese junio caluroso. 

La que cayó y decidió dar la lata durante muchos años mas. Exactamente....durante el resto de su vida. 


Hoy, 13 años. 

lunes, 28 de mayo de 2012

Mira para adelante que para detrás ya has mirado bastante.


No puedo permitirme el lujo de ponerme así cada vez. Debería ser mas práctica, pero sencillamente es imposible. Hagamos un esfuerzo porque esto, esto no vale la pena.

lunes, 14 de mayo de 2012

#lunes


Venga, sonriamos en un lunes como el de hoy.

viernes, 4 de mayo de 2012

Filtros característicos.

Filtros. 

¿Qué son los filtros?

Las personas estamos acostumbradas a filtrar y limitar casi todo cuando hablamos con alguien. Es algo de lo mas normal, no te creas. Obviamente, a nadie le importa qué cenaste ayer por la noche, cuántas veces vas al baño o la talla de pantalón que gastas desde hace medio año. Y menos, al vecino de la escalera de enfrente. A pesar de eso ( y menos mal), no todo el mundo es el vecino de la escalera de enfrente y hay ocasiones que, personalmente, me gusta esquivar esos filtros. Saltarlos. Derribarlos. Vamos, eliminarlos por completo. 

 Marta siempre dice que tengo una gran facilidad por meterme de cabeza entre filtro y filtro; en dirigir la conversación a donde yo quiero llevarla; en inmiscuirme hasta lo mas recóndito sin apenas darme cuenta. Y es que es eso, no me doy cuenta. No me doy cuenta y ya estoy hablando de lo más personal. En ocasiones, me tengo que frenar los pies, ( ni que sea por un breve momento) y me digo a mi misma: Clara, detente, piensa un segundo. Esto es raro, poco convencional, gracioso, curioso, incluso algo extraño. Muchos podrían adjetivarlo de retorcido, pero no. No creo que sea algo retorcido, simplemente soy así. Sin segundas. Me gusta lo poco convencional. Mi amiga la rubia a menudo me dice que algunas de mis amistades son algo peculiares. Sí. ¿Y qué? lo acepto. Admito que para el resto del mundo según que situaciones no están dentro de los varemos establecidos socialmente. Pero sinceramente, este es un tema que me cansa. ¿Los varemos establecidos por quién?. Bah. 

No soy una sabelotodo, ni una listilla ni mucho menos una cotilla. A ciencia cierta puedo decirte que aparentemente es simple y sencillo hablar conmigo. No te corto mientras hablas, escucho lo que me cuentas e intento opinar cuando hace falta de la forma mas objetiva posible. Me fijo en las pequeñas expresiones, los movimientos mas sutiles y en si verdaderamente hay comodidad en el ambiente. Comodidad. Claro que sí. Porque cuando uno está cómodo, los filtros, desaparecen. Te lo digo yo.

jueves, 26 de abril de 2012

Respirar.

Respira.respira.respira.Respira.Respira.respira.respira.Respira.Respira.respira.respira.Respira.Respira.respira.respira.Respira.Respira.respira.respira.Respira.Respira.respira.respira.Respira.

sábado, 7 de abril de 2012

Lo mejor de lo peor.

Una de las peores cosas que podía haber hecho en el día de ayer y sin embargo una de las mejores que hice. Gracias niña. Gracias por el abrazo en el momento adecuado y gracias por hacerme ver que soy lenta de reflejos. Que a mi, las diferentes etapas por las que debemos pasar en momentos determinados, me cuestan.


¿Si existen momentos de impacto que definen quiénes somos, qué pasaría si un día fuéramos incapaces de recordar nada?

[Goodnite - Melody Gardot]  

miércoles, 4 de abril de 2012

Remotas posibilidades.

¿Tú sabes de esas cosas que de tan improbables que son, te suenan hasta imposibles? ¿Esas que te desconciertan, que te dejan con la boca abierta, sin saber qué decir? ¿Todas esas que te sorprenden tan descomunalmente que te limitas a no acabarlas de asimilar por si las moscas? ¿Por si las moscas vas a comerte el caramelo y desaparece? Pues eso. Y si no desaparece, vienen los extraterrestres y nos invaden.

Marta siempre dice que no hay que ser negativa y yo nunca lo soy. Yo soy limitante. He ido aprendiendo con el tiempo. Me limito con las cosas (solo algunas); intento no exaltarme demasiado cuando algo me apetece y se sale tanto de mis casillas porque siempre, siempre, siempre, algo falla. 
Siempre, menos cuando hay una remota posibilidad. 

Y perderme entre callejuelas, colegueando de la forma más sencilla pero diferente, riendo y charlando, se me hace muy divertido. Divertido y curioso. Y a mi, ya sabéis, lo curioso, me fascina. 



Esto es una de esas cosas que pondría en mi lista de #cosasquemehacensonreir. 
Las remotas posibilidades. 

martes, 27 de marzo de 2012

Sarta de tonterías.

¿Tú sabes cuando hay algo que te hace gracia, como que una especial ilusión? De esas cosas que parecen absurdas; que si las piensas bien son una verdadera tontería? Pues son precisamente de esas cosas de las que a mi me gusta disfrutar. Imaginarte una situación y crear una película alrededor de ella. Aunque dure unos minutos, aunque sea cuestión de segundos. Ese instante a ti te hace ilusión y eso, es lo único que realmente importa.

Puede que no lo entiendan, puede que ni siquiera logren entenderlo jamás, puede que tu vivas en un mundo paralelo de yupi, pero hay pequeñeces que sin duda, te ilusionan, te entusiasman. Aunque sean tonterías. Bobadas. Una estupidez. Un completo disparate. Absurdo.

Pero es que sabes qué? Si no fuera por toda esa retahíla de absurdeces, la ilusión no existiría. Te lo digo yo. Y te lo dice Marta.

domingo, 18 de marzo de 2012

Y cambiar el punto del libro a la mitad del cuento.

Y el pijama azul seguía en el armario. Cada mañana cuando Marta abría la puerta para vestirse, ahí lo veía. De repente se lo encontraba. Sentía que aquello se estaba diluyendo, desapareciendo, como si tantos momentos nunca hubieran ocurrido. Como si no hubieran sucedido. Melancolía en estado puro. Cienporcien. Muchísimos recuerdos de una historia de película, propia de un best seller. Ahora, el punto de libro estaba en la última página. Hacía sol, un excelente día primaveral y le venían a la mente unos patines en línea por la barceloneta. La brisa y las sonrisas le embriagaban ese instante y el alma. Y de repente, como si tal cosa, empezaba a llover. Y a llover y a llover. Tormentón. Con rayos y relámpago internos. Un respiro, y todo silencio. Ansiaba una cerveza fresquita de media tarde, de esas acompañadas de una conversación amistosa, cómplice e inquietante. De una comida de mediodía de esas que una mirada intercambiada decía más que cualquier palabra. De una cena acompañada de un buen vino que extasiaba toda razón coherente. Y un paseo. Y mil cosas más.

Un pijama que había explicado el cuento de un libro que se estaba licuando hasta desaparecer. Una mezcla de lo más homogénea. Que la cuchara dejara de remover el cóctel. Por favor. Desaparecer en la disolución no era el final que deseaba para el final del cuento. 

martes, 6 de marzo de 2012

No le pidas peras al olmo.

Ya le he escuchado decir alguna que otra vez a Marta eso de no pretendas pedirle peras al olmo. Es cierto que dónde no hay no hay, no quieras pescar avestruces en medio del mar. Cada uno es lo que es y como es. A pesar de eso, mi forma de ser siempre intenta encontrar algo más, por mucho que sepa que no voy a encontrarlo. Mi espíritu observador e indagador es lo que tiene, que no para de funcionar incluso cuando no me lo propongo.

Hay personas que de tan independientes que quieren ser, tan suyas como son, se vuelven despreocupadas de todo a su alrededor y no dan importancia absolutamente a nada. Todo pasa a un segundo plano cuando no se trata de sus ilusiones, objetivos y criterios personales. La inhibición pasa a ser tu mecanismo de defensa, algo como una reacción fisio-psicológica y el silencio se convierte en tu mejor amigo.

Si ya lo digo yo, en realidad el problema es mío, y de nadie más. Nunca esperes demasiado. Ni siquiera esperes. De hecho, hace bastante tiempo que he aprendido a no esperar nada de nadie. De esta forma no hay lugar a decepción alguna. Pero hay veces en que es imposible evitar sentir un poquito de tristeza al darte cuenta que lo que ya sabías es así. 

Y es que ya se lo explico siempre a Marta que lo único que yo pido a las personas de mi circulo es que me aporten algo, que me hagan sentir bien, que sean ellas mismas y que me motiven. Sí, motivación. Ese es el secreto. Sólo un poquito de motivación. Porque cuando yo me desmotivo, mal vamos.


[Hoy, el olmo no es la pera.]

lunes, 19 de diciembre de 2011

Volando. Madrid-Barcelona.

Voy volando. Volviendo de la capital. Y cuando digo volando, es literalmente volando. Vamos, que estoy a no se cuantos miles de kilómetros de altura, sobre nubes que parecen algodones acabados de mullir. Cómo si alguien los hubiera colocado intencionalmente en una posición determinada. Fantásticos. Dan ganas de saltar sobre ellos. Son las 13:46 y acaban de decir que quedan 20 minutos para el aterrizaje. Me han timado, dijeron que eran 55 minutos y van a ser algunos más. Y encima, turbulencias.

Mientras voy sentada en el vuelo VY1096, (esta vez, sin control alguno), me doy cuenta que han sido unos días intensos. Viajar sola tampoco está tan mal y pasarte el día sin hablar con nadie conocido te muestra que el silencio, tampoco es tan estresante.
Qué decir, los días de congreso me han demostrado que realmente me gusta y me interesa lo que estoy estudiando, me llena mucho y aprender nuevos conceptos y arraigar los ya adquiridos me hace sentir bien. Lo diré siempre, la odontología ayuda al bienestar de las personas, y los dentistas poco a poco estamos dejando de ser los ogros barberos de tiempos atrás. Las nuevas técnicas, tratamientos, procesos y protocolos, además de la buena ética del profesional de las nuevas generaciones, va a ayudar a que los odontólogos sean algo más queridos. O eso espero.

Madrid, fabuloso, como siempre. Esta vez, iluminado con sus luces navideñas de mil colores que hacen de la noche el día. Me gustan las calles llenas de gente, el ambiente no está nada mal y se respira buena gente. Aún me parece increíble la facilidad de los madrileños por ir de cerveceo. Tengo que reconocer que yo con dos, voy fina. Menos mal de unas buenas patatas bravas, que al menos, permiten que sobrelleve la situación.
Excelentes rutas foursquareadoras, buenas conversaciones desconocidas que ahora son algo más conocidas, cenas de traje en creperías escondidas y bares divinos del 82 con risas de lo más simpáticas. No's que acaban siendo sí's y películas que te enseñan que una manta y una mesa de Ikea te pueden dar una siesta de lo más curiosa. 

Y sentirme como en casa cada vez que voy a casa de Pilar, porque aunque esta vez hayamos compartido pocos ratos, siempre me siento como en família. Así han sido mis días de congreso en Madrid, con comidas domingueras hasta las tantas, paseos por la gran vía, puerta del sol y preciados. Y frío. Mucho frío. Frío madrileño.