Mostrando entradas con la etiqueta Meteorología de la vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Meteorología de la vida. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de noviembre de 2013

Fly.

¿Sabéis de esas cosas que siempre has querido hacer pero que por una cosa u otra siempre has dejado para otro momento?

De esas cosas que siempre han estado en tu lista de cosas por hacer. Esas cosas tan comunes y tan simples que a la vez las haces tan especiales por el simple hecho de ser lo que son. Esas cosas. 
Pues para eso solo hace falta un picnic en la playa, una cometa y un día con viento rodeada de gente que quiera sonreír. Y ellos dos, eran perfectos para la ocasión.

Ahora, el sueño estaba cumplido.
Gracias.

martes, 10 de julio de 2012

#cosasdeverano.

Las vacaciones están siendo altamente estimulantes. 
Desestresantes y desconectantes del mundo rutinario y amenazante que nos envuelve en el día a día. Incluso los días nublados me parecen extraordinarios. Y los lluviosos, increíbles. Con este calor, un poquito de aroma a hierba mojada es del todo altamente embriagador. 

Ocupar el tiempo al completo, disfrutar del sol, de la arena, de la amistad, de las risas y de las largas y profundas conversaciones. Estar haciendo cosas diferentes, enloquecedoras y muy divertidas. Incitar a lo espontáneo, a lo natural, sencillo y desenvuelto; a lo poco premeditado. Bailar. Descontrolarse a las 9 de la mañana, a las 3 de la tarde o a las 12 de la noche. Nadar desnuda en la piscina bajo la luna, tomar leche merengada con mucha canela y dejar que los mosquitos te acribillen. Ir a donde sea y cuando sea. Estar disponible. Tranquila. Muy zen. Echar de menos muchas cosas pero estar abierta a muchas otras. Sonreír y hacer lo que me apetece y cuando me apetece. Cervezas y tapas. Gintonic y limón. Y sentir como tus melanocitos se van activando poco a poco dejando una pronunciada línea marcada en el subvientre. Estar estupenda. Sentirse estupenda.

Estas son las cosas del verano. Las que te hacen sentir bien. Esas son las que quiero y las que me gustan.


[[Boa Balada. - Gusttavo Lima]]

sábado, 21 de abril de 2012

Instantes de Marta.

Eran las 10 de la mañana. El sol ya alumbraba y el suave cantar de los pájaros formaba una melodía digna de la mejor sinfonía que se pudiera escuchar en ese preciso momento. La ciudad amanecía y desde el verde primaveral de Villa Borghese, Marta saludaba toda esa inmensidad que tenía a sus pies. Hubiese deseado que ese instante perdurara durante siglos.

El olor a tierra mojada de la tormenta de mayo del día anterior, había dejado un aroma sutil pero tan intenso a la vez que incluso a esas horas, aún se percibía. A lo lejos, se veían calles ordenadas de la forma más caótica posible, pero que desprendían una melancolía inevitable. En la ciudad eterna, parece que el tiempo la atraviesa con mucha lentitud. Acumula claramente una especie de escepticismo de siglos en todos sus escenarios pero mantiene la luminosa viveza mediterránea. 
Marta siempre dice que allí, la Mamma del restaurante más escondido del Trastevere, al fondo a la izquierda de la calle principal, es la que te hace la mejor pasta en su punto y la pizza más estupenda del mundo; esas de las que disfrutas sobre un emblemático mantel a cuadros rojos y blanco con una tenue luz nocturna. 


A pesar del desorden desequilibrado y absurdo característico, sin duda, alguna vez, Marta me ha contado que en esa ciudad, los lugares e instantes mágicos, abundan; los encuentras sin buscarlos y francamente, me parece algo muy curioso, sorprendente y extraordinario. 



sábado, 10 de diciembre de 2011

Barcelona huele a Navidad.

Vamos a levantarnos un día de puente, le dije a Marta.
Hacía frío y amanecía algo nublado pero con ganas de brillar el sol. Me apetecía ir a pasear por la ciudad. Sí, yo sola. Tampoco necesito a nadie para recorrer mis ya conocidas calles de Barcelona. Pero siempre hay alguien que se apunta. Me encanta.

La ciudad estaba magnífica. Mucho ambiente navideño, mucho gentío, muchas idas y venidas y muy buena atmósfera. Todas las diminutas y escondidas tiendas de las calles del gótico medieval despiertan en mi gran curiosidad. Desde vestidos de los más inverosímiles hasta pomos de puertas de mil colores y formas. Ahí sí que puedes encontrar muchíssimas maneras de abrir puertas. Magnífico. Luces tenues, leves y sutiles que proporcionan un entorno muy acogedor. Me gustan esas tiendas. Banys nous, carrer de la boquería, carrer del call o plaça de Santa Maria del pi. Calles con encanto.

Y encontrarme casi por casualidad con un par de conocidos y enseñarles la ciudad con mis ojos. Mostrarles que una jabonería al lado de Sant Felip Neri puede proporcionarte olores de ensueño de la forma más especial, que la plaza es un secreto escondido y que adentrárse entre el barullo de la rambla te muestra un increíble rojo pasión con sus flores de pascua de estas fechaso. Y luego, caminar y compartir un chocolate a la taza en una muy buena compañía, buena conversación y complicidad absoluta. 

Pero ahí no acababa el día, aún me quedaba descubrir lugares nuevos. Y quién mejor para mostrármelos que el mejor guía de la ciudad que jamás he conocido. Lo curioso es que él no es de aquí pero te quedas boquiabierta cuando te lleva y te cuenta todo acerca de Barcelona. Una vinoteca. Creo que nunca había estado en una vinoteca. Zona d'Ombra. Así se llamaba. Ubicada en el carrer Sant domènec del call, 12. casualmente cerca de la tetería de la que ya os he hablado en otras ocasiones. 

Tanta cantidad de vinos que ni siquiera me dio tiempo a memorizar un par de nombres. Pero mi inigualable compañía parecía ser todo un experto en enología. Inigualable. Y caminar hasta el born, y perdernos buscando un lugar para cenar. Y una vez más la sorpresa fue mía al toparnos con el carrer de les Ases. Un Bar de tapas de lo más original. Una vez más, me sorprendo de  sitios escondidos. Gavinet. Nos ofrece una gran variedad de tapas, ensaladas, embutidos y tablas de quesos de primerísima calidad, todo acompañado de los mejores vinos catalanes. 

Y así acababa mi espléndido día, mi ruta de nuevos descubrimientos, en la mejor compañía posible y de la mejor forma. Creo que la próxima vez le diré a Marta que me acompañe, a ver si así, ella también se enamora de la ciudad como yo.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Fines de semana fuera de lo común.

Sí, hace días que tengo cosas por escribir pero no he encontrado el momento de sentarme y hacerlo. No es que no pasen cosas en mi día a día, porque últimamente me muevo más que un garbanzo en la boca de un viejo.

Repasillo de las últimas semanas. 

El puente de todos los santos me dio 4 estupendos días de #puenteruralfamiliar por un pueblecito a 112 km de la provincia de Zaragoza. Cetina, es un lugar bastante desértico, tanto en paisaje como en personas, y lo único que se respira es el cálido aroma de las chimeneas por las mañanas llenas de niebla y las tardes otoñales propias de estas fechas. Porque sí, aunque en algunos lugares parece que hace unos dias seguíamos en verano, en ese pueblo hacía frío. Muchos paisajes, rutas, paseos, pero sobretodo, mucha comida. Demasiada. Y es que esto es lo que ocurre cuando tienes a tu madre de cocinera en una casa rural dónde lo único preocupante es preguntarte mientras desayunas, qué vas a comer y mientras comes, qué vas a cenar. Un verdadero empacho. Estoy necesitando muchas horas de ayuno para compensar esos cuatro días.

Y este pasado fin de semana....Oviedo, Asturias. Una maravilla. Eso sí, mucha lluvia al llegar, mucha lluvia al irnos, y mucha lluvia mientras estábamos allí. 
Probablemente nadie crea que las Asambleas que se realizan en algún lugar de España sirvan de algo, pero desde la Asociación de estudiantes de odontología de Catalunya puedo asegurar que pasarse desde las 11 de la mañana hasta las 2130 de la noche en un lugar reunidos, no se hace en vano.
ANEO, la Federación nacional de Estudiantes de odontología debería ser más conocida y sin duda os digo que se tratan temas verdaderamente importantes para nuestra profesión. 
A parte de la asamblea, estas reuniones sirven para intercambiar ideas, ver cómo van las otras universidades de nuestro país e interactuar con todos aquellos que creen que la odontología es mucho más que una carrera.
Un verdadero placer señores. De verdad.

La vuelta, fue algo tortuosa y llena de aventuras pero creo que eso lo dejamos para próximos posts. Debo volver a Asturias, porque como dice Neus: "és molt Heidi". Además, tengo que ver más de cerca las vacas y no solo desde el autobús.


Genial.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Final de verano.

Una farola alumbraba la solitaria calle. Eran las 11 de la noche pasadas y parecía que el ambiente caluroso de esos últimos momentos de verano estaba más cargado de lo habitual, incluso bochornoso. Marta se había propuesto pasar un buen rato; una buena conversación, complicidad, emoción y risas. 

¿Nunca os habéis encontrado en esa situación en que oscurece de repente y buscas desesperadamente una farola en un lateral de la avenida trasera? Pues eso buscaba Marta. Con tanta risa, tanta conversación y tanta aventura de ese final de verano, se le hizo de noche y cualquier rincón con un poquito de claridad, hubiera sido suficiente. Mientras tuviera una luz alumbrando, todo podía pasar. Y lo encontró. Se detuvo, alzó la mirada y lo que vio le gustó. Se sentía bien. Cómoda y acompañada. Pero se dio cuenta que con tanta luz, había dejado de ver las estrellas. Y es que claro, tanto repaso del último mes, se había distraído. Algo la deslumbraba. Era septiembre que llegaba con fuerza. Pero Marta no quería despedirse de ese final de agosto. Todavía no. De repente, la luz se apagó, oscureció y las estrellas volvieron a brillar. Aún era 31 de agosto y podía disfrutar un ratitio más de verano. Suspiró.

Ahí acababa el mes de agosto. Y sin que Marta se diera cuenta, ya era 1 de septiembre. Tenía la sensación de que había empezado con buen pie. Curiosamente, septiembre venía cargado de sonrisas.

jueves, 28 de abril de 2011

Degustando el paladar.

Profundizando en uno mismo.

El otro día, para matar mi curiosidad de por qué no había sabido de ella en estas últimas semanas, al final llamé a Marta. La noté algo fastidiosa. Cómo quejiga de la vida. Floja. Cómo aturdida de todo. En fin, rara raríssima.
Parece que últimamente está teniendo más tiempo de lo habitual y le está dando más vueltas al tarro de lo que debería. Yo siempre le he dicho que eso no es bueno, que pensar, reflexionar y recapacitar es una de las peores cosas que uno mismo puede hacer para pasar el rato. Mujer!, que hay muchas cosas qué disfrutar!
Al final, después de insistirle una y otra vez, me dijo que hay veces en que no le gusta ser como es. Ay caray!, a nadie nos gusta ser como somos! o al menos, nadie está contento con uno mismo. Nunca. Pero ella decía que menos, que sí que es verdad que con el tiempo ha cambiado algo, que ha aprendido a controlar según qué reacciones y que más o menos puede sobrellevarlo.

Seguía sin entenderla. Yo siempre he conocido a la Marta correcta, entusiasta, alegre, sonriente y valiente. Ésa que se atreve a todo y que hace reír al más desconsolado. Y ésta desprendía cobardía hasta por las orejas. Quizás había sido el tiempo de los últimos días, tan lluvioso y gris que angustia a cualquiera. En eso nos parecemos ambas. Ya veis, la meteorología de la vida, que nos afecta.
Le dije que no quería verle así. Menos mal que Marta me conoce y sabe como soy; en el momento que abrí la boca para animarla, cualquiera hubiera dicho que estaba enfadada. ¡Que no! que he hablado de ello un millón de veces, lo mío no es hablar calmado y silencioso, ya lo sabéis. Aún y así, escuché su voz un poquito decaída. De la risa profunda, nada de nada. Muy migrañosa toda ella.

Traerla a dar mi paseo habitual dónde yo suelo hacer eso de "encontrarse a una misma" por mi recorrido particular, no era posible esta vez así que se le ocurrió tomarse unos días, coger carretera y manta al sonido de la música, sentarse cerca de un lago bajo la sombra de un árbol y leer un libro, escribir en su pequeña libreta y mirar al horizonte. Tenía que cambiar un poco esa rutina adquirida y darse unos lujitos. Masaje por aquí, bañito por allá, alegrar el paladar y los sentidos.

De vez en cuando todos deberíamos tomarnos un rato para mirar(nos) desde fuera, perdernos y volver a encontrarnos. Igual así nos pareceríamos un poco más a Marta. Igual nos daríamos cuenta que incluso los mas fuertes, también decaen. Que los miedos y la cobardía nos llegan a todos. A ver que os pensabais.

Pero tranquilos, que de todo se sale. Que todo pasa.

:)

jueves, 17 de marzo de 2011

Marzo 11'.

Vale.
Hoy no llueve y no ha llovido en todo el día. Y hoy, precisamente hoy debería haber sido un día de lluvia descomunal. Hoy sí tocaba, y no este solaco que ha hecho, que yo ni he visto y que solo lo se porque me lo han dicho esta tarde, cuando las nubes ya habían tapado todo. ¡Maldita sea! Este mes de marzo no ha sido el mes de nadie (o casi nadie, que luego me tachan de generalizadora).

Veamos...repaso de marzo..... ha sido un mes de días grises, nublados, lluviosos y eso que aún no ha llegado abril, con sus aguas mil....;mi amigo Marc se ha vuelto a España porque a las tierras de Japón les ha dado por moverse y encima provocar tsunami; vamos finos si nos creemos que nadie va a morir por irradiación nuclear graciasa una alguita verde e insignificante; mi amigo Quim no puede ir a la fallas porque hay exámenes; los políticos.... bien, los políticos siguen siendo igual de imbéciles; por lo visto, la clínica odontológica de bellvitge va a seguir unos cuantos años más en estas condiciones y con estos precios por no querer aceptar nuestras sugerencias; encontré goteras en mi casa en mi día más largo de toda la semana; durante unos días el 4sq me odió privándome de puntos y permitiendo que burlaran mi espíritu competitivo; descubrí que dónde no hay, no hay. No puedo pretender jugar a la oca cuando lo único que tengo es un simple parchís; estar mocosa es horrrrrrrible en un día en que el molinsbus pasa 40 minutos después.

Bueeeeno, está bien.... marzo también ha tenido cosillas buenas.... me sumergí en una piscina de bolas y disfruté como una cosaca; vi que marco tendencia... mis dientes de fieltro cada vez van arrasando más en los pijamas de la gente de la clínica; descubrí que simples papelitos pegados con celo en una dos ruedas pueden despertar una sonrisa a quién lo descubre a final de jornada; comprobé que soy la más mayor de todas las mayors del 4sq; me paseé por Barcelona en un día soleado disfrutando de la playa, las plazas, el sol, la gente y un buen libro; subí en una moto molona consiguiendo un estupendo taxi rotonda bellvitge-cuesta de molins (ah no, que eso fue en febrero); saqué 3 dientes en tiempo récord y sin molestias a la señora Rosa; Raúl y yo estamos cogiendo por costumbre nuestro chocolate/café entre paciente y paciente de los martes; corroboré que soy una freak; conseguí que Iván se adentrara en el fabuloso mundo del foursquare; y....emmmm.... bueno.... a decir verdad, igual marzo no ha estado tan mal.

Y eso, que aún es 17. Queda medio mes. A ver que nos depara.


Marta dice que este mes estoy más quejica de lo habitual. ¿Será verdad? Lo dudo.

domingo, 13 de marzo de 2011

viernes, 16 de julio de 2010

Es verano y se nota.

16 de Julio. Casi 17. Menudo mes. Que sin darme cuenta ya ha pasado la mitad y yo en mi mundo habitual.

Resumiendo, este mes ha sido un despiste por completo. Empezando por llamadas al movil que suenan pero que no oigo, siguiendo con varias celebraciones de las que me he acordado pero que no he felicitado (véase cumpleaños de mi tío Jordi, cumpleaños de Javier, santo de mi madre....).

Y mira que ha hecho sol. Cojones si ha hecho sol... una barbaridad! Y el único día que tendría que haber hecho sol para alegrarme la mañana, va y se nubla. Tenía que coincidir con mi ida y venida al aeropuerto. Es que el cosmos no podría estar más en mi contra.
Aunque esta vez el olor a México se ha quedado más adherido a mi almohada que de costumbre, y cada rincóncito de Molins guarda una pequeña esencia. En septiembre todo vuelve, y él, con todo ello.
A pesar de eso, hay una noticia, una GRAN noticia. Dos amigos (muy amigos) míos se han ido a vivir juntos. Sí, sí, a todo eso de las discusiones por las lavadoras, cómo hacer la cama, cómo doblar la ropa, fregar platos, hacer comidas, barrer...., en fin, todo eso. Y sabéis que, a mi me encanta porque redecorar una casa es genial :)

En fin, las cosas van bien, está siendo un buen julio. La playa, las piscinas, el gimnasio, la lancha del Torrecillas, las calitas desconocidas, los viajes, las noches en la terracita, los primos, la wii, el lowcostfestival, las visitas insospechadas a Molins, los amigos, las cartas del UNO, los helados caseros de sandía.... vamos, todo eso... es el VERANO, las vacaciones.

viernes, 11 de junio de 2010

Llámame llorona.

Una película, un momento, un pensamiento, un sentimiento, cualquier idiotez que suceda. Algo que te ponga más sensible de lo habitual.
Días como hoy en los que llueve y sale el sol. Vienen chaparrones como ráfagas de aire y luego se van. Ya lo dice el dicho, después de la tormenta siempre llega la calma, pero hoy parece que es al revés, o que al tiempo le ha dado por ponerse en modo aleatorio, se nubla, sale el sol, llueve, sale el sol, se nubla, chaparrón, se nubla, llueve, sale el sol.

Lo que decía, que cualquier cosa de éstas me pone sensiblona a mi. Y como yo soy de lágrima fácil, pues ahí que voy.

Más que Marta y todo, lo suyo son mas las lágrimas de cocodrilo.

lunes, 3 de mayo de 2010

¿De veras soy afortunada?

Buenos días.
Perdón. Buenos, buenos no es que sean, teniendo en cuenta que es lunes y que llueve.
Y eso no es todo, no, no. Hoy es uno de esos días en que crees que el cosmos te odia.
Ya desde por la mañana tu alarma del móvil que pusiste tan ricamente a las 11 de la noche de ayer, no suena y no porque no tengas batería; no suena porque en vez de poner a.m., pusiste 7:30 p.m. y lógicamente la alarma no ha imaginado que las 19 horas serian las 7 de la mañana.
Es que eso de a.m. y p.m. nunca fue lo mio.

La cosa es que te levantas corriendo porque ves que son las 8:15 y que a las 9 tienes que estar en la uni. No te va a dar tiempo ni siquiera de coger tu pollo con su vinagreta de miel y mostaza que te preparaste con tanto entusiasmo por la tarde. Porque ni encuentras el tuper, y si lo encuentras, ninguno de ellos tiene la medida suficiente para un muslo de pollo. Ahí piensas en que igual todos los tupers que le diste a tu madre para sacártelos de encima, no deberían haber sido tantos.
Entonces miras por la ventana. Llueve. ¡Mierda! No tengo paraguas y el corto recorrido hacia la estación del tren va a convertirse en toda una odisea. Tienes que vestirte y no encuentras los calcetines adecuados en su respectivo cajón. Corres. Acabas vistiéndote a trancas y barrancas y te das cuenta que la chaquetilla que llevas es demasiado larga para ponerte encima la chaqueta porque se va a ver por debajo y piensas: "Marta siempre dice que eso es de lo más hortera." Al final, te lo acabas poniendo todo porque el tiempo se agota y el tren se va a ir sin ti. Sales corriendo sin paraguas y sin pollo. Por fin llegas a la estación.

¡Mierda! Precisamente hoy los trabajadores de las RENFE se han puesto en huelga por razones absurdas. ¿Dónde van a meter 50 plazas de párquing bajo la estación de Sants? ¿Debajo de dónde, si está el metro?; ¿en el andén? En fin. Ya de buena mañana no podrían ir peor las cosas. Estás ahí, sin paraguas, sin tu pollo, con una chaquetilla y chaqueta combinando de lo más cutre y encima el tren no va a pasar hasta no se que hora. Sientes que tus calcetines que tanto te costó encontrar esta mañana se están mojando porque los botines que cuando los compraste te parecían de lo más económicos, no son ni mucho menos impermeables.


Menos mal que alguien me dijo que no conoce a nadie con más buena fortuna que yo.

:)

martes, 9 de marzo de 2010

Colapso y postal.

8 de marzo. Día de pre primavera, de flores, de brisa, de pajarillos que cantan, de...NIEVE?
¿Qué ha pasado?
El cambio climático nos da una sacudida. Ya nos está bien. Nos lo merecemos. Colapso en Catalunya por no estar preparados. Desde el sábado que nos estaban avisando. Quien avisa no es traidor.
A pesar de las alarmas evacuando la universidad, los paraguas rotos tirados en las papeleras del paseo dirección al metro, el ferrocarril que parecía una lata de sardinas y mis botas nuevas chorreando, nadie me quita la postal blanca que hoy se ve desde mi ventana con el sol radiante.

Porque los lunes nevados, no son tan malos, ¿no?

viernes, 5 de marzo de 2010

Marta.

Marta decía que aquel domingo no era digno de llamarse día. Porque los domingos, como todo el mundo sabe, son aburridos, desesperantes y algo amargos; sobretodo las tardes de domingo. Un domingo por la tarde es el peor momento de la semana. O miras una película de esas que dan por la tele super pastelonas, o lees un libro, o te tumbas en la habitación o miras por la ventana y esperas que el domingo se acabe o que llegue el momento de cenar. Sabes que te vas a ir a dormir y que el lunes va a empezar de nuevo la rutina diaria. Eso me desespera a mí, a tí y a Marta.

Pero cuando hace sol, ya es diferente. Todo es diferente. Cómo que el domingo se hace más largo, más alegre, de carácter más gozoso y satisfecho, como que más lleno y menos tedioso. Mucho menos molesto.
Cuando hace sol parece que miras con otros ojos por la ventana, vas al baño y el espejo te dice, "hoy es tu día". Y te sientes con fuerzas de hacerlo todo, aunque sea domingo, aunque sea final de semana. Hace sol, y eso es lo que importa.
Marta siempre dice que el sol le afecta en su estado anímico. Que los dias nublados y tristes perjudican seriamente la salud. Cuando llueve, ya es un tema a parte. Caminar bajo la lluvia sin paraguas es una de las cosas más gratificantes en días tormentosos y más si Marta se va a pasear por el centro de la ciudad. Que las gotas de lluvia choquen contra su rostro frente a una Plaza Catalunya tan bella, le hace pensar y serenarse, y eso, es estupendo. Caminar por la Gran Vía, echar un vistazo a todos los escaparates de la Calle Pelayo hasta llegar a la pizzeria, a la que como si de un rito se tratara, asiste todas las semanas en Plaza Universidad, es fantástico.

Pero bueno, hace sol, ese día hacía sol y eso era lo que realmente importaba. A Marta, eso de que haga sol le fascina. Se analiza y se descubre a si misma; porque los domingos con tardes soleadas le hacen a uno estar más radiante. Y cuando le llega la noche a ese domingo, no importa, porque ha sido un buen domingo, ha sido un excelente domingo que no querías que acabara nunca. Porque después del domingo, viene el lunes. Y ya sabéis que piensa Marta de los lunes.



A partir de ahora, los domingos con tardes soleadas deberían ser fiesta nacional. Y Marta, creo que está de acuerdo conmigo.

domingo, 11 de octubre de 2009

Puñetero tiempo mañanero.

Y vuelve a amanecer un domingo de octubre como el de hoy sin una nube en el cielo, sin una sombrita por la calle bajo ningún árbol, sin brisa, sin nada de nada. A 24 ºC casi a mediados de mes. Ahora solo falta que los vecinos de la comunidad de en frente se peguen un bañito en la piscina que veo siempre desde mi ventana.
Ah sí, pero yo me sigo poniendo mi pijama de manga y pantalón largo, no vaya a ser que a media noche se levante una borrasca tempestil. Además, es que mi pijama del Snoopy en París, me trae buenos recuerdos.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Me jode.

Son las 6:00. Te levantas. Sales al balcón aún con legañas en el careto y el pijama más hortera de tu armario. Aún es de noche y hace un frío de cojones. Decides ponerte una camiseta mediamanga y pantalones largos. Además, coges tu chaquetita-impermeable por si por alguna alineación del cosmos, hoy, decide llover. Porque hace frío, mucho frío a las seis de la mañana. Te vas, coges el tren, metro, llegas a bellvitge. Ya parece que no es tan de noche. Entras a clase. Son las 9:30 y ya has terminado por hoy clases. Empiezan practicas. ¿Y que pasa? Tienes que cambiarte. Irte al cuarto de baño, un lugar de unmetrocuadrado a ponerte el pijama (no, no es el pijama hortera de dormir, es el uniforme de la clínica.) Te lo pones y empiezas a sentir que entre tanto cambio, tanta ropa y tan poco espacio, los calores empiezan a subir. Pero es que sales a la calle y ya a las 10 de la mañna brilla un sol increíble. Ni una nube, ni una pequeña brisa de airecillo otoñal. A primeros de noviembre y con este tiempo. Y claro, llegan las 2 de la tarde, sales de clínica y tienes que hacer todo el proceso, pero al revés. Por si no fuera complicado ya. Y lo haces. Y entonces es cuando te das cuenta que igual no fue tan buena idea lo de la camiseta mediamanga y los pantalones largos de esta mañana.

Esto que a primera hora haga un frío de chaqueta y pantalón largo y que a medio día haga un sol veraniego, que quieres que te diga, pos me jode.

jueves, 1 de octubre de 2009

Tormenta.

Por fin se pone a llover de verdad.
Gracias Octubre.

jueves, 2 de julio de 2009

Ganas de verano.

Quiero que todos los días sean días de verano, con el sol, la brisa y el olor a agua de mar. Sin nada que hacer.
Aix!

miércoles, 27 de mayo de 2009

Me encanta.

Hoy es un día soleado y no por eso me siento mejor. Bueno, en realidad si que ayuda a ello.
Y es que ahora que estoy en tiempos de estrés y estudios para exámenes no se porque pero uno le da más vueltas a la cabeza de lo habitual.
Digo, no, afirmo y corroboro que la carrera que estoy haciendo me encanta, de verdad que me encanta, cada vez me doy más cuenta.
Ha tenido que ser en este curso, tercero, el que se supone que es el más complicado de todos, el que me haya hecho ver al fin que estoy en lo correcto, que me encanta lo que hago, que a lo mejor me va a costar o me está costando un poquito más de lo que debería, pero odontología me encanta.

Me encanta.Me encanta.Me encanta.Me encanta.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Tengo los pies helados.

¿Porque estos días son tan raros?
Ya hacía falta que llegara el invierno, pero poco a poco, no todo de golpe coñe!
Tengo frío.