Mostrando entradas con la etiqueta Deseos.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Deseos.. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de mayo de 2015

Mi esencia.

Hoy.
Y llegó el día. 
Siempre he sabido que este día llegaría de una forma u otra.
Tarde o temprano.
Porque mi esencia siempre va a estar ahí.
Porque mi piel, además de estar impregnada de ello, necesita una marca.

#Curiosa.

domingo, 18 de enero de 2015

Smile & behappy.

Contenta. Y eso que es domingo. Y domingo de enero y casi no hace sol. Marta siempre dice que las infinitas pequeñas cosas que te hacen sonreír son las que valen la pena. 
Cada vez me doy más cuenta de que esta profesión es puro encanto. Es pura emoción. Es puro sentimiento. Es toda una aventura. Jamás me cansaré de decir que ser dentista es una de las mejores cosas que he hecho en mi vida. Y me encanta. Me gusta tanto hacer que las personas sonrían que es todo un placer ir a trabajar. Sólo quiero que este 2015 esté lleno de muchas sonrisas. Y mucha felicidad. Y muchas cosas que me hagan sentir bien. Y muchos reencuentros. Y comidas y cenas de lo más ricas. Y que esté cargado de buenos deseos y cumplimiento de proyectos. 
Y a poder ser, hacer muy mucho el monguer. 

Smile & behappy.


jueves, 2 de enero de 2014

2014.

Estos últimos meses han sido una revelación para mi. Como un vuelco a mi vida. Una horneada a fuego lento del pastel principal. Un cambio radical frente a un espejo lleno de bombillas. De esos largos espacios de tiempo que pasan en un suspiro. Subir a una montaña, inhalar todo el aire que se pueda y soltarlo lentamente. Sin ahogo pero con ese nosequé que hace despertar las ganas de despegar. 
Así ha sido. 
De ahí mis silencios por aquí. Porque me he dedicado a vivir más que a escribir. He abandonado completamente estos posts. Pero tranquilos, que no he muerto. No ha sido sólo aquí. He disminuido la frecuencia en las redes sociales y he optado por tomarme hasta el último sorbo de cada momento. Seguir aprendiendo y conociendo todo lo que, aún, parecía desconocido para mi. De esas cosas que nos creemos unos sabelotodos pero que en realidad no conocemos ni la mitad. Y dejarse llevar por un yo interno, que aunque en algunas ocasiones parezca de lo más incongruente, es el que me hace disfrutar de las pequeñas y grandes cosas.

Y ahora, me encuentro aquí, con un año nuevo que ya ha empezado casi sin avisar. Porque señores, el dosmilcatorce ya ha llegado. Y arranco con unas fuerzas infinitas. Fuerzas exageradas combinadas con ese miedo incontrolable que decide salir cual mariposas revoloteando desde el fondo del estómago. 
Un lugar nuevo, una casa nueva y un cuento nuevo. Una historia que quizás pueda ir explicando o quizás me la guarde para mi. Con un inicio inquietante y desconocido, un pronóstico de desarrollo emocionante y sin final esperable. 

Marta siempre me recuerda que sirvo para esto. Que estudié lo que quería estudiar y gracias a eso, hoy soy lo que quiero ser. O voy a serlo. Que la sensación de miedo es totalmente normal y necesaria en este momento pero que, de aquí a un tiempo, cuando menos me lo espere me va a parecer de lo más graciosa. Debo confiar en mi y en mi capacidad por hacer las cosas. Voy a hacerlo bien. 
¿Y es que sabéis qué?
Si el pasado año fue uno de los más complicados para mucha gente, voy a poner toda mi energía para que este 2014 sea, sin duda, mi año. 

#felizañonuevoseñores
 

domingo, 3 de noviembre de 2013

Fly.

¿Sabéis de esas cosas que siempre has querido hacer pero que por una cosa u otra siempre has dejado para otro momento?

De esas cosas que siempre han estado en tu lista de cosas por hacer. Esas cosas tan comunes y tan simples que a la vez las haces tan especiales por el simple hecho de ser lo que son. Esas cosas. 
Pues para eso solo hace falta un picnic en la playa, una cometa y un día con viento rodeada de gente que quiera sonreír. Y ellos dos, eran perfectos para la ocasión.

Ahora, el sueño estaba cumplido.
Gracias.

martes, 29 de enero de 2013

Las piedras amistosas.

Momentos de ausencias, de evitar, de no pensar, de no sentir. De pasar un poco de todo y de nada, de aceptar silencios, de intentar deshacerse de situaciones que hace mucho tiempo pasaron a ser indispensables en tu día a día y acostumbrarse a lo que está por venir. Adelantarse. Y es que es así. 
Despertar. Encontrar dos letras que te hacen vislumbrar un cachito de complicidad. Por pequeño que sea. Dormirse. Despedirse con una sencilla pero característica palabra cada noche. Costumbres tan arraigadas que te parece imposible abandonar. Y de repente, debes aceptar que hay cosas que todos podemos echar de menos. Aceptarlo. Porque aceptarlo no es malo. No es negativo ni lesivo. Ni mucho menos perjudicial. Y es que sentir es lo que nos hace ser como somos, nos hace sentirnos vivos. 

Una vez Marta me dijo que hay cosas que si no se piensan, no se expresan, no se sienten y por tanto, no se sufren. Bonita forma de protección. Sí. Pero... ¿Qué tiene de malo expresarle a alguien que vas a extrañarlo? Nada. Aunque a decir verdad, puede que yo llegara a extrañar incluso algo tan insignificante como una piedra. Sí. Así soy. Y más con las amistades. Y es que hay personas que son como las piedras. De mirada fría, de aspecto controlador, de apariencia aburrida y a las que difícilmente vas a arrancarles una sonrisa. Que en los momentos menos esperados, pueden ser de lo más bordes e impertinentes del mundo. Molestos. Groseros. Odiosos, sin duda. Primer premio en el podium ganando el puesto para mandarlos a la mierda más lejana. Precisos momentos en los que se te despierta unas irrefrenables ganas de soltar un bofetón a doquier, pero uno de esos que suenan. Con fuerza. 


Y sin querer o queriendo, volvemos, porque incluso este tipo de piedras, sin razón alguna, se han convertido en algo esencial en tu vida. Aquí y ahora. Amistades con las que chocas, colisionas cada día. Tropiezas. Y es que todos podemos tropezar con piedras. En algún momento de la vida, todos lo hacemos. Y por cierto, varias veces. Pero es que sabéis qué? Lo peor de todo no es que tropieces con una piedra, lo peor..., es que le cojas cariño.


:)
Bye.
Nah.
¡Hasta  luego!

viernes, 25 de enero de 2013

Historias de medios a final de una semana de enero. Y otros muchos cuentos.

[[...ParteII...]]

Y el jueves, ¡uy el jueves! Que te venga un niño a las 12:30 de la mañana cuando ya tienes todo limpio, ordenado y con la chaqueta en la mano y te diga que tienes que sacarle dos muelas... ¿lo matarías o no lo matarías? Bien, respiras, coges aire, te sientas y lo haces con todo el cariño que puedes. 
Hora de comer. Compartiendo el rato con desconocidas conocidas. Bien. a gusto. Y luego..., café con la desaparecida en combate. Había que ponerse al día con entre cervezas cubata de media tarde y personajes altivos. Laurita siempre eclipsa. 
Pero al llegar la noche... al llegar la noche todo se vuelve como una novela casi de ciencia ficción. Sobretodo cuando cenas con amigos que tienen una gran lista echada a sus espaldas. Historias para no dormir. Os lo prometo. Incluso yo me estreso con tanto movimiento. Pero en pijama, el radiador encendido, una manta, el sofá y aventuras varias al lado de alguien que recibió su nombre gracias a la foto prestablecida de perfil de twitter, no puede ser de otra manera. A eso le llamo yo complicidad. Da gusto. Mil gracias por la cena y por la litera. Al final le voy a poner mi nombre.
Viernes. Te levantas. Estás en una casa ajena. Pones un pie en el suelo y das gracias a los calcetines que cogiste sin permiso la noche anterior del primer cajón de la cómoda de la habitación de al lado. Abres la nevera y bebes agua. Vas al baño, te lavas la cara y te viene el olorcillo a esa colonia tan reconocible que te despeja de un salto. Mientras te estás vistiendo te estás cagando en ti misma y en todo el que se tercie por no haberte sacado ya el carné de conducir. Volver a casa es toda una odisea desde la parte alta de Barcelona. Pero era viernes. Y hacía sol. Y tenía fiesta. Así que con mi mayor sonrisa, tiré de la puerta y me dispuse a cruzar toda la calle Marius. Tendría que coger un autobús, un metro y el tren. Lo que yo digo, de buena mañana, peor que Ulisses surcando los mares.
De repente, llegas a la parada del autobús y ves que falta 1 minuto para que pase el que tú necesitas. Y te dices: "¡Estupendo!, hoy estamos de suerte. Y al bajar en el destino solicitado, te das cuenta que un autobús más atrás es el que te lleva a la mismísima puerta de casa. Sin ninguna duda, ese era mi día. Ni andar, ni metro ni tren. Sólo bajar del autobús y 48 pasos desde la parada hasta casa. Yeah. Ni un minuto de espera. 

Compartir un viernes con Ainara, entre tiendas, McDonald's, risas, profundidades y deseos varios, no es cualquier cosa. Para nada. Y me encanta. Me encanta, me encanta y me encanta. Pero vaya, ese fanatismo extremo tan arraigado a mi por que a mis amigos les brillen los ojos de felicidad, merece otro espacio único. 
Y la noche, la noche prometía las tapas esperadas durante toda la semana en la emblematica cabaña del Parque de Cornellá de Llobregat entre amigos. Cochinillo para los mejores paladares. Salsa brava de lo más degustable. Todo acompañado de tres medianas que hicieron que tanto ajetreo de la semana, me mezclaran toquecito de ebriedad con cansancio extremo. A las 00:03, estaba metida en la cama. 

El sábado... el sábado sería la culminación de una semana de escándalo con su curso matutino y descubrimiento de un sitio más a sumar a mi lista de #lugaresconencanto. Pero ya si eso, os lo cuento luego, vale? ;)

martes, 1 de enero de 2013

#HNY2013

Feliz año. 2013. A ti, que me estás leyendo. A él, que probablemente en algún momento lo hará. A Marta, por acompañarme en toda esta aventura. A mis amigos, a los conocidos y a los colegas de siempre. A la familia. A la que veo y a la que no. Y a todos aquellos supersticiosos que este año pondrán 2012+1. 

Buena entrada de año señores. A tutti li mundi!
Un brindis. 


domingo, 30 de diciembre de 2012

Curiosidades que matan.

Marta los había conocido en un momento, por lo menos, divertido. Vestida de rojos y con un corazón en sus manos, conversaba a la suave luz del gintonic. La curiosidad empapó el ambiente, las miradas se cruzaron, y lo amable llevó a lo divertido y lo divertido a lo complaciente. 

La mente era como la suya, abierta, madura, de gran espectro, despejada y libre. Sin prejuicios y totalmente sensata y clara. O eso parecía. Lo había pasado bien. Amistades pasadas, conocidos de nuevo y patatas bravas con vodka a las 4 de la mañana. Y sobretodo, morbo. Y atracción. Mucha atracción. 

Y el rato pasó, y la noche, y los días y el juego parecía haberse apoderado de la situación. Abierta a nuevas experiencias y a matar curiosidades varias, pensaba que seguir el hilo daría una complicidad totalmente amistosa. Poco a poco, le pareció oír. Poco a poco le dijeron. Poco a poco, tenía que ir la historia. Sin forzar, sin preparar, totalmente espontáneo. Los curiosos como Marta es lo que tienen, de repente se encuentran en instantes de lo más extraños, en lugares de lo más singulares y compartiendo mesa y libros con dos conocidamente desconocidos que preparaban te y desayunaban muffins de chocolate rellenos de yogurt de buena mañana.

Y esa vez, había estado bien. Con toques graciosos, eso sí. No podía ser de otra forma. Las primeras veces siempre deben ser así. Y aunque Marta no estaba totalmente concienciada, se sintió cómoda. A gusto. Habían aceptado la negativa y las medias seguían en su lugar. Mientras el agua caliente caía sobre sus hombros, era imposible abandonar el shock que le invadía la mente. Y después de un "mañana más", se fue. Todo aquello había sido muy nuevo para ella. Y tenía ganas de más.


Y el mañana, jamás llegó. Confiaba que no habían habido problemas. Que lo que ella había hablado, estaba claro, que no habían habido malos entendidos ni recelos de por medio. Ni dudas, ni celos, ni pensamientos equívocos. Sin problemas. Y que si los había habido, que fueran igual de claros que ella era. Que se lo dijeran, que se lo contaran y tan amigos. Pero no, lo mejor fue tratarla como si no estuviera, no hablarle, no preguntarle, no hacerle partícipe de lo que había pasado. Ignorarla. Si habían habido jaleos, confusiones o mosqueos, no importaba. Iba a entenderlo. Un "no ha pasado nada", en ese momento, no colaba. Para nada. Eran personas distintas a las del día anterior. Nada que ver. Absolutamente nada. Calladas. Austeras, serias y totalmente moderadas. Ni intercambio de miradas, ni complicidad. Nudo en la garganta. 

Le habían hecho pasar uno de los peores ratos en mucho tiempo. Y no se merecía algo así. Marta va de buenas, es mucho mejor que todo eso. Y pasa por esa situación una vez. No más. El truco está en la palabra. Hablar. Compartir conversaciones. La claridad y la transparencia, sin duda, son la clave. ¿Pero es que sabéis qué? Al fin y al cabo, ellos se lo perdían.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Ángel.

Después de 13 años, por fin, he sabido en primera persona, qué pasó. Ahora resulta que un simple, pequeño y blandito saco de cemento, en la esquina más apartada del lugar, evitó que mi cabeza no chocara contra el suelo. Cuestión de milímetros, diría yo. Suerte. Puñetera suerte fue aquello. En serio. Ni vírgenes, ni dioses, ni milagros. Puñetera casualidad y suerte. Pero suerte de la buena. 

¿Tú sabes esas personas que sin tan siquiera conocerlas sientes que tienes un vínculo especial con ellas? No te acuerdas casi de su cara, ni de su voz, pero cuando la ves, te emocionas. Y no es que sólo sea porque yo soy una llorona y de lágrima fácil, sino porque; ¿quién no se emocionaría al ver a la primera persona que te salvó la vida?


Ángel. Él fue mi héroe. Él, una manguera y una lavadora. Y hoy, ahora, en este momento, trece años después, me lo cuenta. 

lunes, 10 de septiembre de 2012

El éxtasis de la risa.

Me gusta ver sonreír a la gente. De verdad, me gusta mucho. Me he dado cuenta que cuando los demás sonríen, están bien, están contentos....,yo estoy estupenda. Por eso, en muchas ocasiones pido a la gente que sonría cuando nunca lo hace. No es tan complicado sonreír. Lo complicado, muchas veces, es reír. Reírse con ganas; tantas ganas que notes que las costillas van a explotarte, que sientas que los abdominales te oprimen tanto que no te dejan respirar; de esas veces que no puedes evitar llorar de la risa. 
Esos son momentos muchas veces difíciles de conseguir, pero cuando los consigues, son un éxtasis. Adrenalina pura. 
¿Y sabéis qué? Sientan de maravilla. 

A partir de hoy, me propongo hacer sonreír en algún momento 
a todo aquel que pocas veces lo hace.

sábado, 28 de julio de 2012

Todos deberíamos tener mil primeras veces.

Aishhh. 
Sonaba como una exhalación que desprendía obligación, pocas ganas y pereza. Era una sensación como cuando un familiar te pone el vídeo cansino de sus vacaciones en el caribe. 
El primer abrazo tampoco es que fuera lo mas. Sólo faltaban unas palmaditas en la espalda y entonces ya hubiera sido unapaga y vámonos
A Marta, eso de reencontrarse tras un gran viaje, la experiencia de toda una aventura y las sensaciones vividas, le entusiasma a más no poder. Se sentó y escuchó atentamente para no perder ni un detalle. Pero no estaba recibiendo lo que había imaginado. La emoción no llegaba y la verdad, era una lástima. Al no notar esa sensación positiva, se iba apagándo más. Y eso, creo que no ayudaba demasiado a crear momentos de sonrisas de lo mas amistosas.

Es posible que Marta sea una creadora innata de expectativas. También es posible que no tenga remedio y siempre tienda a emocionarse con cualquier cosa, crear grandes historias de diminutos instantes que probablemente su cabeza haya formulado de la forma más filosofal posible. 
Pero es que sabéis qué? Sin todas esas montañas rusas mentales, todo sería demasiado aburrido. 

Dicen que hay cosas especiales que de tanto realizarlas, uno se acostumbra y dejan de ser cautivadoras y emocionantes. Dicen, porque yo, sin duda, discrepo. De hecho, estoy casi segura que hay cosas a las que jamás deberíamos acostumbrarnos. Sentir todas las veces como si fuera la primera vez. La primera vez que subes una montaña, la primera vez que cruzas una frontera, la primera vez que te encuentras solo en medio de la nada, la primera vez que llegas al punto final o la primera vez que que te has dado cuenta de todo lo que eres capaz. Esas primeras veces son las que te enseñan a disfrutar del preciso momento en el que te encuentras. Te enriquecen.
Marta siempre dice que deleitarse del recuerdo del pasado es exactamente lo mismo que recrearse en el futuro próximo. Que debemos sentir el ahora, el ya y el hoy. 


Y sí. Es posible que una sorprendente tortilla de patatas, no sea la mejor forma de festejar un punto final repleto de cansancio. Y seguramente un frappé de caramelo a media tarde, tampoco lo sea. Es posible que todo lo que diga Marta se tome a la ligera. Pero a pesar de eso, ella va a seguir en sus trece de que todo debería celebrarse por todo lo alto, incluso los momentos que tachamos de prescindibles para el recuerdo. Con emoción y ganas. Sin suspiros exhalativos. Porque esos precisos momentos, habrán sido disfrutados, como una primera vez. Y las primeras veces, las recordamos siempre.

martes, 10 de julio de 2012

#cosasdeverano.

Las vacaciones están siendo altamente estimulantes. 
Desestresantes y desconectantes del mundo rutinario y amenazante que nos envuelve en el día a día. Incluso los días nublados me parecen extraordinarios. Y los lluviosos, increíbles. Con este calor, un poquito de aroma a hierba mojada es del todo altamente embriagador. 

Ocupar el tiempo al completo, disfrutar del sol, de la arena, de la amistad, de las risas y de las largas y profundas conversaciones. Estar haciendo cosas diferentes, enloquecedoras y muy divertidas. Incitar a lo espontáneo, a lo natural, sencillo y desenvuelto; a lo poco premeditado. Bailar. Descontrolarse a las 9 de la mañana, a las 3 de la tarde o a las 12 de la noche. Nadar desnuda en la piscina bajo la luna, tomar leche merengada con mucha canela y dejar que los mosquitos te acribillen. Ir a donde sea y cuando sea. Estar disponible. Tranquila. Muy zen. Echar de menos muchas cosas pero estar abierta a muchas otras. Sonreír y hacer lo que me apetece y cuando me apetece. Cervezas y tapas. Gintonic y limón. Y sentir como tus melanocitos se van activando poco a poco dejando una pronunciada línea marcada en el subvientre. Estar estupenda. Sentirse estupenda.

Estas son las cosas del verano. Las que te hacen sentir bien. Esas son las que quiero y las que me gustan.


[[Boa Balada. - Gusttavo Lima]]

miércoles, 4 de abril de 2012

Remotas posibilidades.

¿Tú sabes de esas cosas que de tan improbables que son, te suenan hasta imposibles? ¿Esas que te desconciertan, que te dejan con la boca abierta, sin saber qué decir? ¿Todas esas que te sorprenden tan descomunalmente que te limitas a no acabarlas de asimilar por si las moscas? ¿Por si las moscas vas a comerte el caramelo y desaparece? Pues eso. Y si no desaparece, vienen los extraterrestres y nos invaden.

Marta siempre dice que no hay que ser negativa y yo nunca lo soy. Yo soy limitante. He ido aprendiendo con el tiempo. Me limito con las cosas (solo algunas); intento no exaltarme demasiado cuando algo me apetece y se sale tanto de mis casillas porque siempre, siempre, siempre, algo falla. 
Siempre, menos cuando hay una remota posibilidad. 

Y perderme entre callejuelas, colegueando de la forma más sencilla pero diferente, riendo y charlando, se me hace muy divertido. Divertido y curioso. Y a mi, ya sabéis, lo curioso, me fascina. 



Esto es una de esas cosas que pondría en mi lista de #cosasquemehacensonreir. 
Las remotas posibilidades. 

martes, 27 de marzo de 2012

Sarta de tonterías.

¿Tú sabes cuando hay algo que te hace gracia, como que una especial ilusión? De esas cosas que parecen absurdas; que si las piensas bien son una verdadera tontería? Pues son precisamente de esas cosas de las que a mi me gusta disfrutar. Imaginarte una situación y crear una película alrededor de ella. Aunque dure unos minutos, aunque sea cuestión de segundos. Ese instante a ti te hace ilusión y eso, es lo único que realmente importa.

Puede que no lo entiendan, puede que ni siquiera logren entenderlo jamás, puede que tu vivas en un mundo paralelo de yupi, pero hay pequeñeces que sin duda, te ilusionan, te entusiasman. Aunque sean tonterías. Bobadas. Una estupidez. Un completo disparate. Absurdo.

Pero es que sabes qué? Si no fuera por toda esa retahíla de absurdeces, la ilusión no existiría. Te lo digo yo. Y te lo dice Marta.

lunes, 9 de enero de 2012

Lo que iba a ser una escueta y concisa carta de reyes tardía.

Queridíssimos Reyes Magos,

Para este nuevo año, como ya nos conocemos, habíamos hablado antes y me habíais avisado que no os iba de paso pasar por mi casa, así que ni me he molestado en escribiros mi carta anual. De todas formas este año, con tanta crisis y tanto mangoneo del cuñado de vuestros amigos, poca lista de regalos podía hacer. No está el horno para bollos.

Voy a dejarme de evaluaciones del pasado año y voy a ir directamente al grano, que a veces con tanto barullo de palabras, nos perdemos entre líneas.
Si empiezo por mi familia, creo que el miembro que más necesita de vuestros regalos es mi madre. Este año pido 3 cosas para ella: un poquito de activación general, algo de ilusión para realizar nuevas cosas y  mucha motivación y ganas, que le faltan para hacerlas. Lo que tiene es lo que hay y debe vivir con ello por ahora. Todo depende cómo se lo tome y qué haga para enfrentarse a ello. Siempre digo que la fibromialgia es lo que tiene, que es como una mosca pesada de verano que es imposible matar; cojonera hasta la saciedad e insufriblemente detestable cuando escuchamos el runrun desagradable de su voleteo de alas cerca.
Mi padre...., por favor, por favor, por favor...., que este 2012 haga que abandone de una puñetera vez ese vicio insufrible que huele mal, te consume y te mata por dentro. Consigamos que este exfumador actualmente fumando, abandone el tabaco indefinidamente. Que las excusas del estrés, el agobio y la ansiedad, se solucionen con una piruleta rosada.
Mi hermano..., mi hermano en realidad siempre está bien, en su mundo, pero bien. Sólo pido una cosita, que pase algo menos tiempo en su madriguera y que se acuerde de vez en cuando que tiene una hermana en la habitación de al lado.
En cuanto a tíos y primos...que este 2012 nos ayude a todos a estar más unidos y nos de el empujoncito para que las cosas nos vayan aún mejor.
Y bueno, para mi abuela, la Mina, pediros que por favor me la cuidéis, que es una testaruda y sigue queriendo vivir sola aunque su demencia senil pida a gritos compañía. Eso sí, que siga haciéndome reír tanto como hasta ahora, creyendo que "los hombres de la tele nos están mirando, nos hablan, nos escuchan y aceptan un café cuando se lo ofrecemos". Una crack mi abuela.

A mis amigos y grandes conocidos, a todos ellos, a los que veo más y también a los que veo menos, para todos mucha felicidad, bienestar, tranquilidad, pasarlo bien, deleite, seguridad y un pellizquito de fuerza para enfrentar este año con mucho apetito de buenos momentos. Un besazo para todos ellos. Que  los quehaceres diarios y mi falta de continuidad en algunas conversaciones por mi despiste extremo no les haga olvidar que les quiero infinitamente.
Y a Marta, Marta que siga siendo tan especial como siempre, mi amiga, mi otro yo, mi otra parte; que me acompañe en mis ratos cuando lo necesite y cuando no que se adentre en los cuerpos de todos los que la necesiten que seguro que les hará un bien excelente. Que los sosos sepan que pueden sonreír, que los controladores se arriesguen a ser un poco más aventureros, que los tímidos abran un poquito la mente y que los inseguros crean que la seguridad les puede proporcionar un bienestar infinito. Que todos los que alguna vez oigan una voz decidida, que sepan que es Marta que viene a darles un golpecito.

De todas formas, pido que este 2012 nos traiga a todos mucho trabajo, muchas ganas, muchos buenos momentos, mucho disfrute, muchas risas, muchos éxitos y cumplimiento de sueños y objetivos.
Deseo que todos aquellos a quienes les haga falta seamos capaces de mirarnos al espejo y repetir varias veces lo estupendos, capaces y geniales que somos, que hoy va a ser un buen día y que vamos a sonreír con todo aquel que nos crucemos. Pido y deseo que nada nos impida hacer aquello que queramos, y que ser como somos nos parezca la mejor idea del mundo.

Y como siempre, siempre, siempre, siempre, desde hace ya años, que el nuevo año, este año par, ese que dicen que será el final de todos los tiempos, el 2012, no sea ni mejor ni peor que el 2011, sino que a poder ser, sea diferente.

Muchas gracias.


La más curiosa de todas las curiosas.


------------------
Cartas pasadas.

2006. - http://www.fotolog.com/sideralwish/12704924
2008. - http://sideralwish.blogspot.com/2008/12/no-es-otra-carta-de-reyes.html
2010. - http://sideralwish.blogspot.com/2010/01/esta-es-una-minicartadereyes.html
2011. - http://sideralwish.blogspot.com/2011/01/queridos-reyes-magos-este-ano-pido-pack.html

jueves, 15 de diciembre de 2011

Los momentos insubstanciales.


Hoy no es domingo por la tarde, ni tampoco uno de esos días de fiesta en los que a tu pensamiento le da por volverse loco dando vueltas a tu vida. De todas formas hoy me gustaría hablar sobre todos aquellos que piensan acerca de #quéhacerconmivida, #trenesqueseescapan, #¿voyasercapaz? o #únicaoportunidad.

Mira, todos en algún momento hemos tenido la inmensa necesidad de vivir lo invivible, lo nunca imaginado y lo más loco que haya podido pasar por nuestra cabeza. Todos. No digáis que no. Y da la casualidad, que a muchos se les ha despertado ese deseo en un momento de esos que yo llamo "insubstanciales", de esos de los que he empezado hablando, los del domingo por la tarde en los que estás en tu sofá, frente a la tele, revisando tu correo y el perro sentado a tus pies. Ahí, por una extraña razón, tu mente estalla a mil revoluciones. 
Estudiaste lo que querías estudiar, tienes trabajo, tienes una vida cómoda, vives de la manera que quieres vivir y todo está más o menos adecuado a todo lo estandarizado y aún así sigues sin estar tranquilo. Y te da por mirar hacia atrás y repasar tu vida en pequeños fascículos como si de una colección del dominical se tratara. Te planteas si realmente has vivido cómo querías o si has vivido todo lo que querías y de la manera que querías. Y si no es así, ¿hasta cuándo puedes recuperar el tiempo perdido? Aunque siempre te haya gustado crecer, quizá ahora has visto que cumplir años no es cualquier cosa. Marta siempre dice que el tiempo nunca es perdido, que todo lo vivido es enriquecedor e interesante, que todo te enseña y te hace como eres ahora. No intentes recuperar nada cuando aún te queda muchísimo tiempo que disfrutar y perderte por la senda de este mundo aventurero.

Aventuras, sí. Dije aventuras. Eso es todo lo que necesitamos para mejorar, progresar y engrandecer el espíritu. Nunca es tarde, los trenes nunca se pierden, y si lo haces, ya cogerás el siguiente, no siempre hay una única oportunidad para realizar tus sueños. Estoy segura de que puede que haya personas que necesiten de un empujoncito que les ayude a lanzarse a una una piscina llena de aventuras, pero si por cualquier motivo no tienen ese empujón, a la larga, se entregarán a la aventura sin dudarlo. Seguro.

sábado, 1 de octubre de 2011

Se busca dentista en Italia. Prometo recompensa.

Hace ya algunos años... que una noche, de repente, se te acerca una chica con acento de centro y te dice que te conoce, que conoce a tu pareja, a sus amigos, a que se dedican y que sabe cómo te llamas. Cosas curiosas que pasan en mi vida. Y así, 5 años. Y ahora la muy perra se va a salvar dientes a las Italias. 
Mira, no hay mal que por bien no venga... ya voy a tener un lugar más dónde quedarme cuando vaya por allá. 


Le deseo toda la suerte del mundo mundial. Diana mola mucho. Os lo prometo. 

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Grrr x 3.

Sí, lo se, soy consciente que no es de gran utilidad, que no tiene un objetivo exacto, ni finalidad concreta, que es absurdo y que realmente no sirve para gran cosa; que mi tío probablemente me dirá cuatro cosas por haber sucumbido a los encantos de la manzana, pero qué queréis que os diga, no puedo evitarlo, tan finito, tan portable, tan apetecible, curioso y tan aparentemente funcional, ha hecho que incluso sueñe en que voy montada sobre uno gigante cual alfombra mágica de Aladino se tratara.

Y es que es inevitable, quiero un iPad2.

domingo, 10 de julio de 2011

Menuda mente la de Marta.

Caminaba por las iluminadas pero oscuras calles estrechas del gótico. Era tarde y en una de las esquinas sonaba una guitarra en su estilo más acústico, dando melodía al paseo entre amigos de esa noche. La conversación fluía, los silencios eran adecuados y parecía que lo común y cómodo iba a apoderarse de la situación. Todo correcto, a veces poca profundidad y otras lejos de lo superficial, el rato pasaba.
Es como uno de esos momentos que te parecen eternos en los que de repente no sabes qué decir, ni qué contestar porque lo único que se te antoja es el frío de esa pared. Y es entonces cuando te viene a la mente trocitos de instantes como este:

"Y cuando la penumbra se apoderó de la situación, esas paredes frías ansiaban su fuerza y su desgarro, y así sentir la inmensidad de ese deseo constante que posiblemente sólo era producto de su imaginación. Aquella esquina perdida entre rincones estaba a punto de observar las ganas de la noche, el deseo del pensamiento y los suspiros incontrolables que iban a salir de ahí. Y fue entonces cuando le miró, lo acercó a ese muro helado sin avisos ni pretensiones y le hizo partícipe del descontrol más ansioso jamás imaginado. Ahora, no iba a detenerse  y sin duda, las manos ajetreadas tenían una avance despiadado. Un encuentro fortuito, eternamente lento, rápidamente pasional y estrepitosamente sexual, había dominado su pensamiento. Pero él, jamás lo sabría."

Marta siempre dice que la mente, en ocasiones, puede asustar, así que reduzcamos todo al silencio y al dejarse llevar. 

jueves, 30 de junio de 2011

#improvisando.

Estaba anocheciendo y la chica misteriosa seguía allí,  con su flequillo de lado, sus ojos algo cansados y el andén bajo sus pies viendo oscurecerse el día. La gente pasaba y ni siquiera se percataba de su presencia, pero ella ahí seguía, jugando con el tirabuzón de su larga melena. Nunca le había gustado demasiado llamar la atención así que qué nadie se diera cuenta de que estaba ahí, tampoco le molestaba demasiado. Mientras no la pisaran, nada malo podía pasar. Oía el silbido de las locomotoras y la ausentaban de todo. Sólo escuchaba eso de vez en cuando. Su cabeza estaba en otra parte, en un lugar donde las nubes, el viento y los rayos de sol, ya habían desaparecido hacía unas cuantas horas.

Podía sentir esa esencia como si la tuviera a dos centímetros de su cuello, lograba analizarla como si estuviera rozando su mejilla y recorriendo todos y cada uno de los rincones de su piel. Le estremecía solo de imaginarlo, de pensarlo y repasarlo una y otra vez. Le encantaba esa sensación de disfrute. La locura se había apoderado de ella en ese preciso instante y ya nada podría parar. La mente mueve montañas y esta vez no iba a ser menos. Suspiró tan intensamente que tuvo que controlar el gemido intenso que le proporcionaba toda aquella situación.
Casi como una sacudida...