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domingo, 5 de julio de 2015

Cambio radical.

Cuando ya ha pasado un mes desde tu cambio radical, todo se ve con mejores ojos. Las cosas se van poniendo en su lugar y los sentimientos de nervios y estrés se van apaciguando. Soy odontóloga y de eso no hay duda. Puedo. Todo es cuestión de seguir aprendiendo. Y tener a gente a tu alrededor que te ayude a ello, es todo un lujo que no todo el mundo tiene al alcance. Eso y tener a un jefe y un equipo que te valora y que te transmite confianza, no tiene precio. 


Marta siempre dice que soy ese tipo de personas valientes y emprendedoras que por regla general se lanzan a donde sea pero que de vez en cuando necesitan que les digan que lo están haciendo bien. Que te digan que te apoyan. Que confían en ti. Y que están orgullosos de tus progresos. Ahora mismo, podría decir que se ha abierto un nuevo libro. Con portada conocida pero sin final aparente. Un libro cargado de de nuevos objetivos y metas, de superación máxima. 
Ahora es el momento de exigirme un poco más. Es el momento de seguir dando lo mejor de mi a cada uno de los pacientes que entran por la puerta de mi consulta.

Y por todo lo demás... estupendo. Tras varios años, ha sido el momento de cambiar de casa y aprender a compartirla. Sí, mi ocupación ha sido máxima; quedándome con dos habitaciones y dos baños, pero cada vez voy encontrando más mi lugar en cada rincón de este hogar. Parece que se me había olvidado eso de compartir la cena tras el trabajo, ver una película los domingos por la tarde, abrazar a alguien a medio metro de tu cama o tener las típicas discusiones de quién se ha dejado el champú abierto en la ducha. Pero es que sabéis qué? Me encanta. 

viernes, 15 de mayo de 2015

Mi esencia.

Hoy.
Y llegó el día. 
Siempre he sabido que este día llegaría de una forma u otra.
Tarde o temprano.
Porque mi esencia siempre va a estar ahí.
Porque mi piel, además de estar impregnada de ello, necesita una marca.

#Curiosa.

lunes, 13 de enero de 2014

El magnetismo del primero.

Marta siempre dice que tengo como una especie de aura a mi alrrededor. Ese magnetismo que desprende buenas vibraciones y que las contagia. Me gusta escuchar eso porque es precisamente lo que pretendo. Soy así y me gusta ser así. 

Ha pasado la primera semana desde que empecé con todo esto. Y parece que mi cuerpo se ha puesto de acuerdo para hacermelo un poquito más difícil de lo que podía ser. 38,5º. Fiebre. ¿Tenía que tener fiebre en mi tercer día de trabajo? Nadie dijo que esto fuera a ser fácil. Se que tengo 26 años y que cualquiera me diria aquello de "yo a tu edad ya llevaba muchos años trabajando", pero las cosas van así. Mi vida ha ido así y hasta ahora no había llegado el momento. Pero ha llegado. 

Podría describir la primera mañana que sonó mi desperador a las 8:30 habiendo pasado mi primera noche en Lloret. Podría decir que los nervios se me iban a salir por los ojos y que la incertidumbre de lo desconocido me iba a matar el estómago pero también podría describiros cómo me miré al espejo y me dije: "Clara, tú puedes". Creo que siempre recordaré el instante en que llegué al CAP y me dijeron que tenía un paciente. Mi primer paciente como odontóloga en el ambulatorio. Manuel se llamaba y tenía que sacarle una muela. Sus nervios eran comparables a los míos. O eso parecía. Peró fué sentarme en mi silla, mirarle, sonreírle y ambos supimos que en ese momento todo iba a salir bien. Y así fue. 
Se que se sintió bien y percibió mi magnetismo y mis buenas vibraciones porque al irse me agradeció infinitamente que aquello que suponía que iba a ser un rato tremendamente traumático, le había ayudado a entender que hay dentistas que logran ver algo más allá de una boca y unos dientes. Detrás de todo eso, también hay una persona.

Y aquella mañana, aquel hombre de 68 años, Manuel, con su pelo canoso, su expresión temblorosa y sus ojos de miedo al dentista, sin él saberlo, había abierto la veda. Mi veda al mundo laboral.

lunes, 29 de octubre de 2012

El cielo o el infierno, una de dos.


Amigos. Amistad. Aprecio. Cariño. Cosas especiales. Ganarse el cielo. O quizás el mismísimo infierno. Cruzar la línea sin darte cuenta. Meterte en arenas movedizas sin poder dar marcha atrás. Cuando las cosas vienen rodadas, ya no puedes decir que no. Sin querer. Una cosa lleva a la otra. Pum. Ahora ya lo tengo. De la forma más espontánea. Inocente. Simple. Con sonrisa. Con emoción e ilusión. 

¿Dónde esta el límite y cómo se hasta dónde puedo/debo cruzarlo? 

Chungo. Difícil. Miedo. Expectativa. Secreto. Curiosidad. Imaginar mil y una vez ese momento. Saber que puede ser una despedida. Un hasta luego. O un hasta siempre. Ahora ya está. Lo hecho, hecho está. Sólo queda esperar. 

A ver que pasa. 

lunes, 20 de agosto de 2012

La H de la noche.

"Mira, tú llevas vestido, y yo no."
"¿Y qué?" -no lograba entender.-
"A veces llevo pantalones cortos de fútbol."
"Ahá."


Sí, me llamó la atención que dijera eso. Su hombro estaba al descubierto y la melena caía sobre él. Las luces se acompasaban con la estruendosa música del lugar.

Me sentía cómoda a pesar de ser la primera vez en mi vida que me encontraba en una situación como esa. El combinado azulado de la copa con un par de hielos de Blue Tropic con no se que más, hacía rato que había llegado a lo más profundo de mi ser, así que era completamente consciente de lo que estaba pasando. Sí, soy algo vulnerable al alcohol, admitámoslo. Es lo que tiene no beber asiduamente.

Me miró, se acercó a mi oreja y me dijo, ven. Me dió su mano y la seguí. Temblaba. Ese era uno de esos momentos en que no tienes ni la mas remota idea de qué va a ocurrir. Sonreír era la mejor opción. Quizás así escondería los nervios. Me daba miedo y a la vez me invadían mil emociones juntas. 
Nunca jamás me hubiera imaginado algo como aquello. De repente, tras un escalón, sentí la pared fría chocar contra mi espalda. Su dedo índice apartó el flequillo de mi cara, y tras clavar sus ojos en los míos, la humedad de sus labios envolvió el instante.

Asombrosamente, la salida de esa noche, se había convertido en una aventura de lo más sorprendente, altamente inesperada y muy, pero que muy estimulante.

viernes, 24 de junio de 2011

Control descontrolado. Déjate llevar.

Hacer las cosas como si no existiera un mañana, como si fueras a morir hoy, como si creyeras que nunca más pudieran volverse a repetir. Así me gusta vivirlo, sin control, sin relojes, sin prisa, sin tiempo ni espera, sólo en esencia, con total disfrute, ansia y deseo. Cómo si todo se redujera a una sola aspiración seguida de una espiración; un suspiro cercano, de bienestar, intenso, agradable y muy amistoso.

Correr por curvas de caminos entre montañas, con la intensidad del viento chocando contra ti y una mano amiga que te presione con fuerza y te diga que también quiere disfrutar. 
Marta me dice en todo momento  que me paso la vida intentando sacar lo mejor de todos y obviar lo más fastidioso y maniático. Y siempre, con una sonrisa en los labios para ver si así, consigo contagiarla a los demás. Me gusta mirarles, probar de llegar hasta la parte más interna de su pupila y hacerles entender que incluso la culpabilidad, el estrés o la tristeza no tienen sentido en esos momentos, que cuando estás viviendo intensamente ese instante en el que te encuentras, todo lo demás queda relegado, en segunda posición y sin apenas importar.

Muchas veces sentimos la necesidad de tener el control de las cosas, porque se supone que el control está anexo, adyacente, contiguo a un clip, una grapa, un enganche que lo une a cómo deben de ser las cosas. 
Tener el control no es más que controlar que se hagan las cosas de acuerdo a cómo lo decide alguien. ¿Pero quién establece la manera a cómo tienen que ser las cosas? 
Y es que es precisamente en uno de esos momentos tan inseguros, tan intensos, nerviosos, sorprendentes y repentinos en los que no piensas lo que está bien y lo que está mal, cuando deberías dejarte caer sobre una amplia, coloreada y sedosa manta india y sentir que lo más fabuloso y desbordante es que en ese instante, no controlas absolutamente nada.

Porque queréis que os diga una cosa? Muchas veces, el descontrol más inseguro, te puede proporcionar una seguridad absoluta.

sábado, 19 de junio de 2010

Sin título. Fuera de serie.

Vas en el tren y sientes que llegas tarde. Esperas reunirte con alguien con el que has quedado y cómo no, escoges Plaça Catalunya. Todo el mundo escoge ese lugar. Llegas y no ves al conocidamente desconocido. Hace sol, hay brisa y todo parece tranquilo pero estás algo nerviosa. Y una mancha verde se acerca, luego vislumbras unas gafas y te das cuenta que bajo ellas hay una sonrisa que nunca antes habías visto pero que te resulta familiar. Muy familiar. Y se acerca. Es él. Y su voz tiene un leve airecillo a norte. Te gusta. Y confirmas. Es él.

Un paseo por el Born y te topas con Santa Maria del Mar. Espectacular. Tengo que reconocer que el Born, nunca me había llamado la atención. Hasta hace poco. Lo había paseado alguna que otra vez, aunque siempre de paso y sin prestarle demasiada atención. Pero la arquitectura, formas y su ambiente, acumulan el encanto de una ciudad vieja con aires de ciudad nueva.

Y seguíamos caminando y la conversación seguía fluyendo igual que había empezado. Cual amigos de toda la vida. Fantástico. Fantástico y extraño a la vez. Y curioso, muy curioso.
Y para acabar, Plaça Sant Felip Neri. Caviar para los sentimientos. Un oasis en medio de la jungla. Y una tetería escondida entre la inmensidad de las calles del gótico. Asombroso.

Si todo el mundo dejara un poco de lado los prejuicios de vez en cuando, se daría cuenta que incluso días con tardes lluviosas como el de hoy, pueden ser algo extraordinario y perfecto. Que las miradas y las palabras compartidas hacen entenderse a cualquiera, incluso a dos almas con edades bastante divergentes. Y mira por donde, si una complicidad así hay que conseguirla de esta forma, escribiremos un pergamino y lo mandaremos en botella. Vale la pena.
Y no me preguntes de qué hemos hablado ni en qué sentido ha ido dirigida la conversación porque no puedo resumirlo. Ni yo lo se. De todo, de la vida, supongo. Pero no ha habido ni un solo silencio, porque esta vez, no hacía falta.
Bichos, fibromialgia, amistad, familia, amores pasados, presentes y futuros, reflexiones, dinamita, odio, culpa, locuras, lentillas, tecnología, rapidez, sonrisa. Decirle que no cambie nunca, que mola, que es guay y que aunque yo haga mejores fotos que él, es fenomenal. Que conocer a personas así no sucede todos los días y que la especialidad marca la diferencia. Pero él, eso, ya lo sabe.


Parece que todos tenemos el impulso de rellenar espacios de nuestro interior que surgen abriendo paso a un mundo que no siempre acepta lo diferente. Pero no siempre lo conseguimos. Tardes como la de hoy, los llenan, rellenan y encima, rebosa.
Vamos, que se salen.

lunes, 26 de octubre de 2009

Noviembre dulce.

Nervios.
Así describiría yo mis interiores internos.
Ando callada, no reflexiono, ni cavilo, ni especulo y casi ni pienso. Es raro porque ahora igual debería ser el momento en el que la cabeza me fuera a mil por hora y el corazón a tres mil.
Uy!, me he dado cuenta de que debería dejar los "deberías" e imaginar menos como deberían ser las cosas. Todo es como es y sale como sale, y punto.
¡Qué nervios por Dios! Es que siempre estoy igual, siempre me pongo igual, siempre me pasa lo mismo cuando va llegando el día en que México vuelve a mi casa, cuando las tortitas, el aguacate y el tequila ambientan mi vida y la hacen un poquito más latina.

Mientras los ojos me brillan, las risas, las confidencias, los abrazos, los besos, la pasión, el amor, el entusiasmo, el afecto o la ternura forman parte de mi subida a las nubes. Y eso, sabéis qué? Es estupendo.

Parece que siempre sea la misma historia, llega, se va y me quedo como ya dije alguna vez, vacía como un macarrón. Los "hasta siempre" son "hasta luegos" y los lloros son irremediables pero siempre intentando ser fuerte. Esta vez parece que ya por fin (¿cuántas veces lo habré dicho ya?) si que llega un final finito aunque aún quede cruzar el atlántico una vez más.
Ya véis, esta es la historia del nunca acabar, esta es mi historia, mi fantástica historia.

Por el momento todo bien. Ya os he dicho.
Estupendo estupendisimo.


sábado, 15 de agosto de 2009

Quien me manda a mi...

¿Tú sabes cuando lo único que te queda es presionar? Sí, sí, digo persionar y no "ponerse pesada" ni "insistir". Presionar, P-R-E-S-I-O-N-A-R. Con todas sus letras. Y ni eso hago porque no va a arreglar nada.
Que se hace interminable, que nunca llega, que el final parece que no llega nunca, que no puedes mas, que es horrible, que se pierde mucho, que empiezas a cuestionarte mil cosas, que no quieres pero no puedes evitarlo, que el tiempo supera a los miles y miles de kilometros, que no lo hablas porque pretendes evitarlo pero piensas. Y lo peor de todo es que nadie tiene la culpa y que por ahora no se puede hacer nada. Bueno sí, si un caso yo la tengo. Porque es cuando pienso que quien me manda a mi meterme en estos verengenales.

domingo, 9 de noviembre de 2008

¿97 dias?

...es verdad que la hora mas oscura es justo antes del amanecer... y el amanecer esta llegando.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Wait.

Igual y es que la desesperación se ha cansado de estar en mis adentros y quiere salir a dar un paseo.

miércoles, 16 de julio de 2008

Leaving a mark.

Contigo hasta el infinito.
Y más allá.
12 días.
Y volveremos a vernos las caras y entonces podrás demostrarme todo lo que dices y prometes.
Y entonces podré devolverte todo lo que haces estando ahí, al otro lado del universo.
Hoy, hablando con una compañera del trabajo, he recordado aquella larga espera de las increíbles 2 horas en el centro de plaza Catalunya. Porque la estrella es el CENTRO de la plaza.
Que quede claro.
Y nunca me cansaré de repetirlo.
Muchísimas cosas han pasado desde entonces, cosas que nunca jamás nadie hubiera dicho que ocurrirían, verdaderamente asombrosas. Improbable e inexplicable. Y aún me pregunto porqué aquel wey que una noche desde París, con su cara cabizbaja y su mirada fija en una webcam al que le dije que no había correspondencia ninguna, aún siguió por ahí, con su velita encendida.
Impresionante, no?
Y tal vez aún me quede bastante por descubrir, porque se que me queda, pero me creo capaz.
Capaz de sorprenderme. Y no solo sorprenderme por como eres sino por las cosas que eres capaz de hacer por mi. Y entre muchas otras cosas, como me gusta llevarte tanto la contraria voy a decirte algo; un día me dijiste que “los lujos” ya no formarían parte de tu vida…, pues que sepas que voy a enseñarte que sí van a constituir parte de ella.
Porque el sol de Barcelona brilla mejor que el de Monterrey y aquí las nubes cogen un color y una forma especial, y si no pregúntaselo a las fuentes de Montjuïc que un día las observaron con nosotros.
Porque las cosas inalcanzables se vuelven inadmisibles y éstas, al mismo tiempo, irresistibles hasta el punto de volverse inolvidables.
Y si realmente crees que el arroz se pasa, puedo llevarte la contraria muy fácilmente.
Y si no, rétame.

jueves, 31 de enero de 2008

Casualidad.

Y es que esta noche soñé contigo.

Cogías el avión y llegabas aquí, desde la otra punta del océano y aunque solo fueran unas horas del día que pasaras a mi lado, esta mañana no quería despertar.

Ven pronto que mi subconsciente te quiere aquí ya y mi consciente no puede aguantar más.

lunes, 29 de enero de 2007

Ya se fue.


Se fue y me quedé como los macarrones: Vacía




Hace apenas 1 hora y poco más dejé a Gera en el vagón 51, con sus maletas ya puestas en la parte superior de su compartimiento y mirándome fijamente a los ojos a través del cristal de la ventana del estrecho pasillo del tren.

No quería llorar, total, esto solo es un “hasta luego”, no es un hasta siempre ni un “hasta nunca”. Parecía increíble el inmenso nudo que estaba sintiendo en el estómago, parecido al que él tenía en el cuello que lo estaba atragantando.

No lloré, o al menos él no me vio, pero cuando el tren se puso en marcha y dejé que su rostro se perdiera en la lejanía quedando las vías solitarias, no pude evitarlo, entonces subí las escaleras mecánicas y ya.

La aventura se había terminado.
Al menos, por ahora.








PD. Sabes que te quiero.

viernes, 8 de septiembre de 2006

Tierras paradisíacas.

¿Nunca habéis oído la expresión "Eso está en Cancún!"?
Mi hermano la utiliza muy a menudo, la verdad es que no se porque será, quizás porque esta en la otra punta del mundo para él.
Para mí, ahora está relativamente cerca.
Aguas cristalinas, arenas blancas, hamacas en las que se duerme en perpendicular a sus palos y palmeras de cocos….
Él siempre quiso venir aquí, algún día volveremos a ir solo para hacerle sonreír. De momento intentaré llevarle algún recuerdo de esas tierras “cancutienses ((o como quiera que se diga)).

En fin, después de estar ayer una hora esperando el la puerta de casa de Iván, hasta la 1:15 de la madrugada porque el señorita Alfonso Gerardo, el que siempre se acuerda de todo y es responsable a ojos de mis padres, se había dejado la llave al lado del monedero y Doña Inés, como señora de “fer feines” que es, lo recogió{o todo estupendamente pero si la llave estaba fuera del monedero, pues deja la llave fuera del monedero, no la mete dentro…. Aix Gera….
Y nada, hoy pues Gera tenía un examen que digamos que ni abrió el libro, pero que conste que no fue culpa mía…. Tampoco suya…., bueno, de los dos….

Bueno, que nos vamos, que Zaire nos va a llevar al aeropuerto porque Noé, el pinche podría llevarnos, aun no ha terminado el examen (como la gente normal).

Besitos.
Me acordaré de vosotros mientras estoy tumbada bajo el sol.

jueves, 10 de agosto de 2006

Singing Dreams.

Probablemente una chica busque, aún y intentándose convencer de que no lo necesita, al hombre perfecto (aunque yo lo llamaría, la rana perfecta, porque no se si algún día existió la perfección masculina, y disculpen todos aquellos a quienes repercute mi comentario en estas líneas entre paréntesis, pero seamos francos, es cierto.)

Un hombre perfecto diría:
“una rosa es perfecta y regalar a una mujer una docena es decirle que existen las cosas perfectas, pero si realmente quieres hacerla sentir especial, regálale una orquídea. Has visto una orquídea flotando en el agua tan delicada y hermosa?, si una mujer recibe una es como decirle que flota sobre un mal de infinitas posibilidades.”

Pero realmente, ¿qué hace perfecto al hombre perfecto?

Tiene que ser alguien que sienta una conexión profunda, tiene que saber lo que te gusta. y lo que no, alguien que al tocarte y fije sus ojos en ti, te abrace con la mirada, que sus ojos digan algo más que sus palabras, que por las mañanas al levantarse te haga una señal diciendo que se ha acorado de ti nada más despertar y por la noche al mirar por la ventana pensar que no solo las madrugadas de lunas llenas son buenas para estar juntos, sino que todas las noches son especiales para estarlo.
Alguien que piense que la luna es mucho más que una roca flotante.
Que cuando lo ves, lo único que puedes pensar es en una palabra de 4 letras, que estar con él es como estar en una casilla de palabra triple, (como el scrabble) todo importa tres veces más, el sol brilla el triple.
Uno que pudiendo estar en cualquier sitio del mundo escogiera estar contigo porque junto ti, la vida es mejor.

Encontrarte en un momento de aquellos donde ves que toda tu vida ha sido un completo desastre y ahora empiezas a verlo todo. Es como si todas esas cosas malas que has pasado y que has odiado siempre; la gente que te ha decepcionado; las cosas que no han salido como tu querías, de pronto empezaras a agradecerlas porque todas esas cosas te han llevado aquí, a este instante.

Ese es.
Imaginable.
Pero imposible.

**En fin.
Nadie tiene culpa de que yo sea una soñadora innata
y una peliculera sin límites.


Mña Mallorca.
12 dias....Mexico.

viernes, 4 de agosto de 2006

Se acerca, está próximo, ya está aquí.

Creo que este verano va a ser uno de aquellos que podríamos llamar como:
“el verano de mi vida”,
uno de aquellos veranos que cuando tengas unos 30 o 40 años mas, recordaras como si hubiese pasado ayer, como uno de tus veranos de la adolescencia para recordar. Se que me acordaré de este verano 2006 para siempre.
Pero aún y así, cada vez tengo más miedo, cuanto más se va acercando la fecha de marcharme, más terror me coge y aunque dicen que cuando esté allí no querré quedarme, yo creo q siempre se echa de menos las tierras catalanas. Habrá que ver.

A veces me pongo a pensar y por la cabeza me pasan mil frases como:
“Quizás es demasiado pronto”
( y si no lo hago ahora, cuando lo haré?)
“A lo mejor ha sido muy precipitado”
(¿y?)
“Dónde vas tan lejos Clara”
(pues a Monterrey, a ver a un amigo muy especial)
“¿Realmente va a ser lo que estas esperando?”
(seguro que si)
“Vas a estar 14 horas en un avión sola, qué coño vas a hacer!”
(Hay mil cosas que hacer, a parte de llevar puesto unos calcetines para que no se me congelen los pies, al menos eso me dijeron en la agencia argumentando que en el avión ponen un aire super fuerte y una chaqueta por si..... Leer, escuchar música, escribir, dormir......)
“¿Te robarán?”
(Ger dijo q no)
“¿Te atracarán?”
(él dijo que no)
“¿Me cuidará bien?”
(esta pregunta se me pasa pero se a ciencia cierta que va a ser que si)



Bueno..... chiquicientasmil cosas.... lo se.



A.la.espera.de.su.llegada.
[[18 dias....]]

lunes, 31 de julio de 2006

22.

Hoy.
Lo saqué por fin.
Faltan 22 dias.
Me voy el dia 22.
Estaré allí 22 dias.

Número 22.... sospechoso....


A la espera de su llegada.

sábado, 15 de julio de 2006

Quiero que sea ya!

Camino largo.
Mar que cruzar.
Avión que coger.
Horas que pasar.
Miedo.
Alegría.
Terror.
Esperanza.
Ilusión.
Diversión.

Cosas que siento en mi interior.
Lugar lejano y difícil de imaginar.
Uf...
Quiero salir.
Quiero gritar.
Quiero estallar de felicidad.
Descubrir nuevos horizontes.
Conseguir encontrar nuevas amistades.
Nuevas personas con quien compartir.
Lo haré.
Volaré.
Y llegaré allí.