jueves, 26 de mayo de 2011
Que es muy diferente.
miércoles, 25 de mayo de 2011
#decampoyplaya
Entonces fue cuando el teléfono le sonó. Igual sí que había alguien que prefería una visita a la máquina en vez de alquitranarse los pulmones. 3 minutos después ya tenía su vasito calentito y estaba sentada. Sorprendentemente esta vez no había rubias por ahí cerca, así que la única morena era ella.
lunes, 23 de mayo de 2011
Perfiles apropiados.
viernes, 20 de mayo de 2011
#acampadabcn
Veremos a ver las elecciones de mañana. De momento, la jornada de reflexión está siendo de todo menos de reflexión. Unámonos todos en Plaça Catalunya. Cambio y corto.
jueves, 19 de mayo de 2011
Cocina creativa.
Como a mi madre le encanta cocinar, decidimos regalarle una clase con un chef de alta cocina para que le enseñara que un plato, con poca comida, puede quedar perfectamente condimentado.
A las 7 y media de la tarde era la hora confirmada para que empezara nuestra clase. Eran las 18:15 y aún no habíamos salido de casa. Nervios. Después de todo el jaleo, al final conseguimos encontrar la escuela de cocina COQUUS, que estaba en una de las calles laterales del Passeig de Gràcia, subiendo un poco más arriba de la Av. Diagonal.
Llegamos, nos sentamos. Había 3 personas más. Seríamos 5, el chef Fran y su pinche Sofía.
Delante de cada taburete, había un dossier con un lápiz para tomar apuntes. Lo abrí y empecé a leer las tres recetas, a cual más espectacular. El menú que nos iban a enseñar esa noche y que
luego nos lo íbamos a cenar tenía muy buena pinta.
De primero íbamos a hacer una ensalada de guacamole de mejillones en escabeche con vinagreta de piña. Nunca había imaginado que la mezcla de tantas cosas distintas podía dar un resultado tan fantástico.
El segundo plato era hamburguesa de Magret y foie con atadillo de espárragos y patatas pont neuf acompañado con salsa de manzana. Caviar para el paladar.
Y de postre, un delicioso pastel de chocolate, con pulpa de mango y espuma de coco. Aquí descubrí el uso del nitrógeno en la cocina
y de que los sifones también sirven para hacer cosas buenísimas.
Vamos, una experiencia genial.
Igual, con tantas modernidades, artilugios y cosas varias, a partir de ahora, a mi madre le da por hacer espuma de cocido con un toquecito de menta.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Max y la cena.
Sí, vuelvo de nuevo con la frikada del #4sq.
Vale. No, no los conozco, no tengo ni idea de quién son y a qué se dedican, pero me parece que eso de saber en casi cada preciso momento dónde están, los hace algo más cercanos, digamos que buenos conocidos. Al fin y al cabo, eso de despertarse por las mañanas y ver que en tu barrita de notificaciones hay el icono de 4sq, hace despertar tu curiosidad y ver quién se ha adelantado a ti esta mañana.
Al principio, quizás asuste un poco esto, pero todo depende de cómo lo mires y de quién tenga acceso a esta información. Es por eso que igual, no está tan mal echar un vistazo a tu lista de amiguetes del 4sq y los que te resulten interesantes y despierten tu curiosidad, investígalos un poquito. Más que investigarlos, curiosear a quién le cuentas dónde estás en casi cada momento. Los otros, los quitas.
Y si se da ocasión en que a alguien le da por organizar una #cena4sq, pues adelante, que así sea. Os aseguro que puede llegar a ser muy divertido, y curioso también. Con ganas de repetir. Y de comer más caramelitos de colores. Todo un vicio.
Darme cuenta que hay gente tan distinta a mi que puede juntarse en un lugar, a una hora y relacionarse de forma tan sencill, es estupendo.
Al fin y al cabo, el foursquare hace amigos. O al menos, buenos conocidos. Todo un reto para mi curiosidad.
Sólo diré una cosa: Me he enamorado de un perro.
martes, 17 de mayo de 2011
La empanada de Marta.
as personas que de tan correctas que quieren ser, pueden llegar a parecer sosas? Y yo no digo que eso sea malo, no, no, simplemente que de vez en cuando hay que dejarse llevar un poco, exteriorizar lo que vives por dentro, mirar a los ojos del que tienes al lado y decirle con una sonrisa lo primero que se te pase por la cabeza. Eso, si se te pasa algo.A Marta, ese tipo de personas le suelen parecer muy atrayentes, interesantes y muy pero que muy curiosas. Tiene algo claro, los sosos, también sonríen. Y conseguir una carcajada de ellos, es todo un reto.
Que te estén esperando siempre gusta y si hace sol, aún más. Incluso aunque sea un desconocido que a ratos, no te parece tan desconocido. Incluso si apenas te mira a la cara cuando cruza un par de palabras contigo porque no sabe qué decir. Y él sabe que no sabe. No se le ocurre qué decir porque no es una situación en la que se suela encontrar habitualmente. Sus palabras son secas y austeras, cómo no podía ser de otra forma. Temas banales, el tiempo, las distancias entre lugares y la velocidad. Y así iba a ser y ella lo sabía, al menos, hasta romper el rato de protocolo en que era necesaria esa tirantez en el ambiente.
Curiosamente espeluznante y escalofriante se sintió Marta al bajar del tren. Es de esos momentos en que no tienes ni idea qué es lo que va a ocurrir, cómo te vas a sentir, qué vas a decir y cómo va a ir la situación. Si todo va a ser una broma o si realmente va a ser ameno. Si el cruce de tantas bifurcaciones, subidas, bajadas, rotondas y polígonos industriales va a llevarte a algún sitio o solo a campos y huertos. No sabes si va a ser divertido o no, pero curioso y gracioso, seguro.
Era difícil imaginarse que esa noche, la cena la prepararía ella. ¿Sabéis que existen hornos de cocina que pitan para avisarte de que tienes que ir a vigilar a través del cristal ardiente que el pastel no se queme? Yo siempre creí que a los hornos tú le ponías un tiempo y cuando hacía el pitido, es que el plato ya estaba. Mi abuela, así me lo enseñó. La suerte era haber escogido el tiempo correcto para que el pastel no se quemara. Pues no, ahora hay hornos que te avisan para que, encima de esperar, les vigiles. Curioso. Hacendosamente curioso.
En fin, que cómo le tocaba cocinar, las empanadas, a Marta, siempre le sacan de un apuro.
Un sofá blanco, cuadros apoyados en estanterías y muebles del salón y un olor a incienso que aviva las emociones. El incienso siempre me ha gustado, igual que las velas. Marta dice que entre muchas otras cosas, ayudan a crear ambiente. Y eso es cierto. No sabía qué hacer en los próximos minutos. Sólo le quedaba una cosa, improvisar. Pero aquel momento era tan sumamente incoherente, que decir cualquier cosa, hubiera estado fuera de lugar. Decidió esperar y observar. Dos sujetos realmente diferentes y tan unidos a la vez. Uno tan suyo y el otro tan claro.
La empanada estaba resultando todo un éxito. Y acompañada de un vino, más. O eso pensaba. La noche seguía su desarrollo. Poco a poco la cosa parecía que iba cogiendo un poquito más de color cual caramelos de mil sabores.
A ver, si esta vez lograba que las tiranteces en los diálogos, se convirtieran en algo más relajado y espontáneo. Que las barreras cayeran. Marta se sentía cómoda, cómo cuando pasas una noche de verano con un par de amiguetes tumbado viendo una película. La conversación fluye y los comentarios pasan a ser más inverosímiles. Pero te gusta. Te parece muy agradable. Llegas a hablar de temas tan improbables que te resulta hasta sorprendente.
Y así, hasta lo que se pudo. Marta consideraba que disfrutar de momentos como aquél, era fantástico, porque era una primera vez, y las primeras veces, nunca se repiten.
Una cosa había quedado clara para Marta, vaya, igual varias.
Una de las mejores maneras de conocer a la gente es a través de lo que declara en la renta anual; los hombres se van a Copenhague a ligar con rubias (o al menos, a intentarlo); las motos, incitan, activan y estimulan; toda persona soltera, acaba teniendo una habitación destinada al vestidor; y que hay cajas que, a pesar de lo independientes que parezcan ser, lo separadas que se pretenda que estén y lo distintas que opinemos que son, no son tan desiguales. Eso sí, definitivamente, juegan en ligas muy diferentes.
Aquél, había sido un buen momento.
miércoles, 4 de mayo de 2011
Fútbol, sonrisas y máquina de cafés.
Todavía un día después todo el mundo habla de fútbol. Parece que este va a ser el mes del fútbol. Nadie habla de otra cosa, ni siquera de la que se supone que ha sido la boda del año. Perfecto. Lees y ves que ha sido una larga noche en la que la incivilización, la locura y el desmadre se ha apoderado de la ciudad condal. Casi incendian a todos y cada uno de los periodistas que hacían la retransmisión, la mitad de semáforos de las Ramblas están rotos y parte de la fuente de Canaletes está por los suelos. Bien, esto es el fútbol.
¡Pedazo de incívicos!
Sabes que esa mañana tienes una paciente a la que arregarle la vida. Por qué sí, nosotros arreglamos la vida, digáis lo que digáis y penséis lo que penséis. Recuperamos lo más importante de una persona: la sonrisa.
Las 10:30 de la mañna pasadas y ya estoy intentando explicarle a una mujer de unos 70 años que aunque su fractura horizontal está en el tercio medio de la raíz, sorprendentemente parece que no tiene sintomatología y que por tanto ella decide si sacar o no. Después de un largo rato en que me doy cuenta que ser odontólogo no es tan sencillo, decidimos ahorrar cual hormiguita durante todo el verano para en septiembre poder sacar ese diente y poner una prótesis. Me despido de la señora Francisca, le deseo buen verano y me dispongo a subir a la primera planta con ansias de mi suculento chocolate calentito.
Con las ojeras aún bajo mis ojos y ese cansancio que de vez en cuando arrastran mis pies, subo las escaleras, me cruzo con un par de conocidos, les doy los buenos días y me siento al lado de la máquina de cafés esperando que la gente acumulada frente a ella, se disperse. Aprovecho para checkear sin demasiado ímpetu. La máquina de cafés ya tiene propietario y no creo poder conseguir proclamarme Mayor a menos que aproveche sus vacaciones para hacer check-in indiscriminadamente. Saco mis 0,35 céntimos del bolsillo derecho y antes de introducir la moneda me doy cuenta que en la pantallita de la máquina pone NO FUNCIONA. Y yo que sigo queriendo mi vasito que me alegre la mañana, ni que sea en solitario, sin conversación ni comentarios... disfrutando de mi chocolate. Hoy toca joderse. Cómo veo que esto no va a solucionarse rápido, ni siquiera me molesto en invitar al Mayor a disfrutar de uno de sus cafés diarios y de mi sarcástica pero simpática conversación habitual. De todas formas, los de las plantas de más arriba siempre andan muy ocupados, o eso dicen.
Me vuelvo a la planta 0.
Esa mañana no tendría mi chocolate, pero tampoco habría café para nadie. Ni en ese momento ni por el resto del día. Eso sí, a pesar de no haber razón para hacer un coffebreak teníamos la suerte que el ambiente era bastante azulgrana y que aunque no se pudiera hacer un pequeño/gran descanso y disfrute frente la máquina de cafés, la gente sonreía.A veces pienso que el fútbol es cómo una máquina de cafés, si al meter la moneda te dan lo que esperas, las sonrisas son infinitas.
viernes, 29 de abril de 2011
Yo bien, ¿y tú?
jueves, 28 de abril de 2011
Degustando el paladar.
El otro día, para matar mi curiosidad de por qué no había sabido de ella en estas últimas semanas, al final llamé a Marta. La noté algo fastidiosa. Cómo quejiga de la vida. Floja. Cómo aturdida de todo. En fin, rara raríssima.
Parece que últimamente está teniendo más tiempo de lo habitual y le está dando más vueltas al tarro de lo que debería. Yo siempre le he dicho que eso no es bueno, que pensar, reflexionar y recapacitar es una de las peores cosas que uno mismo puede hacer para pasar el rato. Mujer!, que hay muchas cosas qué disfrutar!
Al final, después de insistirle una y otra vez, me dijo que hay veces en que no le gusta ser como es. Ay caray!, a nadie nos gusta ser como somos! o al menos, nadie está contento con uno mismo. Nunca. Pero ella decía que menos, que sí que es verdad que con el tiempo ha cambiado algo, que ha aprendido a controlar según qué reacciones y que más o menos puede sobrellevarlo.
Seguía sin entenderla. Yo siempre he conocido a la Marta correcta, entusiasta, alegre, sonriente y valiente. Ésa que se atreve a todo y que hace reír al más desconsolado. Y ésta desprendía cobardía hasta por las orejas. Quizás había sido el tiempo de los últimos días, tan lluvioso y gris que angustia a cualquiera. En eso nos parecemos ambas. Ya veis, la meteorología de la vida, que nos afecta.
Le dije que no quería verle así. Menos mal que Marta me conoce y sabe como soy; en el momento que abrí la boca para animarla, cualquiera hubiera dicho que estaba enfadada. ¡Que no! que he hablado de ello un millón de veces, lo mío no es hablar calmado y silencioso, ya lo sabéis. Aún y así, escuché su voz un poquito decaída. De la risa profunda, nada de nada. Muy migrañosa toda ella.
Traerla a dar mi paseo habitual dónde yo suelo hacer eso de "encontrarse a una misma" por mi recorrido particular, no era posible esta vez así que se le ocurrió tomarse unos días, coger carretera y manta al sonido de la música, sentarse cerca de un lago bajo la sombra de un árbol y leer un libro, escribir en su pequeña libreta y mirar al horizonte. Tenía que cambiar un poco esa rutina adquirida y darse unos lujitos. Masaje por aquí, bañito por allá, alegrar el paladar y los sentidos.
De vez en cuando todos deberíamos tomarnos un rato para mirar(nos) desde fuera, perdernos y volver a encontrarnos. Igual así nos pareceríamos un poco más a Marta. Igual nos daríamos cuenta que incluso los mas fuertes, también decaen. Que los miedos y la cobardía nos llegan a todos. A ver que os pensabais.
Pero tranquilos, que de todo se sale. Que todo pasa.
:)
domingo, 24 de abril de 2011
#elchiste.
Estos días mi casa de Molins parece un chiste.
Veréis.
"Esto es un mexicano, una catalana, y un valenciano ....."
Sí, sí, ya se...no os resulta gracioso, pero a mi me lo parece. Esto de que en esta casa estén conviviendo 2 mexicanos, 2 catalanas y un valenciano y que a pesar de discutir acerca de cómo mata Sant Jordi al dragón; a pesar de decirle directamente y sin contemplaciones a un valenciano que su forma de hablar no es un idioma y que me suena feo; y a pesar de llevar a un mexicano durante 7 horas al museo de la ciencia y no morir en el intento.... parece que aquí hay calma, buen ambiente y buenas conversaciones. Sonrisas, risas, silencios, películas que gustan y programas que nos parecen graciosos (porque sí, después de no se ni cuánto tiempo ya, en Molins, vuelve a verse la tele. Curiosamente, ahora que Aaron venía, a alguien se le ocurrió comprar una de esas antenas portátiles. Y sí, la tele volvió. Eso sí, sin antena3 y sin tele5. Lista de canales televisivos que muchos querrían en sus casas. Sobretodo mi tío. Pero claro, a mi tía no creo que le hiciera mucha gracia. La tele sin t5, no es la tele.)
En fin, que están siendo buenos días, que del jetlag ya ni me acuerdo, que los paseos por la Barcelona que a mi me gusta están siendo estupendos. Enseñar Barcelona a mi manera a alguien que no conoce esta ciudad, creo que no se me da nada mal. Ya se sabe por aquí que tengo una extraña adoración por el gótico, el born y el raval. Y nada como transmitirlo.
¿Y sabéis lo mejor de todo?
Que momentos como todos estos, no me los quita nadie. Nada como hablar en catalán durante más de 15 minutos con un indio, casado con una catalana mientras haces cola para entrar al museo con un mexicano. Nada como dormir una siesta al sol en los bancos de la Plaça de la ciència, dentro de un museo, con Aaron pegado a mi cabeza y roncando como un machote. Nada como llegar a casa y encontrarme a Montserrat y Jaume en plena partida de monopoly con mis primos (partida que yo llevo atrasando desde tiempos inmemoriales).
Jaume mola.
Montserrat obviamente mola.
Gera mas.
Y Aaron...., bueno, Aaron es el amigo de Gera más chido. Creo que hoy ha sido el día que más tiempo he pasado con él desde que nos conocemos y no ha ido tan mal. Al menos, aún no está llorando. Y sabéis qué.... creo que voy a presentarle a Marta, que por cierto, hace días que no me llama.
miércoles, 20 de abril de 2011
#viajefinaldecarrera
En fin, un balance general. Bien, ha estado bien. Sus más y sus menos. Momentos magníficos, eso sí, pero he descubierto algo, no me gusta viajar en grupo y mucho menos en grupos grandes. Y nosotros éramos 63. A mi me va más eso de las cortas y pequeñas distancias en una conversación en grupos reducidos, porque luego, intentar conversar y relacionarse con chiquicientosmil, nunca sale bien. Por todo lo demás, genial.
El viaje de final de carrera ya se ha terminado, ha acabado, pasó, y se esfumó sin casi darme cuenta.
Eso sí, tengo que decir que mi tercera visita a México no ha sido sólo para tener un tercer sello en mi pasaporte, sino porque esta vez ha sido una manera más, y diferente a las anteriores, de visitar tierras mexicanas y debo reconocer que me quedo con las anteriores veces. Creo que prefiero la aventura y lo inesperado, la desesperación del qué puede pasar y la inseguridad de cómo vas a afrontar situaciones concretas; la vergüenza de pedir un taxi y regatear el precio de vuelta, porque sí, en México todo se regatea, al menos, si vas de visitante.
En fin, que eso de tenerlo todo hecho, que absolutamente todo te lo hagan, te lo den, te lo pongan, te lo quiten, que tengas a tu servicio autobuses que te pasean de allí para aquí, que todo esté programado y que te miren como a un cebo del que se puede chupar la mayor cantidad de dinero, no mola mucho. A mi me va más el plan mochileo.
Y vale, sí, el macroresort del hotel Gran Palladium era impresionante, todo hay que decirlo y la pulserita es lo más. Me encanta eso de salir de cualquier restaurante haciendo un "sinpa" sin que te persigan, poder ir a cualquier barra y pedir lo que se te antoje en ese preciso momento o cambiar tu toalla por una nueva, limpia, planchada y calentita sin necesidad de poner una lavadora. Qué queréis, a lo bueno, todo el mundo se acostumbra rápido.
Ahora, de nuevo por aquí, con mil historias, mil fotografías, mil recuerdos, mil instantes y mil canciones que cada vez que lleguen a mi oído, de forma súbita e inesperada, me transportaran por un momento a las playas caribeñas de la riviera maya.
Porque un final de carrera, pasa, se esfuma, se evapora, y con el tiempo se desvanece, pero nunca, nunca, nunca se olvida.
martes, 5 de abril de 2011
#findevasco.

En ese preciso momento odié una y mil veces no haberme gastado 30 euros más para salir dos horas después. Es lo que tienen los vuelos baratos, que para ahorrar, hay que madrugar.
Todo bien, llegué a la terminal 1, me bajé del coche, despedí a mi madre, le di las gracias por acompañarme y entré al aeropuerto. Diez minutos después me di cuenta que llevaba sus llaves en el bolsillo de mi chaqueta, pero ya era demasiado tarde. Yo ya estaba esperando en la cola del control de seguridad y ella ya había casi llegado a casa. Ahí me di cuenta de lo que siempre me dice, que soy un puñetero desastre. Y te preguntarás que ahora por qué?; bien..., pues antes de ir hacia el aeropuerto, al salir de mi casa, bajar con el ascensor y mochila en mano, la Clara se había dejado los billetes encima de la mesa. Ese era el motivo por el que tenía sus llaves.
En fin; en el aeropuerto, poca relevancia..., igual un par de cosas destacables.... la cantidad de personas que les da por viajar a las 7 de la mañana en tiempos de crisis me parece absolutamente impresionante (eso es que no viajo mucho, ya ves) y lo otro.... se ve que siempre, siempre, siempre, sea por lo que sea, sea cuando sea y toque donde me toque ir, a la Clara siempre tiene la suerte de que su puerta de embarque es la que está más lejos, a la que no se puede llegar con cintas mecánicas y la que está menos indicada. Suerte la mía.
Y allí llegué. Me esp
A Marta voy a tener que contarle que hay amistades infinitas que son realmente curiosas. Que hay hombros que se prestan solos y que hay manos que estrechan las tuyas cuando hace falta. Que hay abrazos que resucitan a un muerto y que hay conversaciones que sientan como una brisa primaveral de abril.
Fantástico.
Siempre dije que el norte me sentaba bien.
Eso sí, nunca dejes que un par de vascos te reten. Aunque sean dos pequeñajos.
jueves, 31 de marzo de 2011
Marzo 11' - III
martes, 29 de marzo de 2011
Visual.
sábado, 19 de marzo de 2011
viernes, 18 de marzo de 2011
Marzo 11'. - II
Vale, vaaaaaale.En marzo también fué el cumpleaños del wey y disfrutamos de una genialísssssssima tarde en el Teatre Nacional de Catalunya. La obra era del ruso Iván Turguénef con el título de Un mes al camp.
:D
jueves, 17 de marzo de 2011
Marzo 11'.
Hoy no llueve y no ha llovido en todo el día. Y hoy, precisamente hoy debería haber sido un día de lluvia descomunal. Hoy sí tocaba, y no este solaco que ha hecho, que yo ni he visto y que solo lo se porque me lo han dicho esta tarde, cuando las nubes ya habían tapado todo. ¡Maldita sea! Este mes de marzo no ha sido el mes de nadie (o casi nadie, que luego me tachan de generalizadora).
Veamos...repaso de marzo..... ha sido un mes de días grises, nublados, lluviosos y eso que aún no ha llegado abril, con sus aguas mil....;mi amigo Marc se ha vuelto a España porque a las tierras de Japón les ha dado por moverse y encima provocar tsunami; vamos finos si nos creemos que nadie va a morir por irradiación nuclear graciasa una alguita verde e insignificante; mi amigo Quim no puede ir a la fallas porque hay exámenes; los políticos.... bien, los políticos siguen siendo igual de imbéciles; por lo visto, la clínica odontológica de bellvitge va a seguir unos cuantos años más en estas condiciones y con estos precios por no querer aceptar nuestras sugerencias; encontré goteras en mi casa en mi día más largo de toda la semana; durante unos días el 4sq me odió privándome de puntos y permitiendo que burlaran mi espíritu competitivo; descubrí que dónde no hay, no hay. No puedo pretender jugar a la oca cuando lo único que tengo es un simple parchís; estar mocosa es horrrrrrrible en un día en que el molinsbus pasa 40 minutos después.
Bueeeeno, está bien.... marzo también ha tenido cosillas buenas.... me sumergí en una piscina de bolas y disfruté como una cosaca; vi que marco tendencia... mis dientes de fieltro cada vez van arrasando más en los pijamas de la gente de la clínica; descubrí que simples papelitos pegados con celo en una dos ruedas pueden despertar una sonrisa a quién lo descubre a final de jornada; comprobé que soy la más mayor de todas las mayors del 4sq; me paseé por Barcelona en un día soleado disfrutando de la playa, las plazas, el sol, la gente y un buen libro; subí en una moto molona consiguiendo un estupendo taxi rotonda bellvitge-cuesta de molins (ah no, que eso fue en febrero); saqué 3 dientes en tiempo récord y sin molestias a la señora Rosa; Raúl y yo estamos cogiendo por costumbre nuestro chocolate/café entre paciente y paciente de los martes; corroboré que soy una freak; conseguí que Iván se adentrara en el fabuloso mundo del foursquare; y....emmmm.... bueno.... a decir verdad, igual marzo no ha estado tan mal.
Y eso, que aún es 17. Queda medio mes. A ver que nos depara.
Marta dice que este mes estoy más quejica de lo habitual. ¿Será verdad? Lo dudo.
miércoles, 16 de marzo de 2011
La indiscreción.
lunes, 14 de marzo de 2011
El gusiluz y el seat127.
Habitualmente, cuando empiezo a darle la paliza con el tema, su respuesta es silencio sepulcral o meterse uno de esos cigarros que se han puesto tanto de moda últimamente en los que chupas cual pajita de un vaso de Coca-cola durante una peli de cine, y en vez de saciar tu sed, lo que hace es encenderse una lucecita; como si un gusiluz fuera a converstirse en ceniza, pues igual.

Hace relativamente poco, supe acerca de un destino privilegiado que enloquece a amantes de las motos que viajan de todos los puntos de Europa. Un viaje que por lo ue se ve es una de las mayores experiencias del mundo de las dos ruedas. Ese lugar es el llamado Cabo Norte, al norte de Noruega, en la comunidad de Nordkapp. Tengo que reconocer que hasta el momento en que empecé a leer acerca de ese sitio, no tenia ni idea de que exixitía un sitio como tal (vale, sí, soy una inculta de la culturilla general, lo reconozco), pero ya poco a poco he ido sabiendo hasta varias rutas para llegar allí.
domingo, 13 de marzo de 2011
Quejica.
lunes, 7 de marzo de 2011
Redescubriendo Barcelona
Y es que hoy, lunes, 7 de marzo, por aquí algunos teníamos fiesta. Vaya, tonterías de esas para intentar compensar puentes varios que caen en fines de semana, o semanas blancas que se sacan de la manga o ganas de no trabajar, que de eso, suele haber bastante.
En fin, que después de intentar convencer a un foursquareador para que se viniera a foursquarear conmigo esta mañana y en vistas de las pocas ganas y de sus múltiples tareas pendientes, decidí salir de casa y aprovechar el estupendo día que hacía.
Tren, metro y directa a la playa de la Barceloneta, que al salir del metro, con su torre mapfre y el altíssimo Hotel Arts, ya me olía a mar. Libro, cometas, olas, brisa, azul y sol...., palabras que resumen mi ratito en la playa. Estupendo estupendíssimo. Pero lo más increíble de todo es ver a esos personajes que ya en el mes de marzo, se les ve negros. Al final, en vez de tanta ley antitabaco -que también- , habrá que sacar la ley de notomarelsolantesdelperiodoconvenido. Éstos guiris se nos van a achicharrar con tanto cáncer.
Luego, autobús 59. Pg.marítim-MªCristina. Esta vez, prefiero ir por arriba y no por el subsuelo de la ciudad. Me bajo en la Ramblas, a la altura de la Plaça Reial, entro, y me entrecruzo en sus múltiples arcos. Después, camino por las calles desconocidamente ya conocidas para mi del raval y me dispongo a disfrutar de mi suculenta comida en medio de la Plaça dels Àngels, frente al Macba. De ahí camina que caminarás hasta Universidad y de ahí a Plaça Catalunya. Luego, directa hacia Portal del Àngel, hoy con todas sus tiendas cerradas.
Al final, la Plaça de la Catedral. Sigues recto y te adentras en el gòtic, giras una callejuela y te encuentras con mi oasis particular de Barcelona. Plaça Sant Felip Neri. Me siento, callo, escucho y casi puedo ver el sonido de la brisa. Me apoyo en sus paredes frías, llenas de cicatrices y vuelvo a abrir mi libro. Sigo leyendo un rato más. Luego, decido volver a perderme por el gòtic y me topo con la jabonería que siempre me llama la atención, incluso desde el escaparate.
Y sigo, y sigo y sigo. El sonido de la mujer que canta a los alrrededores de las traseras de la catedral me acompaña hasta la Plaça Sant Jaume llena de muchedumbre con ansias de disfrute de tarde soleada de lunes.
Dirigiéndome hacia Vía Laietana, abandono el gótic para introducirme en el Born y toparme con la Basílica de Santa María del Mar, entro. Salgo por detrás del altar. Passeig del Born y acabo en el Parc de la Ciutadella. Es ahí cuando un pato casi me muerde un dedo.
Y cuando ya crees haber terminado tu ruta de hoy, va y te encuentras con el Arco del triunfo que con su presencia, te dice, por hoy Clara, aquí acaba la aventura.
domingo, 6 de marzo de 2011
Qué cosas dice Marta.
A parte de eso, me dice que muchas veces vislumbro las pequeñas inseguridades de los demás pero que siempre les hago fácil el estar. Y yo, no la entiendo muy bien. Le digo que soy así, y que con los que me dejan conocerles un poquito, aquellos que creo que tienen un punto interesante y algo sorprendente; esos mismos son los que me descubren a mi.
Dice que tiro muchas barreras desde el principio con la gente que me interesa y yo le digo, que solo las salto y únicamente cuando lo considero oportuno; que hablar conmigo se hace sencillo y que trato temas desconocidos, como vanales; que sonrío, enseño los dientes y que es entonces cuando ya llegas a tener esa sensación de que me conoces de toda la vida. Eso sí, hay una cosa que Marta no puede negarme...., de vez en cuando suelto las cosas casi tan directamente que incomodo, y mi tono de voz puede llegar hasta a molestar.
De todas formas no os creáis demasiado a Marta, los que son ogros, seguirán siendo ogros, y por muy interesantes que sean, seguirán con sus múltiples capas cual cebollas de campo. Eso sí, a ver si, con tantas capas, en vez de una cebolla, conseguimos que sean un pastel. Mucho más curioso, bueno, fresco, dulce y apetecible de conocer.
sábado, 5 de marzo de 2011
5 de marzo.
Si et quedes amb mi. - Sopa de Cabra
viernes, 4 de marzo de 2011
Divagaciones. La libertad que necesitamos.
Es curioso porque yo siempre he pensado el por qué uno se siente tan insufriblemente incómodo dentro de un ascensor. Es como que la excesiva proximidad, la cara de uno demasiado cerca de la de otro, hace que no paremos de mirar el reloj, el móvil o las llaves, que miremos al suelo, nos pongamos de perfil y contemos los pisos con una cierta impaciencia esperando que el viaje acabe cuanto antes. Eso, si no tienes el compromiso de hablar con el vecino del 6º, y encima, lo único que se te ocurre decir es: "Qué día más caluroso hace hoy, o qué frío esta mañana". Ya lo dice mi padre, el tiempo es el tema de conversación por excelencia de un ascensor.
Vale, hasta ahí, todo claro. Eso es lo que yo llamo, el espacio personal entre personas mas o menos conocidas o desconocidas. Ok, bien. Yo pondría..., que el necesario entre conocidíssimos/amigos son de unos 20 a 30 cm, para los conocidos unos 45 cm y para los desconocidos, 60 cm entre ellos y yo.
Y luego, luego está el otro espacio personal. Llamémosle espacio personal, espacio individual o libertad. Éste es el que hay (o debería haber) entre una pareja.
Mirad, el otro día me enteré que un amigo de Marta se había reajuntado y casado. Lo único es que ahora iba con el cuento ese de "Yo sabía que la vida en pareja implicaba hacer un cambio, pero no que tuviéramos que diluirnos en la presencia del otro para existir. No siento que haya ganado a una compañera, sino que perdí mi independencia".
A ver a ver a ver..., cuando Marta me citó esas palabras del amigo, pensé: pobre...y eso que es solo el principio. Y dudo que el amigo de Marta haga mucho por cambiar esa situación. Vamos, que acabarán pasando 10 años, y la historia seguirá igual, o peor. Sin espacio, sin desarrollo de uno mismo y con absolutamente todas las actividades compartidas.
Maaaal señores, mal. Vale, sí, hay que tener cosas en común, pero no hace falta estar las 24 horas (que casi parecen 48), en máxima fusión. Así se pierde algo primordial para todos, la libertad. Por que sí, necesitamos libertad; de esa libertad personal que no te impida vivir un día a día diferente cada vez, interactuar con distintas personas, tener independencia para poder hacer las actividades que nos agraden y sobretodo, no caer en rutina.
Mientras tanto, conversando con amistades, observando en el metro a desconocidos o sentada en un banco de la plaza central de la ciudad, voy viendo como la gente de la sociedad actual cada vez necesita más de esa libertad, de esa autonomía, autosuficiencia o autodeterminación. Para ello hay quién respeta esa independencia el uno con el otro, hay quién busca relaciones a distancias largas, hay quién no se compromete e incluso, hay quien prefiere cambiar de pareja, como de moto. A ver si así, la próxima moto, le da más libertad.
jueves, 3 de marzo de 2011
Leyes de murphy
domingo, 27 de febrero de 2011
Hoy va de motos.
No recuerdo el momento con exactitud, pero esa fue la primera moto en la que me subí. Yo era una chiquilla de poco más de 8 años y si la memoria no me falla, aquella moto tenía colores amarillos, negros y metalizados, cual avispa de ciudad.
Era la primera moto que yo conocía de mi tío (luego han venido algunas más) y allí me estaba esperando. Me subí y pasó lo que tenía que pasar. Lo que le suele pasar a todo principiante....PAM! quemadura con el ardiente tubo. Pero, cómo con todas las cosas de mi vida, nunca cogí miedo a los tubos de escape.
Que una cosa quede clara, reconozco que prefiero subir de paquete que conducir. Los que conducen quizás te digan que no disfrutas lo suficiente, no sientes de igual forma el aire chocando contra tu cara o que no te sube la adrenalina con la misma intensidad. Pero qué queréis que os diga. Ir detrás te da mas oportunidad a observar los lugares por los que pasas, ir descubriendo cada rinconcito a alta velocidad y siempre sin la preocupación de qué camino tomar en la próxima bifurcación; para eso, ya está el que conduce :)
Hace algunos años, pude recorrer las calles de la Barcelona nocturna en una Harley con un viejo amigo, y me encantó. Tiempo después, subí en varias más. Este verano pasado, en visitas por tierras del norte, volví a descubrir y corroborar que me gusta montar en la parte trasera de los "oscuros y retumbantes armatostes solitarios de carretera".
Eso sí, tengo que admitir que yo siempre fui más de ver a quiénes las llevan; de observar, de mirar, de oír y de sentir la moto desde fuera. Me encanta ver las exposiciones/exhibiciones, y cuánto más grandes, más negras y más ruidosas sean las motos, mejor. Y seguir las rutas que hacen, los países que visitan y las aventuras que viven los aventureros que las llevan. Mira por dónde, hace poco descubrí un blog que, además de enrriquecer con sus geniales fotografías, de vez en cuando me entretiene en mis viajes de tren diarios con las peripecias en carretera.

Marta siempre me dice que un día de estos debería sacarme el carné de moto, pero por ahora, seguiré disfrutando de mis viajes en tren y viviendo de rutas moteras imaginarias en boca de otros.
viernes, 25 de febrero de 2011
Díscola.
jueves, 24 de febrero de 2011
Muy crema.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Aneu-vos-en en pau.
No mentiràs és un dels manaments que ens guia permanentment en la nostra vida, les grans mentides i les mentides petites; les que ens permeten viure amb les nostres pròpies contradiccions.
Durant anys, mentim per mantenir les nostres il·lusions, encara que sapiguem que només son això, il·lusions.
No ens adonem, que de vegades, seria molt més senzill jugar net i molt menys dolorós. Però som incapaços d'afrontar la nostra pròpia realitat. Fugim del dolor, mentim, ens refugiem en excuses... som sers contradictoris, imperfectes, capaços de les accions més absurdes.
Només de vegades, quan no tenim més remei, emprenem accions necessàries, valentes, accions que ens marquen per sempre.
Ara l'església es buida, la missa no s'ha celebrat. Aneu-vos-en en pau."
((Infidels-capítol38.3ªtemporada))
lunes, 7 de febrero de 2011
Seguimos con el 4sq.
En esos entonces os hablé del tema y al parecer a cientos de kilómetros a la redonda, casi nadie conocía esta nueva red social 2.0 que entonces parecía que estaba brillando con su máxima intensidad en Estados Unidos. Ahora, unos meses después, 4sq ha crecido increíblemente en cuanto a usuarios, lugares en los que checkear y el afán por competir con los amigos/conocidos y converstirte en alcalde.
Y yo..., bueno, yo una geek de este minimundo irreal, una freak de las badges, los mayorships, los tips y los partners. Cómo yo diría, toda una curiosa del check-in. Aunque mi tía, ya sabemos todos lo que diría, que soy una enganchada del móvil y que estoy obsesionada con los mayors.
Qué cachonda la tía. Verás tu cuando mi tío tenga el HTC. A ver quien es más chekinadicto de los dos.
73 mayors
20 badges
2242 check-ins
31 amigos
viernes, 4 de febrero de 2011
Hay mitos que caen.
Días, horas, minutos, instantes..... momentos...; muchas veces todo es tan sólo, cuestión de segundos.
jueves, 3 de febrero de 2011
Nunca esperes la especialidad.
Un sofá blanco, cojines a juego, televisión de plasma mirándote fijamente y ni un cuadro colgado en la sala. Blanco, negro y rojo, junto al gran ventanal a rayas cual cebra del zoo.
Silencios, barullo de anuncios publicitarios a las 9 de la noche y más silencios. Series, programas, películas...; buen escondite de las palabras que en realidad quieren salir pero que no pueden.
¿Sabéis cuando uno se encuentra en esa situación en que sabes que controlas absolutamente todo, tanto que te gustaría controlar menos?
Uno de esos momentos en que estás jugando al parchís y sabes que al contar 30 ganas la partida. Un momento que irremediablemente iba a darse a lo largo del juego. Un momento en que la tensión, la dureza, la resistencia y el hielo se parten por la mitad y estallan en mil sensaciones.
Creo que la próxima tarde que Marta me diga de jugar al parchís, le diré que juguemos a la oca. Es mucho menos predecible, previsible e imaginable....., siempre puedes caer en una oca, cantar de oca en oca, contar tres y caer en el pozo. Y eso, nunca te lo esperas.
Rompiendo el hielo - Rafa Pons.
sábado, 29 de enero de 2011
Me pone de buen humor.
viernes, 28 de enero de 2011
Encantada de haberte conocido.

¿Y a quién no le gusta pasear?, toparse con las estrechas callejuelas mojadas de la Barcelona antigua, parar a tomarse un te en el más calentito y escondido sitio e intercambiar conversaciones como dos cómplices de toda la vida.
Y disfrutar de tu acompañante.
Marta siempre me dijo que hay personas que solo pueden empatizar con otras que son como ellas. Quizás sea cierto.
Una gran amiga me descubrió un día ese lugar y yo se que ella solo lleva a sitios tan especiales a personas especiales. Y así voy a hacer yo, cual cadena de favores.
Hay que agradecer y aprovechar los pequeños regalos que te da la vida.
Y uno de ellos es tomar un cálido te en el Caj Chai.
Sin ninguna duda.

