lunes, 29 de agosto de 2011

Etapa 20. Fin.

Hoy seré breve. Es lunes 29 de agosto del 2011. Y alrededor de las 20:00 finalizó #larutadeoriente, primera ruta en moto contada a diario que he seguido con curiosidad y emoción. Por su gran conquista a Estambul y de los Balcanes pasando por 15 países. Todo en 21 días. Un total de 10.100 kilómetros. Y todo esto, desde Terrassa. 
Y mira que yo siempre he creído que los de la capital del Vallès Occidental no molaban. 
Dale una moto a un terrassenc, y conquistará el mundo.

Terrassa y el final de la Ruta de Oriente. - http://thelongwaynorth.com/?p=848

domingo, 28 de agosto de 2011

Marta siempre busca a alguien.

En el fondo todos queremos ser como Marta. Y Marta quiere ser como todos. 

Y es que al final, nadie quiere ser como es y todos quieren ser como es otro. O no. O si. O no se. 
La cuestión no es cómo queramos ser, sino cómo queramos que sean los que hay a nuestro alrededor. Marta tiene amigos, de eso no hay duda; buenos, no tan buenos, cercanos, algo más lejanos, de verdad, de pacotilla.... vamos, una amplia variedad que podríamos seguir etiquetando si de eso se tratara. Pero no. En realidad, para variar un poco, voy a contaros algo que Marta siempre dice. Y pide, y se deja llevar. Y busca un lugar de la ciudad dónde perderse y luego encontrarse, dónde hartarse, saciarse, y respirar.

Marta quiere disfrutar, reírse hasta no poder más; quiere a alguien que cuando se emborrache le lleve en brazos a casa, que le rompa y desgarre una y otra vez sus medias azuladas y que luego le compre otras. Que le haga el amor contra la pared y se meta con ella en la bañera, que se pierda para después rescatarla de entre los gigantescos y oscuros laberintos del callejero; alguien que monte sobre un majestuoso tigre blanco, que saque su espada y la defienda de espantosas víboras, crueles pirañas y temibles putas.
Alguien que con mil cajas de colores pinte y cosa disfraces en sus días nublados y los convierta en buenos y soleados, que no se enfade si no la entiende y no busque explicación concreta. Que le saque la lengua y le guiñe un ojo cuando se ponga tonta y le haga enmudecer hasta niveles inimaginables. Alguien que no piense que va a estar ahí para siempre pero que tampoco nunca lo dude. Que no le haga sufrir porque sí, pero que tampoco alardee y le venda amor eterno manoseado. Alguien que no la compre con fabulosos regalos pero que tenga mil detalles en papel pegados cada mañana en la nevera cual post-it amarillo se tratara. Que nunca disfrute viéndola llorar y le haga reír cuando las ganas sean nulas y ausentes.
Alguien que una noche decida perseguirla por las calles, la detenga, la mire y trate de conocerla de nuevo, que la coma con la mirada, que ella lo sienta y le tiemblen las piernas sin control. Alguien que esté loco por ella y no se olvide de decírselo los días de resaca, de trasnoche infinito y amaneceres de jolgorio. Alguien que nunca se canse de inventar nuevos nombres para despertarla, que si se pone animal, que solo sea en la cama y le asfixie a besos por la mañana.



Alguien que deje guiar sus pies, que se deje llevar a dónde sea sin preguntar a dónde va, ni tan siguiera si sabe que la dirección es el huerto de la esquina. 



Y es que Marta, en el fondo, mola.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Rodeada de pingüinos.


Pensar en verde, caminar sin destino y revivir lo vivido. Aire de verano con brisa húmeda, empalagosa y muy calurosa. Así están siendo las tardes de agosto. Y recorrer Barcelona en busca de una refrescante horchata que te devuelva las ganas de pensar. Y refugiarte en cualquier rincón con aire acondicionado; sea tienda, papelería, restaurante o biblioteca.

Este mes de agosto me voy a llevar el cupo de bibliotecas. De hecho en 4sq ya me han dado puntos extra por visitar más de tres días seguidos sitios como este. Incluso me han acusado de haberme enamorado del bibliotecario. Lo gracioso es que normalmente, las bibliotecas a las que voy, hay bibliotecaria, nunca bibliotecario. Eso sí, hay algo que me llama mucho la atención. Los pingüinos. En la mayoría de bibliotecas hay pingüinos correteando por todos los rincones, entre estanterías y leyendo libros en los sofás de descanso. Pingüinos que hacen cola para entrar ya desde antes de que abran. Pingüinos que me obligan a ponerme pantalón largo y chaquetilla en pleno mes de agosto si no quiero entrar en estado de hipotermia. Y claro, cuando sales a la calle, después de varias horas de estudio rodeada de pingüinos, te desnudas, te deshaces de todo lo que puedes quitarte de encima porque crees que vas a derretirte en cuestión de segundos.

Sí, de eso venía yo a quejarme hoy, de los pingüinos en las bibliotecas y del agosto caluroso en Barcelona. 

viernes, 19 de agosto de 2011

Esto merece algo especial.

Tengo que decir que nunca había seguido un blog tan de cerca. No al menos durante más de 3 días seguidos. Y no, no soy de las que tienen RSS y por lo tanto no me llegan avisos a mi correo anunciándome de nuevas actualizaciones. Soy más de F5. Y de tener una especie de rutina diaria antes de ir a la cama. Eso es lo bueno de no seguir muchos weblogs, que puedes hacer repaso rápido sin emplear excesivo tiempo.
Por cosas de la vida y mis inquietudes de curiosa, hace unos meses descubrí uno que me llamó la atención. Vale, tengo que reconocer que no me impresionó por la forma que tenía de escribir, ni tampoco por lo que a primera vista decía, sino que fueron las ganas que ponía en contar las cosas y por la razón y finalidad que tenía en ello. Querer compartirlo es estupendo. 

Empecé leyendo acerca de su viaje en el 2010, 14.000 kilómetros en 25 días habiendo recorrido 16 países en solitario. Cabo norte era el destino. Seh, me impresionó, sentí curiosidad y verdadero interés por conocer a la persona que se escondía detrás de ese casco que había llegado tan lejos. Eso sí, todo lo que leía estaba en pasado. Pero este verano había una nueva ruta que hacer, #larutadeoriente y ya que me consideraba una principiante pero buena seguidora, iba a tener el privilegio de seguir los preparativos previos, el viaje día a día y el destino ansiado. Y todas las aventurillas, pequeñas y grandes peripecias que  ello comportaba. Y lo he hecho. 

Hace unos minutos he podido ver que después de 11 largas y duras jornadas, ha llegado al destino esperado, Estambul. ¡Casi lloro de la emoción señores! ¿Y ahora qué?, pues ahora, la vuelta. Casi toda persona que disfruta con grandes trayectos en moto te dirá (y voy a mencionar la cita que encabeza su blog) que lo importante no es el destino, sino el camino. Y yo, habiendo podido seguir el día a día de este último viaje, ahora lo he entendido. Así que os invito una vez más a todos aquellos interesados en los grandes viajes en caballos de dos ruedas, que visitéis esta bitácora llena de preparativos y aventuras; The Long Way North. 

Lo mejor de todo, que lo cuenta en primera persona y eso, ya lo hagas mejor o peor, siempre te da puntos extra. Y si además lo acompañas de fotos impresionantes de todos los parajes recorridos, mejor que mejor. 
Con el tiempo me he dado cuenta que además de ser un excelente fotógrafo, ha evolucionado en todos sus viajes así como en la redacción de ellos.

Siempre he dicho que en este mundo hay dos tipos de post, los que al final del texto me ponen la piel de gallina y los que no. Y sin duda, sólo de imaginar la aventura del viaje que cuenta, ya te estremeces de emoción. Ahora que ha llegado al final, solo le queda volver. 
Ah sí, pero antes, como todo buen motero, comprar la pegatina de su destino.

¡Mis más sinceras felicitaciones por su gran andanza!

Fabulosa.

Hoy no voy a hablaros de Marta.
Voy a hablaros de una persona que desde siempre ha sido alguien importante para mi. Y por supuesto, yo para ella. Fui su primera sobrina y por ello ya tengo puntos extra. Todos dicen que somos muy parecidas, tanto físicamente como en carácter y que frente a una foto, sonreímos de igual manera y posamos igual. Yo siempre digo que nosotras no es que tengamos sonrisa fotera, es que somos fotogénicas con nuestra sonrisa habitual y siempre casi siempre salimos bien en las fotos.
Sí, sí, os estoy hablando de mi tía Mailo. Quizás nunca le haya dedicado un post exclusivamente a ella, pero hoy me apetecía. Después de recibir una llamada suya se me despertó el instinto familiar (¿tenemos de eso?) y me dieron ganas de escribir. Seguramente no lo verá, pero solo es a alguien más a la que me gustaría darle las gracias por estar ahí, que aunque los momentos por los que estoy pasando ahora sean difíciles, se que me apoya, que me quiere y que entiende cualquier cosa que decida hacer.

¿Nunca os lo había dicho? Es fabulosa. Aunque no siempre se lo diga. Y lo se desde el instante en que me enteré que en un momento crítico de mi vida, inconscientemente y sin premeditación, dije que de mayor quería ser como ella.

jueves, 11 de agosto de 2011

Pues eso.

Cuando mirarse el ombligo resulta más una obligación que un pasatiempo. Cuando mirarse el ombligo es realmente necesario e indispensable.
Marta siempre dice que mirarse el ombligo está mal, que hay más mundo ahí fuera pero sabéis ese momento en que te das cuenta que a lo largo de toda tu vida no te lo has mirado lo suficiente?

Pues eso. 

miércoles, 10 de agosto de 2011

¿Entendido?

Momento calmado, pausado, sereno, difícil y duro. Tranquilo y sosegado, pensativo y muy reflexivo. Así tiene que ser. Hay momentos en que es necesario un cúmulo de adjetivos como este para pasar un trance que a la larga te va a proporcionar una etapa llena de mejoras. Todo sigue su curso, transcurre poco a poco, cual río lleva sus aguas a su cauce y que, con el tiempo, desemboca en alta mar, suave, templado y muy despejado.

Cuando todos los que a mi me importan lleguen a entender que esto no es, ni ha sido un simple capricho, un arranque egoísta o un cúmulo de acciones inconscientes, todo irá mejor, sin duda. Por lo pronto, me basta con saber que en casos como este las personas implicadas son las que realmente son importantes y que curiosa y típicamente se reducen a un par de pares de ojos, dos pensamientos distintos, cuatro manos que se estrechan y dos voces que se entienden. Todo lo demás, es secundario. ¿Entendido?

Marta siempre dice que el tiempo nos ayuda a sanar y apaciguar las cosas, tranquiliza espíritus y mentes y nos regala instantes que todos merecemos. Nunca te apagues, nunca cierres los ojos, nunca te engañes ni dejes que te presionen y sobretodo, nunca dejes de sonreír porque si no, ahí estará el problema.

martes, 9 de agosto de 2011

¿Puc jugar a la Witt?"

El par de mexicanos que nos ha estado acompañando durante estos últimos casi dos meses se han marchado, han regresado a su tierra natal  no sin decirme antes que me cuide, que sonría y que los voy a tener aquí, muy pronto. ´

A pesar de todo el jaleo de habitaciones, de luces encendidas más rato de la cuenta, de montañas de platos por fregar y mil lavadoras que tender, partidas al uno en el tren, metro o funicular, partidas a la wii o al Ashon, excursiones por Barcelona, idas y venidas a parques de atracciones o las risas con mi primo Agustí, lo han valido.


Un beso muy fuerte chicos, os veremos pronto, lo se.

lunes, 8 de agosto de 2011

D.E.P.


Es como esas cosas que no te esperas, que te vienen de sopetón y sin avisar. Esas noticias que no quieres oír o que nunca creerías que las ibas a oír. Al menos, no ahora, no tan pronto. Y es que es muy complicado para uno mismo saber que un amigo ya no está y que no volverá a estar nunca más. 

Dudo que pueda despedirme como lo ha hecho ella así que si tenéis tiempo y queréis comrobar cómo es una despedida como él se merecía, sólo tenéis que leer. 


Adiós amigo. Hasta la vista.

domingo, 10 de julio de 2011

Menuda mente la de Marta.

Caminaba por las iluminadas pero oscuras calles estrechas del gótico. Era tarde y en una de las esquinas sonaba una guitarra en su estilo más acústico, dando melodía al paseo entre amigos de esa noche. La conversación fluía, los silencios eran adecuados y parecía que lo común y cómodo iba a apoderarse de la situación. Todo correcto, a veces poca profundidad y otras lejos de lo superficial, el rato pasaba.
Es como uno de esos momentos que te parecen eternos en los que de repente no sabes qué decir, ni qué contestar porque lo único que se te antoja es el frío de esa pared. Y es entonces cuando te viene a la mente trocitos de instantes como este:

"Y cuando la penumbra se apoderó de la situación, esas paredes frías ansiaban su fuerza y su desgarro, y así sentir la inmensidad de ese deseo constante que posiblemente sólo era producto de su imaginación. Aquella esquina perdida entre rincones estaba a punto de observar las ganas de la noche, el deseo del pensamiento y los suspiros incontrolables que iban a salir de ahí. Y fue entonces cuando le miró, lo acercó a ese muro helado sin avisos ni pretensiones y le hizo partícipe del descontrol más ansioso jamás imaginado. Ahora, no iba a detenerse  y sin duda, las manos ajetreadas tenían una avance despiadado. Un encuentro fortuito, eternamente lento, rápidamente pasional y estrepitosamente sexual, había dominado su pensamiento. Pero él, jamás lo sabría."

Marta siempre dice que la mente, en ocasiones, puede asustar, así que reduzcamos todo al silencio y al dejarse llevar. 

sábado, 9 de julio de 2011

#sábadodelimpieza

MeloKa&ClaRa
Haciendo una pausa en este sábado de limpieza de hoy. La música no ha parado de sonar en toda la mañana y es que parece que bailando se pasa mejor el aspirador. 
Hoy hace sol veraniego, brisita estupenda y no hay ni una sola nube en el cielo, pero me apetecía quedarme esta mañana aquí en casa, aprovechando que estoy sola, para hacer lo que me venga en gana. Y si quiero barrer en bragas y cantar como una loca, pues que nada me lo prohíba. Veremos a ver qué depara esta tarde/noche.

Mientras, echando un vistazo a unas fotos en una de las playas de Riviera maya, me han venido estupendos recuerdos. 

Venga señores, buen sábado. A Disfrutarg!


(Canción del día: Whatever - Oasis)

TourEuropa11'

El trío de mexicanos se han ido de tour por Europa. Qué suerte la suya. A disfrutar por Amsterdam, Ibiza, Roma, París y Londres. 
Mientras, yo estaré por aquí, disfrutando del solecito, de la playa, de las buenas compañías y de las conversaciones interesantes. Porque Barcelona y alrededores, también es digna de unas buenas vacaciones.

viernes, 8 de julio de 2011

Momento gin tonic.

Definitivamente los gin tonics tienen algo especial. Vale, sí, no son dulces y tampoco es una copa que te invite a seguir bebiendo, pero sin duda refrescan y enriquecen el ambiente. Yo no se si será por las burbujas del anhídrido carbónico de su tónica o por las propiedades medicinales que dicen que tiene la ginebra, pero tanto combinando el agua tónica con una Bombay Saphire o una Hendrik's, parece que el resultado es extraordinario.

Hay veces en que todo empieza de la forma más curiosa. Es como en una de esas ocasiones en que vas a comprar lo necesario para una cena improvisada. Una sopa de melón que sin tener varias líneas de elaboración, de lo más sencilla, fácil y rápida, acaba teniendo un buen resultado, aunque no lleve fresas por encima.
Mientrastanto, una radio pone música a la velada de anécdotas curiosas, comentarios graciosos, llamadas sorprendentes y conversaciones de lo más directas. Y de repente, las teclas de un piano empiezan a sonar y te fijas en la rapidez de las manos que de forma muy resuelta pero algo entrecortada, tocan repetidamente una melodía conocida. Y es entonces cuando te preguntas, si verdaderamente ese dedo anular que tan bien toca ese mi, ese do o ese sol, puede manejarse de igual forma en otras situaciones. Y es que siempre he dicho que el piano me encanta, me gusta cuando suena, intenso, fuerte y prolongado, rítmico y armonioso.

Esa melodía consigue llevarte a paseos de noche, con viento, aire, fuerza en la cara y en la piel; rápidos, seguros y majestuosos. Sólo te hace falta un vaso de agua, una palmadita en el lomo y una mirada deseosa para descubrir que cualquier cicatriz en el cuello coordina perfectamente con lunares cerca del ombligo. Tranquilidad, confianza, una sonrisa y todo tan sencillo como se quiera que sea.
Marta siempre dice que los pensamientos más chocantes, sobretodo los más extravagantes, acaban siendo los más singulares y son precisamente esos los que hacen que historias como éstas sirvan para divertirse y deleitarse.

¿Y sabéis qué? no hace falta que sean amargas, ni burbujeantes, ni siquiera medicinales como un gin tonic, eso sí, siempre te refrescarán, te enriquecerán y disfrutarás con ellas. 

jueves, 7 de julio de 2011

8, 9 y 10 de julio.

Vale, no tengo una, ni la voy a tener nunca. Además, no es que sea una aficionada innata pero es la primera moto con la que recorrí Barcelona de noche y por eso la hace especial. Así que este fin de semana voy a ir a verlas.

jueves, 30 de junio de 2011

#improvisando.

Estaba anocheciendo y la chica misteriosa seguía allí,  con su flequillo de lado, sus ojos algo cansados y el andén bajo sus pies viendo oscurecerse el día. La gente pasaba y ni siquiera se percataba de su presencia, pero ella ahí seguía, jugando con el tirabuzón de su larga melena. Nunca le había gustado demasiado llamar la atención así que qué nadie se diera cuenta de que estaba ahí, tampoco le molestaba demasiado. Mientras no la pisaran, nada malo podía pasar. Oía el silbido de las locomotoras y la ausentaban de todo. Sólo escuchaba eso de vez en cuando. Su cabeza estaba en otra parte, en un lugar donde las nubes, el viento y los rayos de sol, ya habían desaparecido hacía unas cuantas horas.

Podía sentir esa esencia como si la tuviera a dos centímetros de su cuello, lograba analizarla como si estuviera rozando su mejilla y recorriendo todos y cada uno de los rincones de su piel. Le estremecía solo de imaginarlo, de pensarlo y repasarlo una y otra vez. Le encantaba esa sensación de disfrute. La locura se había apoderado de ella en ese preciso instante y ya nada podría parar. La mente mueve montañas y esta vez no iba a ser menos. Suspiró tan intensamente que tuvo que controlar el gemido intenso que le proporcionaba toda aquella situación.
Casi como una sacudida...

viernes, 24 de junio de 2011

Control descontrolado. Déjate llevar.

Hacer las cosas como si no existiera un mañana, como si fueras a morir hoy, como si creyeras que nunca más pudieran volverse a repetir. Así me gusta vivirlo, sin control, sin relojes, sin prisa, sin tiempo ni espera, sólo en esencia, con total disfrute, ansia y deseo. Cómo si todo se redujera a una sola aspiración seguida de una espiración; un suspiro cercano, de bienestar, intenso, agradable y muy amistoso.

Correr por curvas de caminos entre montañas, con la intensidad del viento chocando contra ti y una mano amiga que te presione con fuerza y te diga que también quiere disfrutar. 
Marta me dice en todo momento  que me paso la vida intentando sacar lo mejor de todos y obviar lo más fastidioso y maniático. Y siempre, con una sonrisa en los labios para ver si así, consigo contagiarla a los demás. Me gusta mirarles, probar de llegar hasta la parte más interna de su pupila y hacerles entender que incluso la culpabilidad, el estrés o la tristeza no tienen sentido en esos momentos, que cuando estás viviendo intensamente ese instante en el que te encuentras, todo lo demás queda relegado, en segunda posición y sin apenas importar.

Muchas veces sentimos la necesidad de tener el control de las cosas, porque se supone que el control está anexo, adyacente, contiguo a un clip, una grapa, un enganche que lo une a cómo deben de ser las cosas. 
Tener el control no es más que controlar que se hagan las cosas de acuerdo a cómo lo decide alguien. ¿Pero quién establece la manera a cómo tienen que ser las cosas? 
Y es que es precisamente en uno de esos momentos tan inseguros, tan intensos, nerviosos, sorprendentes y repentinos en los que no piensas lo que está bien y lo que está mal, cuando deberías dejarte caer sobre una amplia, coloreada y sedosa manta india y sentir que lo más fabuloso y desbordante es que en ese instante, no controlas absolutamente nada.

Porque queréis que os diga una cosa? Muchas veces, el descontrol más inseguro, te puede proporcionar una seguridad absoluta.

domingo, 19 de junio de 2011

El momento.

Era un día de sol, sin nubes en el cielo y un golpe de viento que enseguida te podía embriagar los sentidos. La combinación de colores azules, verdes y caobas parecía casi imposible, pero en esencia, juntos quedaban de vicio. Olía a mar, a espuma blanca, a arena de la orilla y a hierba mojada, a brisa de gaviotas y a niebla en el horizonte.
 
A lo lejos, por el camino que surcaba la colina se oían unas motos grandes, potentes y  poderosas acompañadas de su estruendoso acelerador. El barullo de aquellos caballos motorizados sabía a libertad y a locura.

Ese día, a Marta se le había ocurrido ponerse medias, de textura fina, delicada y lisa, tan delgadas que incluso podía sentir el aire rozando sus rodillas. Nunca hubiera imaginado, ni siquiera en esa misma mañana soleada, fresca y primaveral, mientras preparaba su maleta de tonos verde pistacho, que incluso los momentos más inesperados te pueden regalar un instante sorprendente. 

Ese había sido un buen momento.

martes, 14 de junio de 2011

#3.

Voy a ser directa, concisa y óptima. En este mundo hay tres tipos de hombres, los que se les ve venir desde un principio, los que parecen mosquita muerta pero que en realidad no lo son y los que son sosamente tontos de verdad.

En primer lugar, los que son tontos. Con ellos no hay que preocuparse demasiado, ni actuarán, ni les verás venir y ni siquiera ir. Sosos, parados, correctos, quietos y muy tranquilos. A éstos, simplemente hay que incentivarles e insistirles hasta más no poder, porque incluso a ellos, les gusta hacerse de rogar.

Luego están los que se les ve venir. Con estos más o menos no hay problema. Se sabe a lo que van, qué quieren y en qué dirección van a tirar. Se muestran abiertos, simpáticos, extrovertidos y muy encantadores desde el tercer segundo de conocerte. Éstos es posible que ni siquiera hagan el esfuerzo por fijarse en tu mirada o tu sonrisa. Directamente irán más abajo. Si nada lo impide van a ir de frente y al grano de la cuestión. Desde el primer momento te van a hacer saber sea de la forma que sea qué es lo que les interesa realmente.

Y luego, luego están los peores. Los más peligrosos de todos, los que crees que no pero si. Los que parecen una mosquita muerta y luego ZAS!. Vaya si son chungos …que a veces no sabes ni por dónde te van a salir.
El problema que tienen éstos es que tienen lo mejor y lo peor de los otros dos. Pueden parecer sumamente sosos, rectitud debidamente educada, insubstanciales, vacíos, poco sentimentales, insípidos y de mirada borde. La primera sensación es que nunca sonríen y aparentemente nada les saca de sus casillas. Y cuando menos te lo esperas, te muerden el cuello. Y claro, te dejan tan sorprendentemente descolocada que ni siquiera te da tiempo de improvisar. A partir de ahí, por H o por B, cambian, saltan barreras o (directamente las derriban), te hablan, se vuelven ocurrentes, juguetones, bromistas, más o menos directos pero, a diferencia de los segundos, éstos se esfuerzan por mirarte a los ojos y fijarse en tu sonrisa. 

Y eso, qué queréis que os diga, siempre les da un punto.

miércoles, 8 de junio de 2011

Olores.

Vale, empezaremos por lo más horrible que te puedes encontrar; los olores.
Tengo que decir que hay olores que matan. De esos que te vienen al olfato mientras estás esperando en el metro o cuando has subido al tren. Olores tan terribles que se adhieren a tu nariz y no puedes deshacerte de ellos. Y así, para el resto del día. De esos olores que por mucho que te esfuerces, siguen pareciéndote un hedor incontrolable.

Y luego, luego están los otros olores. Olores que se convierten casi en esencias. Perfumes que te traen recuerdos a la mente casi sin esforzarte. Esos son precisamente, de los que vamos a hablar ahora. 
Tengo que reconocer que yo soy muy de olores. De los buenos olores, está claro. De hecho, me fascinan. Siempre he tenido facilidad por crear historias a partir de un olor. ¿Nunca os ha pasado que al oler un aroma te vienen momentos repentinos a la cabeza? 
Voy a hablaros de un olor en especial que me encanta. Una sábana acabada de salir de la lavadora; aún mojada, pero sin gotear, húmeda, fresca; recién colgada, extendida. Me recuerda a mi abuela paterna, a cuando sacaba la colada y subía al terrado a colgarla. Mezclarme entre las sábanas y oler a aquel limpio, aún ahora, me sigue gustando.

También  está el olor de un lugar, de una habitación, de una cocina o de un salón. El olor de los platos que cocina mi madre que aromatizan toda la casa, ahora que no vivo con ella, siempre los echo de menos. Los sofritos de paella son lo más y el aroma que desprenden, es inigualable. Luego está el olor a incienso de vainilla y canela. Me encanta como envuelve con su dulzor y una pizca de amargor el ambiente de una habitación.

Y por último, el olor que más me marca. El de ciertas personas. Un olor te puede gustar, te puede agradar, te puede atraer, avivar, estimular y hasta puede excitarte. Y es que a mí, según que olor, puede quedarse grabado en mi hipotálamo sin apenas darme cuenta. No es intencionado. Muchos pensaréis que hay perfumes que gustan a todo el mundo, pero es que no es solo eso, es el perfume que use esa persona mezclado con su olor personal. Porque sabéis una cosa; no a todos nos sientan igual las colonias.
Y es precisamente en el momento en que hablas con alguien más cerca de lo habitual, o que lo abrazas, o que le saludas con un par de besos o que le estrechas la mano, ese preciso momento en que, si su olor te agrada, te quedarás con él, para siempre.

Porque hay olores que matan, solo que de distinta manera según sean buenos o no.

domingo, 5 de junio de 2011

¿Fotogénica?

Por regla general, no suelo salir mal en las fotos. De hecho, mi madre me acostumbra a decir que tengo cara de foto y que siempre salgo igual. Yo siempre le digo que eso es mentira, que solo sonrío y ya está.
El caso es que, una de las últimas fotos que me hicieron, que se supone que es una de las más importantes que te haces en tu vida y que va a ser para siempre..., de esas que tu madre nada más verla se pone a llorar y que inmediatamente le coloca un marco y la pone en medio del salón, esa misma foto es la que peor sale, la que se ve con sonrisa más forzada y la que tiene un perfil sumamente desequilibrado. 
Esa es la foto de la orla. Tú estás ahí, con tu colorido, tu túnica y tu birrete, intentado poner tu mejor perfil, y al final la foto tan magnífica y eterna, sale horrible.

En fin, que le vamos a hacer.
Ahora entiendo porque casi nadie enseña su foto de licenciada.

sábado, 4 de junio de 2011

Yeah.Yeah.

¡Y ahora que digan que van a poner un Coco Bongo en Barcelona!

jueves, 26 de mayo de 2011

Que es muy diferente.

Nos llaman cotillas cuando en realidad somos curiosas.



miércoles, 25 de mayo de 2011

#decampoyplaya

Marta tenía un ratejo. En pleno mes de mayo parecía que todos estuvieran ya de vacaciones y ella estaba de campo y playa charlando con el que pillaba por ahí cerca. Miró el reloj y vió que era una hora apropiada para hacerlo. Le apetecía tomárselo y no había nadie con quien hacerlo. El más cercano prefería encender un gusiluz antes que tomarse un café.
Entonces fue cuando el teléfono le sonó. Igual sí que había alguien que prefería una visita a la máquina en vez de alquitranarse los pulmones. 3 minutos después ya tenía su vasito calentito y estaba sentada. Sorprendentemente esta vez no había rubias por ahí cerca, así que la única morena era ella.

A Marta nunca le han gustado demasiado las rubias. Yo no entiendo por qué. No se, nunca hay que generalizar. De hecho, creo que ella misma alguna vez en su vida ha tenido gran afán por las mechas color vainilla. A pesar de ello, su relación con las rubias, rubias, rubias (las de verdad, no las de bote) no ha brillado nunca por ser de lo mejor.
Esperando que alguien se sentara a su lado para charlar un rato, una camisa desigual bajaba las escaleras. Por lo general, esas camisas, son fáciles de reconocer. Te dan un aire de informal pero arreglao'. 

El caso es que durante esa mañana en la que al parecer, no había nada que hacer, un buen café de la máquina y un chocolate calentito junto a unas charlas sobre las vacunas, un intercambio de ideas acerca de lo que está acostumbrada la sociedad, quejas varias de dentistas-pacientes y frases memorables..., por unos momentos iban a solucionar el mundo. 

Al parecer, curiosamente, esa mañana, ninguna rubia iba a solucionar el mundo. Las/los morenos, sí.


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Aclaración postpostearelpost:

Vale, AINARA queda excluida en la lista de rubias.
(Por eso dije que no hay que generalizar.)

;)

lunes, 23 de mayo de 2011

Perfiles apropiados.

Me gusta hablar, me gusta escuchar, me gusta discutir, pero creo que lo que más me gusta es opinar. Igual me gusta demasiado e igual debería gustarme menos. El caso es que a lo mejor debería considerar la opción de callar mis opiniones, porque al final acabo pasándome de listilla y puedo llegar a incomodar hasta puntos infinitos.

Soy muy fan de dar por sentadas muchas cosas, de hecho casi todo y es que ser peliculera siempre ha sido una de mis mayores aficiones. A partir de ahí, ya creo mis historias. 
Y es que no puedo evitar observar a las personas, mirarlas, describirlas mentalmente y crear un perfil apropiado a ellas. Qué pasa, que nunca lo habéis hecho? ¿Ni tan siquiera intentado? Aunque creáis que esto es una manera de calificar, en ningún momento estoy prejuzgando a nadie. Yo no prejuzgo, yo solo creo perfiles. Perfiles apropiados. Y a veces acierto, otras muchas no, y la mayoría de veces, si me dejan, me doy cuenta que tampoco voy tan mal encaminada. 

Porque qué queréis que os diga; las miradas, los gestos, las formas de comportarse, de hablar, la entonación, incluso la manera de sonreír te describe por fuera, pero también por dentro. Sólo es cuestión de observación. Y luego, si me lo permiten, intentar conocer. Eso es lo más importante.

Así conocí yo a Marta. Primero la vi, luego la observé, luego intenté conocerla y al final se dio cuenta de que no éramos tan distintas. Y nos descubrimos mutuamente. 

viernes, 20 de mayo de 2011

#acampadabcn

Estaba yo en la biblioteca central, la de letras de la UB, en la Plaça Universitat con mis tratamientos de las múltiples patologías de las glándulas salivales, sus diagnósticos y sus vaciamientos ganglionares, cuando de repente el silencio sepulcral que de vez en cuando se cortaba con algún frenazo de un coche, se interrumpió.
Un megáfono gritaba a más no poder. Era una más de las manifestaciones, tambores y gritos de apoyo a la #acampadabcn.

Parace que esta vez, la gente se está moviendo. Por el bien de todos espero que estén aquí libre y voluntariamente sin necesidad de representar a nadie y que nadie les represente a ellos; que se unan por el malestar con la sociedad, con la economía capitalista que nos rodea y con todo el sistema político que no nos representa y del cual chupa mucha gente que no debería. Porque si es así, doy mi voto de confianza por esta acampada manifestante, esta lucha pacífica; firmo donde sea y cuando sea.

Y me encanta ver que Twitter ha sido una vía de escape y de unión y reunión para muchos. Que ha participado tanto en la #acampadabcn, como en la #acampadasol o la #acampadavlc.
Cuando algunos peces gordos creían que la sociedad estaba dormida, la gente se ha levantado, ha mirado al frente y ha dado el grito que hace tiempo debía haber dado. Pero ha sido ahora. Ahora ha sido el momento.

Veremos a ver las elecciones de mañana. De momento, la jornada de reflexión está siendo de todo menos de reflexión. Unámonos todos en Plaça Catalunya. Cambio y corto.

jueves, 19 de mayo de 2011

Cocina creativa.

Como cada año me encontraba frente a un sinfín de escaparates, artilugios e ideas que nunca me llevan a ningún sitio. Porque hacer un regalo a tus madre, siempre es complicado. Así que dimos con www.masqueunregalo.com. Eso estábamos buscando. Eso era algo diferente y era lo que queríamos. Además, era como hacerme un autoregalo a mi misma también.

Como a mi madre le encanta cocinar, decidimos regalarle una clase con un chef de alta cocina para que le enseñara que un plato, con poca comida, puede quedar perfectamente condimentado.

A las 7 y media de la tarde era la hora confirmada para que empezara nuestra clase. Eran las 18:15 y aún no habíamos salido de casa. Nervios. Después de todo el jaleo, al final conseguimos encontrar la escuela de cocina COQUUS, que estaba en una de las calles laterales del Passeig de Gràcia, subiendo un poco más arriba de la Av. Diagonal.

Llegamos, nos sentamos. Había 3 personas más. Seríamos 5, el chef Fran y su pinche Sofía.
Delante de cada taburete, había un dossier con un lápiz para tomar apuntes. Lo abrí y empecé a leer las tres recetas, a cual más espectacular. El menú que nos iban a enseñar esa noche y que luego nos lo íbamos a cenar tenía muy buena pinta.

De primero íbamos a hacer una ensalada de guacamole de mejillones en escabeche con vinagreta de piña. Nunca había imaginado que la mezcla de tantas cosas distintas podía dar un resultado tan fantástico.

El segundo plato era hamburguesa de Magret y foie con atadillo de espárragos y patatas pont neuf acompañado con salsa de manzana. Caviar para el paladar.

Y de postre, un delicioso pastel de chocolate, con pulpa de mango y espuma de coco. Aquí descubrí el uso del nitrógeno en la cocina y de que los sifones también sirven para hacer cosas buenísimas.

Vamos, una experiencia genial.
Igual, con tantas modernidades, artilugios y cosas varias, a partir de ahora, a mi madre le da por hacer espuma de cocido con un toquecito de menta.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Max y la cena.

Sí, vuelvo de nuevo con la frikada del #4sq.

Vale. No, no los conozco, no tengo ni idea de quién son y a qué se dedican, pero me parece que eso de saber en casi cada preciso momento dónde están, los hace algo más cercanos, digamos que buenos conocidos. Al fin y al cabo, eso de despertarse por las mañanas y ver que en tu barrita de notificaciones hay el icono de 4sq, hace despertar tu curiosidad y ver quién se ha adelantado a ti esta mañana.

Poco a poco, con los días y las semanas, estos checkins van convirtiéndose en algo más rutinario y sin darte cuenta, acabas aprendiéndote casi de memoria los recorridos diarios, dónde van y qué lugares visitan éstos buenos conocidos; sus desayunos, sus meriendas y sus cenas; dónde van a arreglar el coche, por sitios que viajan o restaurantes donde llevan a sus ligues a cenar.

Al principio, quizás asuste un poco esto, pero todo depende de cómo lo mires y de quién tenga acceso a esta información. Es por eso que igual, no está tan mal echar un vistazo a tu lista de amiguetes del 4sq y los que te resulten interesantes y despierten tu curiosidad, investígalos un poquito. Más que investigarlos, curiosear a quién le cuentas dónde estás en casi cada momento. Los otros, los quitas.

Y si se da ocasión en que a alguien le da por organizar una #cena4sq, pues adelante, que así sea. Os aseguro que puede llegar a ser muy divertido, y curioso también. Con ganas de repetir. Y de comer más caramelitos de colores. Todo un vicio.
Darme cuenta que hay gente tan distinta a mi que puede juntarse en un lugar, a una hora y relacionarse de forma tan sencill, es estupendo.


Al fin y al cabo, el foursquare hace amigos. O al menos, buenos conocidos. Todo un reto para mi curiosidad.

Sólo diré una cosa: Me he enamorado de un perro.

martes, 17 de mayo de 2011

La empanada de Marta.

Conocéis a esas personas que de tan correctas que quieren ser, pueden llegar a parecer sosas? Y yo no digo que eso sea malo, no, no, simplemente que de vez en cuando hay que dejarse llevar un poco, exteriorizar lo que vives por dentro, mirar a los ojos del que tienes al lado y decirle con una sonrisa lo primero que se te pase por la cabeza. Eso, si se te pasa algo.

A Marta, ese tipo de personas le suelen parecer muy atrayentes, interesantes y muy pero que muy curiosas. Tiene algo claro, los sosos, también sonríen. Y conseguir una carcajada de ellos, es todo un reto.

Que te estén esperando siempre gusta y si hace sol, aún más. Incluso aunque sea un desconocido que a ratos, no te parece tan desconocido. Incluso si apenas te mira a la cara cuando cruza un par de palabras contigo porque no sabe qué decir. Y él sabe que no sabe. No se le ocurre qué decir porque no es una situación en la que se suela encontrar habitualmente. Sus palabras son secas y austeras, cómo no podía ser de otra forma. Temas banales, el tiempo, las distancias entre lugares y la velocidad. Y así iba a ser y ella lo sabía, al menos, hasta romper el rato de protocolo en que era necesaria esa tirantez en el ambiente.
Curiosamente espeluznante y escalofriante se sintió Marta al bajar del tren. Es de esos momentos en que no tienes ni idea qué es lo que va a ocurrir, cómo te vas a sentir, qué vas a decir y cómo va a ir la situación. Si todo va a ser una broma o si realmente va a ser ameno. Si el cruce de tantas bifurcaciones, subidas, bajadas, rotondas y polígonos industriales va a llevarte a algún sitio o solo a campos y huertos. No sabes si va a ser divertido o no, pero curioso y gracioso, seguro.

Era difícil imaginarse que esa noche, la cena la prepararía ella. ¿Sabéis que existen hornos de cocina que pitan para avisarte de que tienes que ir a vigilar a través del cristal ardiente que el pastel no se queme? Yo siempre creí que a los hornos tú le ponías un tiempo y cuando hacía el pitido, es que el plato ya estaba. Mi abuela, así me lo enseñó. La suerte era haber escogido el tiempo correcto para que el pastel no se quemara. Pues no, ahora hay hornos que te avisan para que, encima de esperar, les vigiles. Curioso. Hacendosamente curioso.
En fin, que cómo le tocaba cocinar, las empanadas, a Marta, siempre le sacan de un apuro.

Un sofá blanco, cuadros apoyados en estanterías y muebles del salón y un olor a incienso que aviva las emociones. El incienso siempre me ha gustado, igual que las velas. Marta dice que entre muchas otras cosas, ayudan a crear ambiente. Y eso es cierto. No sabía qué hacer en los próximos minutos. Sólo le quedaba una cosa, improvisar. Pero aquel momento era tan sumamente incoherente, que decir cualquier cosa, hubiera estado fuera de lugar. Decidió esperar y observar. Dos sujetos realmente diferentes y tan unidos a la vez. Uno tan suyo y el otro tan claro.

La empanada estaba resultando todo un éxito. Y acompañada de un vino, más. O eso pensaba. La noche seguía su desarrollo. Poco a poco la cosa parecía que iba cogiendo un poquito más de color cual caramelos de mil sabores.
A ver, si esta vez lograba que las tiranteces en los diálogos, se convirtieran en algo más relajado y espontáneo. Que las barreras cayeran. Marta se sentía cómoda, cómo cuando pasas una noche de verano con un par de amiguetes tumbado viendo una película. La conversación fluye y los comentarios pasan a ser más inverosímiles. Pero te gusta. Te parece muy agradable. Llegas a hablar de temas tan improbables que te resulta hasta sorprendente.

Y así, hasta lo que se pudo. Marta consideraba que disfrutar de momentos como aquél, era fantástico, porque era una primera vez, y las primeras veces, nunca se repiten.

Una cosa había quedado clara para Marta, vaya, igual varias.
Una de las mejores maneras de conocer a la gente es a través de lo que declara en la renta anual; los hombres se van a Copenhague a ligar con rubias (o al menos, a intentarlo); las motos, incitan, activan y estimulan; toda persona soltera, acaba teniendo una habitación destinada al vestidor; y que hay cajas que, a pesar de lo independientes que parezcan ser, lo separadas que se pretenda que estén y lo distintas que opinemos que son, no son tan desiguales. Eso sí, definitivamente, juegan en ligas muy diferentes.


Aquél, había sido un buen momento.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Fútbol, sonrisas y máquina de cafés.

Te levantas por la mañana después de haberte dormido antes de que marcaran el último gol la noche anterior. Estás muerta, cansada y preguntas qué es lo que pasó ayer. Desde la cama abres tu Timeline para saber qué ha pasado en el mundo estas últimas horas. Te das cuenta que hubo un uno a uno y que por tanto el Barça ganó.
Todavía un día después todo el mundo habla de fútbol. Parece que este va a ser el mes del fútbol. Nadie habla de otra cosa, ni siquera de la que se supone que ha sido la boda del año. Perfecto. Lees y ves que ha sido una larga noche en la que la incivilización, la locura y el desmadre se ha apoderado de la ciudad condal. Casi incendian a todos y cada uno de los periodistas que hacían la retransmisión, la mitad de semáforos de las Ramblas están rotos y parte de la fuente de Canaletes está por los suelos. Bien, esto es el fútbol.

¡Pedazo de incívicos!

Sabes que esa mañana tienes una paciente a la que arregarle la vida. Por qué sí, nosotros arreglamos la vida, digáis lo que digáis y penséis lo que penséis. Recuperamos lo más importante de una persona: la sonrisa.
Las 10:30 de la mañna pasadas y ya estoy intentando explicarle a una mujer de unos 70 años que aunque su fractura horizontal está en el tercio medio de la raíz, sorprendentemente parece que no tiene sintomatología y que por tanto ella decide si sacar o no. Después de un largo rato en que me doy cuenta que ser odontólogo no es tan sencillo, decidimos ahorrar cual hormiguita durante todo el verano para en septiembre poder sacar ese diente y poner una prótesis. Me despido de la señora Francisca, le deseo buen verano y me dispongo a subir a la primera planta con ansias de mi suculento chocolate calentito.

Con las ojeras aún bajo mis ojos y ese cansancio que de vez en cuando arrastran mis pies, subo las escaleras, me cruzo con un par de conocidos, les doy los buenos días y me siento al lado de la máquina de cafés esperando que la gente acumulada frente a ella, se disperse. Aprovecho para checkear sin demasiado ímpetu. La máquina de cafés ya tiene propietario y no creo poder conseguir proclamarme Mayor a menos que aproveche sus vacaciones para hacer check-in indiscriminadamente. Saco mis 0,35 céntimos del bolsillo derecho y antes de introducir la moneda me doy cuenta que en la pantallita de la máquina pone NO FUNCIONA. Y yo que sigo queriendo mi vasito que me alegre la mañana, ni que sea en solitario, sin conversación ni comentarios... disfrutando de mi chocolate. Hoy toca joderse. Cómo veo que esto no va a solucionarse rápido, ni siquiera me molesto en invitar al Mayor a disfrutar de uno de sus cafés diarios y de mi sarcástica pero simpática conversación habitual. De todas formas, los de las plantas de más arriba siempre andan muy ocupados, o eso dicen.

Me vuelvo a la planta 0. Esa mañana no tendría mi chocolate, pero tampoco habría café para nadie. Ni en ese momento ni por el resto del día. Eso sí, a pesar de no haber razón para hacer un coffebreak teníamos la suerte que el ambiente era bastante azulgrana y que aunque no se pudiera hacer un pequeño/gran descanso y disfrute frente la máquina de cafés, la gente sonreía.



A veces pienso que el fútbol es cómo una máquina de cafés, si al meter la moneda te dan lo que esperas, las sonrisas son infinitas.
Curioso.


[Escuchando: Nada es gratis en la vida - El cuarteto de Nos.]

viernes, 29 de abril de 2011

Yo bien, ¿y tú?

¿Las conversaciones cortas, estrechas, profundas, curiosas y hasta inquietas, asustan?

jueves, 28 de abril de 2011

Degustando el paladar.

Profundizando en uno mismo.

El otro día, para matar mi curiosidad de por qué no había sabido de ella en estas últimas semanas, al final llamé a Marta. La noté algo fastidiosa. Cómo quejiga de la vida. Floja. Cómo aturdida de todo. En fin, rara raríssima.
Parece que últimamente está teniendo más tiempo de lo habitual y le está dando más vueltas al tarro de lo que debería. Yo siempre le he dicho que eso no es bueno, que pensar, reflexionar y recapacitar es una de las peores cosas que uno mismo puede hacer para pasar el rato. Mujer!, que hay muchas cosas qué disfrutar!
Al final, después de insistirle una y otra vez, me dijo que hay veces en que no le gusta ser como es. Ay caray!, a nadie nos gusta ser como somos! o al menos, nadie está contento con uno mismo. Nunca. Pero ella decía que menos, que sí que es verdad que con el tiempo ha cambiado algo, que ha aprendido a controlar según qué reacciones y que más o menos puede sobrellevarlo.

Seguía sin entenderla. Yo siempre he conocido a la Marta correcta, entusiasta, alegre, sonriente y valiente. Ésa que se atreve a todo y que hace reír al más desconsolado. Y ésta desprendía cobardía hasta por las orejas. Quizás había sido el tiempo de los últimos días, tan lluvioso y gris que angustia a cualquiera. En eso nos parecemos ambas. Ya veis, la meteorología de la vida, que nos afecta.
Le dije que no quería verle así. Menos mal que Marta me conoce y sabe como soy; en el momento que abrí la boca para animarla, cualquiera hubiera dicho que estaba enfadada. ¡Que no! que he hablado de ello un millón de veces, lo mío no es hablar calmado y silencioso, ya lo sabéis. Aún y así, escuché su voz un poquito decaída. De la risa profunda, nada de nada. Muy migrañosa toda ella.

Traerla a dar mi paseo habitual dónde yo suelo hacer eso de "encontrarse a una misma" por mi recorrido particular, no era posible esta vez así que se le ocurrió tomarse unos días, coger carretera y manta al sonido de la música, sentarse cerca de un lago bajo la sombra de un árbol y leer un libro, escribir en su pequeña libreta y mirar al horizonte. Tenía que cambiar un poco esa rutina adquirida y darse unos lujitos. Masaje por aquí, bañito por allá, alegrar el paladar y los sentidos.

De vez en cuando todos deberíamos tomarnos un rato para mirar(nos) desde fuera, perdernos y volver a encontrarnos. Igual así nos pareceríamos un poco más a Marta. Igual nos daríamos cuenta que incluso los mas fuertes, también decaen. Que los miedos y la cobardía nos llegan a todos. A ver que os pensabais.

Pero tranquilos, que de todo se sale. Que todo pasa.

:)

domingo, 24 de abril de 2011

#elchiste.

Vale, ok, esto va a ser corto.
Estos días mi casa de Molins parece un chiste.
Veréis.
"Esto es un mexicano, una catalana, y un valenciano ....."
Sí, sí, ya se...no os resulta gracioso, pero a mi me lo parece. Esto de que en esta casa estén conviviendo 2 mexicanos, 2 catalanas y un valenciano y que a pesar de discutir acerca de cómo mata Sant Jordi al dragón; a pesar de decirle directamente y sin contemplaciones a un valenciano que su forma de hablar no es un idioma y que me suena feo; y a pesar de llevar a un mexicano durante 7 horas al museo de la ciencia y no morir en el intento.... parece que aquí hay calma, buen ambiente y buenas conversaciones. Sonrisas, risas, silencios, películas que gustan y programas que nos parecen graciosos (porque sí, después de no se ni cuánto tiempo ya, en Molins, vuelve a verse la tele. Curiosamente, ahora que Aaron venía, a alguien se le ocurrió comprar una de esas antenas portátiles. Y sí, la tele volvió. Eso sí, sin antena3 y sin tele5. Lista de canales televisivos que muchos querrían en sus casas. Sobretodo mi tío. Pero claro, a mi tía no creo que le hiciera mucha gracia. La tele sin t5, no es la tele.)

En fin, que están siendo buenos días, que del jetlag ya ni me acuerdo, que los paseos por la Barcelona que a mi me gusta están siendo estupendos. Enseñar Barcelona a mi manera a alguien que no conoce esta ciudad, creo que no se me da nada mal. Ya se sabe por aquí que tengo una extraña adoración por el gótico, el born y el raval. Y nada como transmitirlo.

¿Y sabéis lo mejor de todo?
Que momentos como todos estos, no me los quita nadie. Nada como hablar en catalán durante más de 15 minutos con un indio, casado con una catalana mientras haces cola para entrar al museo con un mexicano. Nada como dormir una siesta al sol en los bancos de la Plaça de la ciència, dentro de un museo, con Aaron pegado a mi cabeza y roncando como un machote. Nada como llegar a casa y encontrarme a Montserrat y Jaume en plena partida de monopoly con mis primos (partida que yo llevo atrasando desde tiempos inmemoriales).

Jaume mola.
Montserrat obviamente mola.
Gera mas.
Y Aaron...., bueno, Aaron es el amigo de Gera más chido. Creo que hoy ha sido el día que más tiempo he pasado con él desde que nos conocemos y no ha ido tan mal. Al menos, aún no está llorando. Y sabéis qué.... creo que voy a presentarle a Marta, que por cierto, hace días que no me llama.

miércoles, 20 de abril de 2011

#viajefinaldecarrera

Después de hoy, puedo decir que la Clara ha creado una resistencia al jetlag. Eso sí, me he levantado a las 12 de la mañana.
En fin, un balance general. Bien, ha estado bien. Sus más y sus menos. Momentos magníficos, eso sí, pero he descubierto algo, no me gusta viajar en grupo y mucho menos en grupos grandes. Y nosotros éramos 63. A mi me va más eso de las cortas y pequeñas distancias en una conversación en grupos reducidos, porque luego, intentar conversar y relacionarse con chiquicientosmil, nunca sale bien. Por todo lo demás, genial.

El viaje de final de carrera ya se ha terminado, ha acabado, pasó, y se esfumó sin casi darme cuenta.
Eso sí, tengo que decir que mi tercera visita a México no ha sido sólo para tener un tercer sello en mi pasaporte, sino porque esta vez ha sido una manera más, y diferente a las anteriores, de visitar tierras mexicanas y debo reconocer que me quedo con las anteriores veces. Creo que prefiero la aventura y lo inesperado, la desesperación del qué puede pasar y la inseguridad de cómo vas a afrontar situaciones concretas; la vergüenza de pedir un taxi y regatear el precio de vuelta, porque sí, en México todo se regatea, al menos, si vas de visitante.
En fin, que eso de tenerlo todo hecho, que absolutamente todo te lo hagan, te lo den, te lo pongan, te lo quiten, que tengas a tu servicio autobuses que te pasean de allí para aquí, que todo esté programado y que te miren como a un cebo del que se puede chupar la mayor cantidad de dinero, no mola mucho. A mi me va más el plan mochileo.

Y vale, sí, el macroresort del hotel Gran Palladium era impresionante, todo hay que decirlo y la pulserita es lo más. Me encanta eso de salir de cualquier restaurante haciendo un "sinpa" sin que te persigan, poder ir a cualquier barra y pedir lo que se te antoje en ese preciso momento o cambiar tu toalla por una nueva, limpia, planchada y calentita sin necesidad de poner una lavadora. Qué queréis, a lo bueno, todo el mundo se acostumbra rápido.

Ahora, de nuevo por aquí, con mil historias, mil fotografías, mil recuerdos, mil instantes y mil canciones que cada vez que lleguen a mi oído, de forma súbita e inesperada, me transportaran por un momento a las playas caribeñas de la riviera maya.
Porque un final de carrera, pasa, se esfuma, se evapora, y con el tiempo se desvanece, pero nunca, nunca, nunca se olvida.





martes, 5 de abril de 2011

#findevasco.

Unas plantillas para los pies eran el motivo principal por el que la señorita curiosa salía ese viernes de buena mañana hacia el aeropuerto de Barcelona dirección Bilbao. Eran las 5 de la mañana cuando el HTC empezaba a bailar al son del odioso despertador de todas las mañanas.
En ese preciso momento odié una y mil veces no haberme gastado 30 euros más para salir dos horas después. Es lo que tienen los vuelos baratos, que para ahorrar, hay que madrugar.

Todo bien, llegué a la terminal 1, me bajé del coche, despedí a mi madre, le di las gracias por acompañarme y entré al aeropuerto. Diez minutos después me di cuenta que llevaba sus llaves en el bolsillo de mi chaqueta, pero ya era demasiado tarde. Yo ya estaba esperando en la cola del control de seguridad y ella ya había casi llegado a casa. Ahí me di cuenta de lo que siempre me dice, que soy un puñetero desastre. Y te preguntarás que ahora por qué?; bien..., pues antes de ir hacia el aeropuerto, al salir de mi casa, bajar con el ascensor y mochila en mano, la Clara se había dejado los billetes encima de la mesa. Ese era el motivo por el que tenía sus llaves.

En fin; en el aeropuerto, poca relevancia..., igual un par de cosas destacables.... la cantidad de personas que les da por viajar a las 7 de la mañana en tiempos de crisis me parece absolutamente impresionante (eso es que no viajo mucho, ya ves) y lo otro.... se ve que siempre, siempre, siempre, sea por lo que sea, sea cuando sea y toque donde me toque ir, a la Clara siempre tiene la suerte de que su puerta de embarque es la que está más lejos, a la que no se puede llegar con cintas mecánicas y la que está menos indicada. Suerte la mía.

Y allí llegué. Me esperaban en el aeropuerto, con la sonrisa de siempre y bañado de azul. Un fin de semana por tierras del norte genial. Mirador en acantilados, playa de Laga, juegos con Nora y Erik por colchones en el suelo, baños en el mar cantábrico a principios de abril, bailes típicos, paella "a la vasca", hamburguesas en el bar del pueblo, paseos, excursiones con lluvia, niebla que da miedo por Orduña, baños en balneario de agua salada, fotos en la moto, paseos por la gran vía y pinchos en el casco viejo. Vamos, todo un #findevasco sensacional.

A Marta voy a tener que contarle que hay amistades infinitas que son realmente curiosas. Que hay hombros que se prestan solos y que hay manos que estrechan las tuyas cuando hace falta. Que hay abrazos que resucitan a un muerto y que hay conversaciones que sientan como una brisa primaveral de abril.



Fantástico.
Siempre dije que el norte me sentaba bien.




Eso sí, nunca dejes que un par de vascos te reten. Aunque sean dos pequeñajos.