lunes, 12 de marzo de 2007

Conversaciones infrahumanas con mis adentros.

Bueno, como diría un sabio amigo de la hija de Pepito Grillo, la historia sigue siempre su curso y no es que lo haga porque esta establecido así, ni escrito, ni preconcebido ni tan siquiera porque las brujas de un solo ojo tengan el hilo dorado de tu vida en sus manos, no, no, sino que uno hace que las cosas pasen.

Como dijo algún día un estupendo filósofo, las cosas fluyen y si fluyen no están quietas (elemental), y si no están quietas es que jamás lo han estado y por lo tanto no han podido crearse, quedándose ahí, esperando a que sucedan para empezar a fluir.

Y dejando de lado tantos dimes y diretes, diremos;

Porque nosotros podemos hacer que las cosas ocurran como nosotros queramos que sucedan, porque se entiende que el viento no puede correr con la brisa que se desee o que el universo no pueda girar a mi alrededor con la velocidad que quiera pero sí pueden hacerse las cosas que queremos hacer donde queremos hacerlas y como queremos hacerlas, en ese preciso momento en que nadie, absolutamente nadie esperaría que las hicieras, simplemente unas palabras de anterioridad han dado pie a eso.

Porque, aún y teniendo al cosmos en mi contra, nada es imposible; hace poco, el amigo de Irayda, aquél que quiere que le case un sacerdote agnóstico sin ser sacerdote, el mayor “odiador” de una morena mejicana, el que quiere que en su funeral haya un cartel bien grande que diga “no se permiten llorones” o aquél que le encanta tomarme el pelo sin más, este mismo…., se que el tema no es este;lo que decíamos..., ése, ese mismo, me dijo que nada era imposible. ¿Debería creerle no? Bueno, él está en un pueblo perdido por tierras anglosajonas y ella no tan perdida en tierras monterriqueñas. (esto suena a puertorriqueñas...)

Pero me estoy volviendo a ir del aspecto en cuestión.

Pongámonos de una vez ya serios, hablando claramente de lo que se tiene que hablar, creo que lo que traigo en el corazón es muy claro o al menos eso parece, en realidad es el cerebro, él es el que me cofunde con argumentos raros, raros, raros. La Inesita, en estos casos diría:

-¡Pero qué bonito joder!

Y yo diría:

- Esto es una auténtica mierda.

¿Para que me engaño y me intento autoconvencer de cosas sin convicción?

Bah...

Cuando esto ocurra lo único que se puede hacer es preguntarse:

-“¿realmente esto es lo mejor para mi?”

Estar bastante tiempo detrás de una persona insistiendo que se abra, que se muestre, que no es como todos lo conocen, que esconderse tras unas puertas corredizas no sirve, que, que, que... tantos “ques” me sobrepasan.

Éstas son cosas que poco a poco se solucionan pero el tiempo y la distancia, quien soluciona eso, eh?, quién! Tiempo, distancia... Sí, eso va con velocidad en una bonita fórmula que mi hermano escribió esta tarde en sus apuntes. Velocidad...

A veces parece que yo no puedo esperar, no puedo, la vida pasa rápido pero no lo suficiente. Toda fecha algún día llega, no hay ningún día que no llegue.

Y no, no me voy a poner a escribir poesía triste y melancólica, nah, porque a mi ya se me pasó esa época, porque solo busco (o espero) unos labios que me digan “esta noche quédate.

[[Porque a veces se escribe algo y ya está, aunque no tenga sentido]].







Porque.extraño.esas.cosas.que.me.solían.decir.cada.noche.tras.
un.cristal.turbio.en.lengua.de.galeos.

1 comentario:

Alfonso Gerardo dijo...

que dificil no... que dificil...

tmm