Todo empezó cuando un día, mi tío escribió en su blog acerca de una nueva red social para compartir tu ubicación con tus amigos (http://elcrosto.blogspot.com/2010/04/va-comencar-amb-forca-als-estats-units.html).
viernes, 25 de junio de 2010
¿Estamos locos con foursquare?
Todo empezó cuando un día, mi tío escribió en su blog acerca de una nueva red social para compartir tu ubicación con tus amigos (http://elcrosto.blogspot.com/2010/04/va-comencar-amb-forca-als-estats-units.html).
sábado, 19 de junio de 2010
Sin título. Fuera de serie.

viernes, 11 de junio de 2010
Llámame llorona.
miércoles, 9 de junio de 2010
Tot nou.

domingo, 6 de junio de 2010
De mentirijilla.
A pesar de iniciarme en el mundo de las lavadoras, fregar algún que otro plato, encontrar moníssima una plancha de color verde o hacerme amiga del limpiacristales, aún no soy consciente que me he independizado.
De eso me di cuenta ayer, cuando un par de amigos muy amigos míos me dieron el notición: "Nos vamos a vivir juntos". Vamos, piel de gallina y todo. Que queréis que os diga, a mi estas cosas me estremecen. Y luego me pongo a pensar y me digo: "coño, pero si hace tiempo que yo vivo fuera de casa."
La diferencia es que yo no compré el sofá, ni la lavadora, ni la mesa del comedor, ni la cama de matrimonio y ellos si lo van a hacer. Por eso digo que lo mío es de mentirijilla. Y lo suyo, cómo la vida misma.
jueves, 3 de junio de 2010
Surrealismo.
Exámenes a sus cuarenta y cincuenta y tantos.
Vaya, vaya, vaya. Al parecer se ve que esta en auge eso de hacer cursos. No se exactamente si es la seguridad social, si es el convenio de empresas que lo obliga, que tanta gente esté en paro o otra de las peripecias de comisiones obreras. Pero lo que sí es verdad es que tengo a tres miembros de mi familia estudiando de nuevo. Ahora, a sus cuarenta y tantos y cincuenta y tantos, tienen que volverse a sentar frente a un dossier de apuntes (eso sí, un poco cambiado a lo que ellos estaban acostumbrados; todo a ordenador, encuadernado, sin libretas a cuadros y a veces, hasta a distancia). Tienen que volver a sus años mozos, cuando hacían exámenes. Es gracioso ver a mi tío que llega con su carpeta bajo el brazo, su lápiz, su bolígrafo y su dossier y me dice: "Acabo de llegar de la uni". Y que venga de hacer su examen y me diga: "Estaba chupao". Me hace gracia, qué queréis que os diga.
O que ayer me enterara que mi tía está haciendo también un cursillo, junto con sus compañeras de trabajo, de esos a distancia y que con todo el jaleo, se abrume (que no estrese) al pensar en todo lo que tiene que aprender a hacer y además, compaginarlo con su vida actual, de trabajo, niños, casa, marido y vida social. Puf. Me estoy estresando yo y todo. Porque yo SI que me estreso, no como mi tía, que ella NO se estresa; NUNCA se estresa ;)
Y luego está mi padre, el más calmado de todos, que lleva 2 semanas con el dossier encima de la mesa de la oficina y que por olvido, falta de tiempo, o pereza, no ha empezado a leerlo. Que feliciano. Y le preguntas y te dice "no, si yo todavía tengo tiempo". Vamos, que fijo que mi padre era de esos que lo deja todo para último momento.
En fin, que ya veis, yo de exámenes y ellos también. Curioso.
miércoles, 2 de junio de 2010
Mensajes en botella.
Hoy es día de mensajes. No es que tenga nada de especial pero proclamo los miércoles día de mensajes en botella.
El otro día, en conversaciones que no hace mucho mantengo con un tipo interesante, hablé del tema. Las personas somos como náufragos, como personitas perdidas en una isla (perdidas que no Perdidos). La isla de la vida. Es grandiosa una comparación como esta. Siempre he pensado que las personas somos como náufragos de la vida que tenemos momentos en los que esperamos que alguien nos mande un mensaje. A ti, a mi, a todos nos gusta, nos encanta recibir mensajes. Esperamos (o no) a que una botellita con un pergamino en su interior llegue. Sí bueno, a veces son mensajes como un papelito en la nevera que pone “ves a comprar el pan”. Pero yo no hablo de ese tipo de mensajes. Ya sabéis de qué tipo de botellitas hablo. Y si encima la botellita es verde, pues mejor; más peliculera.
Nos gusta recibir mensajes, porque cada uno de ellos significa que alguien se acordó de ti, que alguien espera contestación tuya, que alguien te quiere, que te odia, que te aprecia (o que no), que le haces reír, que le diviertes y que le importas.
Veis, a todos nos gusta recibir mensajes. A Marta también, no os penséis.